Artículo publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 103, 15 de septiembre de 1848 (Colonia), p. 3-4; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/7). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. Texto original en alemán.

* Las tropas napolitanas que habían desembarcado a cierta distancia al sur de Mesina no han sido rechazadas, como afirmaban ayer noticias de París, sino que han abierto el combate contra Mesina por todos lados. El 3 de septiembre, a las 6 de la mañana, empezó el bombardeo de la ciudad desde la ciudadela y desde la escuadra. La ciudad respondió al fuego con energía. Se dice que los sicilianos han silenciado una parte de la ciudadela, guarnecida con 40 cañones. Cuando zarpó el vapor correo francés, el bombardeo continuaba. De Palermo habían llegado unos cientos de hombres como refuerzo. Por otra parte, las tropas napolitanas reciben continuamente municiones y refuerzos desde Reggio. En Mesina todos, jóvenes y viejos, mujeres y hombres, participan en la lucha. El Gobierno siciliano publicó el 31 de agosto la siguiente proclama:

«¡Sicilianos! Tenemos que anunciaros una buena nueva. El que fue vuestro tirano, como no tiene esperanza de estrangular nuestra libertad y nuestra independencia con sus lazos diplomáticos, hace un último intento. Prepara una nueva expedición contra este país, que aún está enrojecido con la sangre de sus mercenarios y aún resuena con nuestros gritos de victoria. El Gobierno está decidido a mostrarse digno, por su energía y su prudencia, del pueblo al que preside. Cuenta con el apoyo de las Cámaras, de la guardia nacional, del ejército y, en fin, de todo el pueblo, ese pueblo para el que esta noticia es una alegría, porque anuncia nuevos peligros y ocasión de nuevas victorias. ¡Sicilianos! Nuestro grito revolucionario ha tenido eco en toda Europa. Ha despertado a los dormidos, desanimado a los malvados y hecho temblar a los tiranos. ¡Sicilianos! ¡Hombres del 1 de septiembre, del 12 de enero, del 22 de febrero! ¡A las armas! ¡A las armas! ¡Unión, abnegación, sacrificio! Que cada casa sea una fortaleza, cada hombre un soldado, cada pedazo de hierro un arma. ¡Que vengan los cobardes! La tempestad de la ira popular los derribará al instante». Firman Ruggiero Settimo y todos los ministros.

Una carta de Livorno del 4 de septiembre contiene el siguiente pasaje: «Las barricadas aún no se han retirado. Al contrario, las dañadas o destruidas por las balas de cañón se reconstruyen y refuerzan. Se ha interceptado un despacho de Cipriani al gran duque en el que pide de inmediato refuerzos de infantería, caballería y cañones, así como la movilización de la guardia nacional. El gran duque debería ponerse él mismo al frente y avanzar contra Livorno». Una proclama a todas las guardias nacionales las invita a reunirse a toda prisa en torno a él y a marchar bajo su mando supremo contra la revolución republicana de Livorno. El conocido demócrata Guerrazzi (abogado) ha ido a Livorno, ha arengado repetidamente al pueblo y ha calmado un tanto su furia. Se envió a Florencia una diputación con las reivindicaciones del pueblo. Pero el Gobierno no quiere negociar con la revolución. Ha pedido a Francia que le preste por un año la Legión Extranjera de Argelia, porque de lo contrario no podrá con los republicanos. El general Torres es el jefe de los insurgentes. El 5 de septiembre se llegó a un acuerdo con las autoridades militares del gran duque, según el cual las tropas evacuarán los fuertes y volverán a sus cuarteles. El Gobierno ha declarado a los cónsules que ya no está en condiciones de proteger en Livorno ni las personas ni la propiedad; por eso pidió que los buques de guerra extranjeros intervinieran, desembarcaran sus tripulaciones y las hicieran marchar contra la ciudad. Esta petición no ha sido atendida, pues en Livorno, pese al levantamiento, las personas y la propiedad están más seguras que antes.

En Turín se ha formado, bajo la presidencia de Gioberti, una sociedad que tiene por objeto la creación de un Estado federal italiano. Ha publicado su programa, de 9 artículos y firmado por 23 miembros de su comité, entre ellos Perez, de Palermo, Malmusi, de Módena, Sanvitale, de Parma, etc., en el que se establecen la organización de la sociedad en toda Italia y los medios para alcanzar su fin.