Artículo publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 84, 24 de agosto de 1848 (Colonia), p. 3; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/7). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. Se omiten las noticias que el periódico da como tomadas de otros periódicos. Texto original en alemán.
* Desde Lugano se escribe con fecha del 15 del corriente que el día 14 se impuso en Milán una primera contribución de 3 millones de liras, que habrá que pagar en 24 horas.
Turín, 14 de agosto. La Francia de Lamartine, dice L'Opinione, nos prometió su apoyo armado al primer grito de socorro; pero entre los oradores y los políticos hay una diferencia: la Francia de Cavaignac ha emprendido el camino que antes recorrieron Luis Felipe y Guizot. Es muy bonito que los periódicos afirmen que la independencia de Italia es un hecho. El verdadero hecho es que Austria manda, exactamente como hace seis meses. Francia nos promete ahora una intervención sobre el papel. Los diplomáticos opinan que es lo mismo. Lástima que nadie les crea. Hicieron falta seis años y más de treinta protocolos para que se lograra la independencia de Grecia. ¿Cuántos harán falta para Italia? Y en el caso de Grecia, el último y más eficaz protocolo fue la batalla de Navarino. Por eso creemos que será difícil ayudar a Italia sin algunos cañones a una paz que asegure al mismo tiempo la de Europa.
* Turín, 17 de agosto. Un periódico de aquí, Il Risorgimento, señala repetidamente y con razón la falta de miramientos con que la corte y el ministerio tratan a la diputación llegada con la corona siciliana. Lleva ya más de 20 días aquí y sigue esperando la respuesta. Hasta ahora no se le ha contestado ni una sílaba. Ayer, sin embargo, el ministro de Asuntos Exteriores devolvió por fin la visita al duque de Serra di Falco, presidente de esa diputación. Las coronas reales deben de haber bajado lamentablemente de valor si ni siquiera se quiere alargar la mano hacia una que lleva ya 20 días a los pies. Además, Carlos Alberto tiene con su propia corona más que hacer de lo que antes soñaba. Y lo peor es que dentro de unos meses las acciones reales estarán todavía mucho más depreciadas que ahora. Los traidores y pusilánimes coronados y sin corona de nuestro tiempo, del más reciente, lo tienen mal, porque la Némesis, la venganza del pueblo, aunque a veces se tome un día de descanso más largo, llega luego en locomotora y dispone de buenas máquinas de alta presión.
La mediación franco-inglesa, según comunica el periódico oficial, recibió antes de su partida hacia Alessandria y hacia Radetzky una declaración del ministerio, que sigue en estado de dimisión, en la que este reconoce el armisticio del día 9 como válido solo en lo referente a las operaciones de guerra, pero en modo alguno en su parte política, y lo rechaza como base de eventuales negociaciones de paz. Los ministros se apoyan en su protesta en el principio de que un general (Salasco) puede, sin duda, concluir un armisticio, pero sin poder expreso no puede realizar ningún acto político, sobre todo cuando, como es aquí el caso, el tratado ni siquiera está refrendado por un ministro responsable. Circula la siguiente lista sobre la composición del nuevo gabinete: general Perrone, Asuntos Exteriores; Revel, Hacienda; Franzini, Guerra; Merlo, Interior; Defferrari, Instrucción; Pinelli, Justicia; Colla, Comercio y Obras Públicas. Parece que todas las personas mencionadas han aceptado las carteras indicadas; así como en Francia hubo una vez una «Chambre introuvable», a este se le puede llamar un «ministère pendable», un ministerio «digno de la horca». Es verdad que en el Piamonte hay una clase aún peor de tipos ministeriables; pero los arriba mencionados son ya tan malos que podemos alegrarnos de lo bien que la democracia se ve favorecida por tales ministerios. Si estos ministros no cuelgan todos de las farolas antes de un mes, al menos no será culpa suya. Broglia, uno de los generales vendidos al partido metternichiano-jesuítico, ha recibido hoy una terrible cencerrada por la desvergüenza de dejarse ver ahora por aquí. Si fuera a Génova, probablemente no recibiría nada, pero sí perdería algo. En Génova se trabaja ahora con afán en derribar la fortaleza situada en medio de la ciudad, el fuerte de Castelletto. Los genoveses se protegen de todas las maneras posibles contra el retorno de una tiranía como la que ejerció hasta 1848 el señor Carlos Alberto, de triste fama. El centro del ejército que se ha de reorganizar seguirá siendo Alessandria, y al terminar el armisticio, contando a los nuevos reclutas, sumará unos 150.000 hombres, más 30.000 de guardia nacional móvil. Estas tropas solo necesitarán entonces jefes capaces y honrados para recobrar el ánimo y avanzar. Pero, por desgracia, de toda la camarilla y de los negros del ejército solo podrá uno librarse mediante una revolución, y esta difícilmente tendrá lugar antes de concluirse la paz. Basta: haya guerra o haya paz, lo que el filisteo desea aquí, como en todas partes, es decir, «tranquilidad y orden», para cuyo logro ayuda él mismo incluso a hacer la más abominable «intranquilidad y desorden»: este deseo no se cumplirá mientras el rey, las princesas y toda la parentela no hayan sido hechos inofensivos o, en su caso, echados del país. ¡Selah!
* Florencia, 12 de agosto. El periódico oficial del gobierno de aquí anuncia hoy que los austriacos, por mediación del embajador inglés, se han comprometido a respetar el territorio toscano, y que por tanto no se llevará a cabo por ahora la ocupación ya ordenada de la Lunigiana, Massa y Carrara.
* Forlì, 10 de agosto. El mismo entusiasmo que en la Romaña se muestra en Umbría y en todas las demás partes de los Estados de la Iglesia; con el entusiasmo por la libertad de Italia va de la mano la exasperación contra los austriacos. La ciudad de Ancona, por ejemplo, ha reunido un impuesto voluntario de 20.000 escudos para abastecer la ciudadela. Los nuevos voluntarios están al mando de polacos. Las tropas que volvieron de Vicenza se están reorganizando para que el 10 de septiembre, cuando terminan los 3 meses estipulados en la capitulación, puedan volver a entrar en campaña.
* Livorno, 12 de agosto. Según el Cittadino Italiano, el nuevo ministerio toscano está compuesto así: Capponi, presidente sin cartera; Salvagnoli, Interior; Landucci, Hacienda; Mazzei, Justicia; coronel Chigè, Guerra; Ricasoli, Asuntos Exteriores; Capei, Instrucción. Los miembros nombrados son todos de ánimo belicoso.
* Roma, 10 de agosto. Pieri ha rechazado su misión ante el Parlamento napolitano; en su lugar ha sido nombrado el duque de Rigeono. Pero el gobierno napolitano ha dado orden de que todas las personas procedentes de los Estados de la Iglesia que no pertenezcan precisamente a las clases bajas sean rechazadas en la frontera. A la interpelación en la Cámara de Diputados sobre la mediación anglo-francesa, el cardenal Vöglia respondió por escrito de un modo que eludió por completo la verdadera cuestión: si el gobierno había solicitado esa mediación.
* Según el Repubblicano, entre la columna de Garibaldi y los austriacos se ha producido cerca de Luzino un combate muy violento, en el que los austriacos fueron rechazados con una pérdida de 20 muertos y heridos y 1 oficial prisionero.
— Una hoja volante publicada en Trieste el 14 de agosto trae de Venecia las siguientes noticias:
«A la llegada del vapor sardo que mantiene el enlace con Ancona, el jueves pasado (10 de agosto), el pueblo de Venecia acudió en grandes masas bajo el palacio del gobierno y exigió saber qué noticias traía el barco. Un miembro del gobierno provisional respondió que no habían llegado novedades importantes. El pueblo, irritado, prorrumpió en nuevos gritos y, tras un griterío ensordecedor que duró algún tiempo, apareció en el balcón otro miembro del gobierno provisional y dijo que el gobierno sabía por una carta privada que Milán había capitulado el 6 del corriente y que Carlos Alberto se había retirado a sus Estados cruzando el Tesino. "¿Y qué será de nuestra flota?", preguntó el pueblo en masa. El miembro del gobierno respondió que no podía dar ninguna respuesta a eso. Entonces se oyó un murmullo y luego un griterío general: "¡Abajo el gobierno provisional de Carlos Alberto! ¡Abajo los comisarios extraordinarios sardos! ¡Queremos a Manin! ¡Queremos la república! ¡Viva San Marcos! ¡Viva Manin, la república!". Entonces Manin se mostró al pueblo y dijo que, puesto que la voz general exigía que volviera a asumir el gobierno en nombre de la república, lo haría con gusto, pero preveía que tal gobierno no podría durar ni 48 horas más, porque era inminente la entrada de los alemanes en Venecia. Y así, el jueves a las 8 de la tarde, se proclamó de nuevo la república de San Marcos. Es de esperar que dure todavía menos que la caída unos días antes. La escuadra italiana está fondeada entre Malamocco y Chioggia, y algunas de las embarcaciones venecianas ya han entrado en Venecia. Las tropas sardas y napolitanas fueron, por así decirlo, echadas de Venecia; después de innumerables injurias contra ellas por parte del pueblo, se las embarcó en buques mercantes y se las envió a su tierra por Ancona. Sin embargo, 400 napolitanos siguen detenidos porque se hicieron sospechosos de querer entregar a los alemanes uno de los fuertes de Malghera».