Artículo sin firma publicado en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 44, de 14 de julio de 1848; la MEW no indica cuál de los dos lo escribió. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 5 (Berlín, 1971, pp. 213-215), por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en alemán
Colonia, 13 de julio. En la sesión de la Asamblea de pacto1 del 7 de este mes, el señor Forstmann echó por tierra todas las dudas de la izquierda sin escrúpulos sobre la inquebrantabilidad del crédito del Estado prusiano con el siguiente argumento triunfal:
«Les ruego que decidan si la confianza en las finanzas de Prusia ha caído a cero cuando en la Bolsa de ayer un título de la deuda pública al 3½ por ciento estaba a 72 con un descuento del 5½ por ciento.»
Se ve que el señor Forstmann es tan poco especulador de Bolsa como economista. Si fuera correcto el supuesto del señor Forstmann de que el precio de los títulos de la deuda está siempre en razón inversa del precio del dinero, los títulos prusianos al 3½ por ciento estarían, desde luego, en una situación notablemente favorable. Con un descuento del 5½ por ciento no deberían estar a 72, sino solo a 63 7/11. Pero ¿quién le ha dicho al señor Forstmann que esta relación inversa existe, no en el promedio de cinco a diez años, sino en un momento concreto de estancamiento de los negocios?
¿De qué depende el precio del dinero? De la relación existente en cada momento entre la demanda y la oferta, de la escasez o la abundancia de dinero que haya en ese momento. ¿De qué depende la escasez o la abundancia de dinero? Del estado de la industria en cada momento, del estancamiento o de la prosperidad del tráfico en su conjunto.
¿De qué depende el precio de los títulos de la deuda? También de la relación existente en cada momento entre la demanda y la oferta. Pero ¿de qué depende esta relación? De muchísimas circunstancias, sumamente complicadas, sobre todo en Alemania.
En Francia, Inglaterra, España, y en general en los países cuyos títulos de la deuda salen al mercado mundial, el crédito del Estado es el factor decisivo. En Prusia y en los Estados alemanes más pequeños, cuyos títulos solo cotizan en pequeñas bolsas locales, el crédito del Estado solo decide en segunda instancia. Aquí la gran masa de los títulos de la deuda no sirve para la especulación, sino para la colocación segura del capital, para asegurarse una renta fija. Solo una parte desproporcionadamente pequeña llega a las bolsas y al comercio. Casi toda la masa de la deuda pública está en manos de pequeños rentistas, viudas y huérfanos, tribunales de tutelas,2 etc. Si las cotizaciones caen por la disminución del crédito del Estado, es una razón más para que esta clase de acreedores del Estado no venda sus títulos; a ellos su renta les alcanza justo para vivir. Si los vendieran con una fuerte pérdida, estarían arruinados. La pequeña cantidad de títulos que circula en las pocas y pequeñas bolsas locales no puede estar expuesta, naturalmente, a las enormes y rápidas oscilaciones de la demanda y la oferta, de las bajas y las alzas, como la enorme masa de los títulos franceses, españoles, etc., que sirven principalmente para la especulación y cambian de manos en grandes partidas en todos los grandes mercados de valores del mundo.
Por eso, el caso de capitalistas que por falta de dinero se ven obligados a deshacerse de sus títulos a cualquier precio, haciendo bajar así las cotizaciones, se da raras veces en Prusia, mientras que en París, Ámsterdam, etc., está a la orden del día, y sobre todo después de la revolución de febrero influyó mucho más que la caída del crédito del Estado en la baja inauditamente rápida de los títulos de la deuda francesa.
A esto se añade que en Prusia están prohibidas las compras ficticias (marchés à terme),3 que en París, Ámsterdam, etc., constituyen el grueso de las operaciones de Bolsa.
Por esta posición comercial completamente distinta de los títulos prusianos, propios del mercado local, y de los títulos franceses, ingleses, españoles, etc., propios del mercado mundial, se explica que las cotizaciones de los títulos prusianos no reflejen en absoluto en la misma medida que los franceses, etc., las más pequeñas complicaciones políticas de su Estado; que el crédito del Estado no ejerza sobre las cotizaciones de los títulos prusianos, ni de lejos, la influencia decisiva y rápida que ejerce sobre los títulos de otros Estados.
En la misma medida en que Prusia y los pequeños Estados alemanes se vean arrastrados a las oscilaciones de la política europea y se desarrolle la dominación de la burguesía, en esa misma medida también los títulos de la deuda, exactamente igual que la propiedad de la tierra, perderán ese carácter patriarcal, inalienable, se verán arrastrados al tráfico, se convertirán en un artículo de comercio ordinario, que cambia de manos a menudo, y quizá puedan aspirar incluso a una modesta existencia en el mercado mundial.
Saquemos las consecuencias de estos hechos:
Primero. No se discute que, en el promedio de un periodo bastante largo y si no cambia el crédito del Estado, la cotización de los títulos de la deuda sube en todas partes en la misma proporción en que baja el tipo de interés, y a la inversa.
Segundo. En Francia, Inglaterra, etc., esta relación se da incluso en periodos más cortos, porque allí los especuladores tienen en sus manos la mayor parte de los títulos de la deuda y porque se producen con frecuencia ventas forzosas por falta de dinero, que regulan día a día la relación entre la cotización y el tipo de interés. Por eso allí la relación existe a menudo realmente incluso en un momento concreto.
Tercero. En Prusia, en cambio, esta relación solo se da en el promedio de periodos más largos, porque la cantidad de títulos de la deuda disponibles es pequeña y las operaciones de Bolsa son limitadas; porque las ventas por falta de dinero, que son las verdaderas reguladoras de la relación, solo se producen raras veces; porque en estas bolsas locales las cotizaciones de los títulos se determinan en primera instancia por influencias locales, mientras que los precios del dinero los determina la influencia del mercado mundial.
Cuarto. Así pues, si el señor Forstmann quiere deducir el crédito del Estado prusiano de la relación entre el precio del dinero y la cotización de los títulos de la deuda, demuestra un desconocimiento completo de la situación. La cotización de 72 para los títulos al 3½ por ciento con un descuento del 5½ por ciento no prueba nada a favor del crédito del Estado prusiano; el empréstito forzoso4 lo prueba todo en contra.
La Asamblea Nacional prusiana, reunida en Berlín desde el 22 de mayo de 1848 para pactar (vereinbaren) una constitución con la Corona; de ahí que la Neue Rheinische Zeitung la llame «Asamblea de pacto» (Vereinbarungsversammlung). ↩
En el original, Pupillenkollegien: los tribunales prusianos encargados de las tutelas, que colocaban en deuda pública los bienes de los menores. ↩
En francés en el original: operaciones a plazo, en las que se compra y vende sin entregar los títulos, liquidando solo la diferencia de cotización. ↩
El empréstito forzoso que el ministro de Hacienda, David Hansemann, propuso a la Asamblea Nacional prusiana en julio de 1848. ↩