Artículo publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, suplemento al n.º 57, 27 de julio de 1848 (Colonia), p. 2, sección «Italia» (sin la noticia de Parma del 14 de julio, que el periódico da como tomada de L'Alba); atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/7). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. Texto original en alemán
*Turín, 19 de julio. La Cámara de Diputados discutió ayer y hoy el proyecto de ley sobre la exclusión perpetua de los jesuitas y de las órdenes masculinas y femeninas afiliadas a ellos. Cuando se votó en particular el artículo sobre los jesuitas, casi toda la Cámara se levantó a favor. Solo cinco votos (entre ellos el de Balbo) fueron en contra. Todos los diputados pertenecientes al clero votaron con la mayoría contra los jesuitas. La lucha fue más encarnizada en torno a la expulsión de las Damas del «Sagrado Corazón de Jesús». Unos cuantos miembros saboyanos de la Cámara querían a toda costa conservarlas. Pero como no hubo más que siete votos para una enmienda en ese sentido, fracasaron estrepitosamente. — El viajante de comercio político de Carlos Alberto, Gioberti, ha regresado aquí de su gira por Italia.
Turín, 19 de julio. Respecto del nuevo ministerio que ha de formarse circula la siguiente lista: Ricci, Pareto (hasta ahora ministro del Interior), Casati, Lissoni (ambos milaneses), Collegno, Revel, Gioia y Paleocapa (veneciano).
*Bolonia, 16 de julio. La agitación en esta ciudad por la conocida respuesta del papa al mensaje se desahoga de diversas maneras. En particular, el pueblo arranca por todas partes las escarapelas blanquiamarillas (pontificias) y las pisotea. Los bustos de Pío IX son hechos pedazos en las plazas públicas. El general Zucchi ha sido llamado al campamento de Carlos Alberto, donde sus conocimientos y capacidades prestarán grandes servicios a la causa de Italia. La Speranza informa de que el ministro plenipotenciario francés ha prometido al papa la ayuda de la República para el caso de que fuera necesaria y deseada.
‖ Nápoles, 13 de julio. Las tropas reales ocupan Catanzaro, Cosenza y la franja costera; los insurrectos se encuentran en las montañas y en el interior, en Teriolo. Los del Cilento llevan hasta ahora la ventaja. Marchan sobre Calabria, igual que los de Lecce. Siguen saliendo de aquí tropas nuevas. Fernando se propone, cuando haya dominado la insurrección del sur, lanzar 20 000 hombres sobre Sicilia, y trata de reunir para los gastos un millón de ducados con el impuesto sobre balcones y ventanas. Anteayer, Bozzelli fue invitado, con todos los demás ministros, a una sesión secreta de los diputados. Allí nuestro Guizot napolitano tuvo la desvergüenza de afirmar desde la tribuna que, mientras el papa y los demás príncipes de Italia engañaban a sus pueblos con reformas hipócritas, Fernando había otorgado generosamente una constitución verdaderamente libre. Llamó al programa del 3 de abril «el padre de las barricadas». Dentro de unos días, dijo, daría cuenta de lo de Calabria. Troga se levantó y le reprochó que faltaba al respeto a la Cámara, etc. Poco a poco se llegó a una escena de una violencia difícilmente igualable. El presidente ya no podía hacer nada con su campanilla. La tormenta siguió hasta que el presidente levantó la sesión. Puede decirse que el ministerio fue medio echado de la Cámara de Diputados. La guerra entre los diputados y el ministerio está ahora abiertamente declarada. Petrucelli (diputado) fue detenido a su llegada aquí. La Cámara exige su inmediata puesta en libertad. El ministerio la ha prometido.