Artículo publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 94, 5 de septiembre de 1848 (Colonia), p. 3; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/7). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. Texto original en alemán.
* En Venecia, el general Verrari ha sido nombrado para el mando de Marghera y de los fuertes vecinos. El periódico oficial de Turín publica el 26 de agosto el decreto, firmado por el príncipe de Carignano, por el que se destierra de los Estados sardos a la Compañía de Jesús. Se dice que el ministerio de Turín tiene la intención de volver a convocar pronto las Cámaras, en primer lugar a causa de un empréstito forzoso que es urgentísimo y que no puede emitirse sin la intervención de las Cámaras, y en segundo lugar a causa del citado decreto de destierro de los jesuitas. Pues esa ley había sido aprobada por los diputados, pero aún no se había presentado al Senado cuando se produjo el aplazamiento del Parlamento. El ministerio tendría que pedir, por tanto, un bill de indemnidad por haber publicado la ley. En Livorno, la llegada del padre Gavazzi ha provocado disturbios considerables y derramamiento de sangre. La agitación aún no se había calmado cuando zarpó el vapor francés. El gobernador se había refugiado en el fuerte y se había formado un gobierno provisional. El pueblo quería marchar sobre Florencia e instaurar un gobierno provisional. Al mismo tiempo ha desembarcado allí una parte de la legión italiana de la independencia, 5.000 hombres, para dirigirse a Bolonia. Su jefe es Ungarelli, que ha servido en África.
* Turín, 26 de agosto. Aquí no tenemos ningún conocimiento preciso de la mediación propuesta, y lo que sabemos procede de fuentes de Londres y de París. Por lo que yo veo, Francia, Inglaterra y Austria han arreglado el asunto entre sí y Cerdeña tiene que adherirse a sus decisiones. Esta, por lo demás, no exige a toda costa la posesión de Lombardía, aunque vería con agrado la anexión, para que Europa conserve buena opinión de la valentía y de los recursos de Cerdeña. Naturalmente, aquí hay un partido que pide la guerra y aparenta estar convencido de que se puede expulsar de Italia a los austriacos. Entre las propuestas de paz figuran las tres siguientes: 1. el reino lombardo-véneto sigue siendo de Austria, y Parma y Piacenza pasan a Cerdeña; 2. Lombardía hasta el Adigio, para Cerdeña; las provincias venecianas, para Austria; 3. constitución del reino lombardo-véneto en un ducado a cuyo frente estaría un archiduque austriaco del todo independiente de Viena. Los derechos del pueblo quedarían garantizados por una constitución y el ministerio solo podría estar formado por italianos. Según lo último que he oído, Lombardía sería declarada independiente y se le permitiría anexionarse al Piamonte, pero a cambio pagaría a Austria la suma de 300 millones de francos. El plato sería bueno, pero la salsa resulta demasiado picante. Por lo que conozco a los milaneses, a ese precio la independencia les parecerá demasiado cara...
Sería lamentable que Inglaterra y Francia limitaran su mediación al norte de Italia y no llevaran a una conclusión los asuntos de toda la península que garantizara la tranquilidad y la seguridad de Italia. A ser posible, habría que mover a Austria a abandonar la ciudadela de Ferrara. Mientras ocupe esa plaza, será siempre una espina clavada en el ojo de toda Italia. En particular, los Estados de la Iglesia no tendrán nunca tranquilidad mientras haya guarnición austriaca en Ferrara. La acogida que se dispensó a Welden en Bolonia muestra que el espíritu público aún no ha muerto. Si se quiere suprimir el despotismo austriaco sobre la Alta Italia, es necesario abandonar ese puesto avanzado. No podemos venir con medias tintas ni creer que Italia se dará por satisfecha si solo se le receta una parte de independencia. Que Inglaterra y Francia obren con sabiduría y, alejando a una potencia extranjera casi del centro de Italia, prevengan el retorno de los disturbios. Pero entonces también hay que decidir ahora la suerte de Sicilia. Así escribe un corresponsal del Times con la fecha indicada. Que espere la pacificación duradera de Italia de la diplomacia granuja de Palmerston, de Cavaignac y de Wessenberg no puede extrañar en un corresponsal del Times. La tranquilidad real y duradera solo llegará a Italia, como a todas partes, cuando los pueblos regulen por sí mismos, por medio de sus diputados, sus asuntos y despidan a toda la diplomacia antigua y moderna con una patada que les quite a esos granujas para siempre las ganas de toda diplomacia.
* Milán, 27 de agosto. El intendente general del ejército, conde Pachta, ha publicado por orden de Radetzky un bando según el cual se restablecen todas las disposiciones sobre la administración de justicia que estaban en vigor antes del 18 de marzo y se declaran nulas todas las órdenes dictadas entre el 18 de marzo y el 6 de agosto.
* Más insultante aún que la irrupción de Welden en las Legaciones y que su proclama de entonces es la nota que fechó en Rovigo el 15 de agosto y comunicó a los comisarios pontificios. Welden lleva el descaro hasta el punto de asegurar que ni sus palabras ni sus actos tenían por objeto ofender en modo alguno a Su Santidad. Solo las circunstancias le habrían impuesto la convicción «de que el poder preponderante de facciones internas había debilitado la autoridad de la Santa Sede y privado al Gobierno pontificio de los medios para obtener de sus propios súbditos el respeto a aquellos principios que, en virtud del derecho de gentes, son sagrados entre las naciones civilizadas».
«Partiendo de esta premisa, el abajo firmante se abstuvo de requerir al Gobierno pontificio que interviniera por sí mismo, porque temía exponer con ello su supuesta debilidad a un compromiso aún mayor, y resolvió dirigirse él mismo, con tales proclamas y al mismo tiempo con movimientos de tropas tan resueltos como corresponde en tiempo de guerra frente a partisanos, a los autores de los desórdenes denunciados, que además hacían ademán de proseguir sus maquinaciones para provocar nuevas desgracias y quizá precisamente ese estado de guerra que, como bien sabe el abajo firmante, repugna por completo a su augusto soberano».
Leída la nota de Welden, se entiende por qué los comisarios pontificios no han hecho la menor mención de ella y por qué el ministerio quiere impedir que se conozca. Además, entre los puntos del convenio concluido en Rovigo, el n.º 2 es también muy delicado.
«El Gobierno pontificio garantiza además que impedirá a sus súbditos toda violación del territorio austriaco y del modenés, tanto si esa violación se pretende mediante la fuerza de las armas como mediante llamamientos e incitaciones que tengan por fin perturbar el orden y la tranquilidad pública».
* Florencia, 26 de agosto. En Livorno, el gobernador detenido por el pueblo ha sido puesto de nuevo en libertad, pero el odio del pueblo contra las autoridades es demasiado grande para que la tranquilidad pueda restablecerse de forma duradera. El arsenal ha sido asaltado y vaciado, y el telégrafo eléctrico destruido a lo largo de una milla. El Gobierno ha nombrado para Livorno un nuevo gobernador, el exministro Corsini; partió a toda prisa, pero se dice que ya está de vuelta aquí, porque lo rechazaron. Anoche los diputados celebraron una sesión extraordinaria a causa de los sucesos de Livorno, de donde había llegado con el último tren una diputación ante el gran duque.