Artículo publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 77-78, 17 de agosto de 1848 (Colonia), p. 1 del suplemento; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/7). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. Se omiten las noticias que el periódico da como tomadas de otros periódicos. Texto original en alemán.
* Milán, 7 de agosto. Cómo temblaron los traidores y las almas mercachifles constitucionales de Milán ante la venganza del pueblo el 6 de agosto lo muestran mejor que nada dos cartas que el podestà envió a Radetzky pidiéndole que entrara cuanto antes. La última de estas dos cartas dice textualmente:
«Como consecuencia de lo que tuve el honor de comunicar a Vuestra Excelencia esta mañana, renuevo por la presente mi más apremiante ruego de que un cuerpo de caballería se traslade a toda prisa a Milán para mantener allí el orden, pues temo demasiado que la plebe pueda saquear las cajas públicas.
Perdone Vuestra Excelencia que la importune de nuevo, pero la ciudad que me ha sido confiada, que en este intervalo está del todo impotente, quedaría entregada a los malhechores, con el mayor perjuicio para la población bien pensante.
Ruego a Vuestra Excelencia que acepte la seguridad, etc., etc.
Milán, 6 de agosto de 1848. A las 8 y media de la mañana.
P. Bossi, m. p., podestà».
* Milán, 8 de agosto. Además de la disolución de la guardia nacional, la entrega de todas las armas y la prohibición de cualquier manifestación dirigida de algún modo contra el orden de cosas austriaco, también la libertad de prensa ha sido suprimida, naturalmente, por decreto del nuevo gobernador de Milán. Tras la entrada de los austriacos han sido saqueadas varias casas, sobre todo de personas que habían tomado la parte más activa en los acontecimientos desde marzo, bajo la dirección de viejos agentes de Austria.
Venecia, 31 de julio. Anoche, pasadas las 10, ya no hubo manera de contener la impaciencia del pueblo; acudió en masa bajo las ventanas del gobierno y pidió tumultuosamente noticias del teatro de la guerra. «¿Qué son los ministros? Son ministros del pueblo, ¡y el pueblo quiere noticias!». ¡Notizie! ¡Notizie!, gritaban todos a la vez. Entonces apareció en la ventana el presidente Castelli y dijo con voz clara, entre otras cosas: «La única noticia oficial que tenemos de la guerra es la que nos comunicó el gobierno provisional de Milán con fecha del 27 del corriente. Dice que las tropas italianas concentradas en Volta (murmullos del pueblo) han tomado la ofensiva. El gobierno de Lombardía ha tomado las medidas más enérgicas; el día 26 envió 6000 hombres de tropas regulares, y al día siguiente hizo seguir 3000 guardias nacionales con una batería. El ejército piamontés está intacto (integra); descansó tras un combate de tres días en Volta. Los nuestros han hecho 2500 prisioneros; el enemigo debe de tener un gran número de heridos y muertos. El conde Derini, miembro del gobierno de Milán, salió todavía el 27 para Turín, para entenderse con el ministerio de allí sobre una alianza con Francia».
Lugano, 8 de agosto. De los 150.000 habitantes de Milán han emigrado casi dos terceras partes. El cantón del Tesino alberga a unos 30.000 de estos refugiados. Lugano está tan abarrotada que muchos tienen que dormir al raso. La mayoría están sin dinero y solo con la ropa más indispensable. Casi toda la juventud masculina de Lombardía ha huido. El valor de las casas destruidas por Carlos Alberto fuera de Milán asciende a treinta millones. En todas partes reina la mayor furia contra el traidor.
— Desde Padua se informa con fecha del 5 que el duque de Módena ha entrado en sus Estados con un regimiento de frontera y otro húngaro. Ha publicado una proclama diciendo que cumplirá su promesa de otorgar una constitución. Lo que valen esas promesas lo muestran el pasado del precioso duque, el Borbón de Nápoles y otros cien ejemplos de perjurios «por la gracia de Dios». Desde Verona se informa con fecha del 5 por la tarde que todo el día se oyó tronar el cañón por el lado de Peschiera.
* Florencia, 5 de agosto. Ante la insistencia del gran duque y tras un voto de confianza de ambas Cámaras, el ministerio Ridolfi se ha dejado convencer de retirar su dimisión.
— El Repubblicano del Tesino del 10 del corriente informa desde Italia: los austriacos aún no han ocupado toda Lombardía y ya invaden las Legaciones romanas. Brescia, Bérgamo, Como y Lecco no han vuelto a ver a los austriacos hasta hoy. Brescia no quiere capitular. El general Griffini está al frente de 15.000 a 20.000 hombres. Ha expuesto las dificultades de la resistencia, pero soldados y guardias nacionales han declarado que solo cederán ante lo imposible. Los del Stelvio y el Tonale se pronuncian en el mismo sentido. — Garibaldi ha cruzado el Tesino y está en suelo piamontés. Las tropas lombardas que siguieron a los piamonteses están concentradas en Trecate, donde se formará un campamento.
— Según noticias de Génova, también allí se encontraban muchísimos refugiados lombardos y venecianos. — Desde Vigevano, Carlos Alberto ha dirigido el día 7 otras dos proclamas al ejército y a los pueblos. A los soldados les recomienda disciplina; a los pueblos les comunica que no pudo defender Milán por falta de municiones y víveres.
— Una muestra del «cetro suave» que Radetzky promete a los lombardos. Al comienzo de un parte oficial del teniente mariscal de campo Welden se cuenta con toda sencillez, como algo que se entiende por sí solo: «Este día Sermide fue tomada al asalto con ayuda de algunos cañones en la orilla izquierda del Po e incendiada inmediatamente, para castigar la traición que habían cometido antes sus habitantes. La casa desde la que se nos había disparado fue arrasada; solo 22 hombres y 2 mujeres, que estaban encerrados en la iglesia, fueron salvados de las llamas».
* Turín, 8 de agosto. Sobre la peligrosa situación en que se encontró Carlos Alberto en Milán sabemos aquí lo siguiente: cuando se conoció su capitulación con los austriacos, la furia de los milaneses llegó al colmo. Su hijo, el duque de Génova, se dirigió a la multitud reunida, dijo bonitas palabras y se ofreció como rehén por su padre, retenido prisionero en el palacio Grippi. Le respondieron con amenazas y le pusieron pistolas al pecho. Entretanto el ayudante de Carlos Alberto, de la Marmora, había hecho una cuerda con sábanas y se descolgó por ella desde una ventana de la parte trasera de la casa. Corrió tan deprisa como pudo a buscar varias compañías de tiradores y guardias. Se despejaron los accesos del palacio y Carlos Alberto salió con su séquito para seguir a pie a toda prisa. Lo persiguieron a tiros, como merece un traidor coronado. Por desgracia no le alcanzó ninguna bala, y en su lugar cayeron tres oficiales piamonteses. Sus carruajes fueron destrozados sin excepción por la multitud, y su vajilla de plata y su caja privada (18.000 francos) fueron confiscadas. Carlos Alberto está ahora en Vigevano. Probablemente le ha dado vergüenza o miedo venir directamente a Turín. El ministerio de aquí presentó anoche en bloque su dimisión. El nuevo gabinete se formará probablemente bajo la influencia de Merlo, hasta ahora presidente de la Cámara de Diputados y partidario del partido del justo medio. Por lo demás, entre los austriacos y Carlos Alberto se ha concluido un armisticio de 45 días. De la proclama que Carlos Alberto dirigió desde Vigevano el día 7 a sus «amados pueblos» se desprende que los piamonteses no tenían en Milán municiones para su artillería, porque… pues porque sus municiones ya se habían enviado a Mortara. Lástima que el precioso Carlos Alberto olvide decir quién envió las municiones a Mortara en lugar de a Milán, y por qué. Las tropas piamontesas se reúnen en Trecate; el mando supremo lo ha recibido el general Olivieri.