Escrito en Colonia el 22 de noviembre de 1848. Publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, núm. 150, del 23 de noviembre de 1848; la MEW lo atribuye a Karl Marx. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 6 (Berlín, 1959, pp. 43-44), por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.
*Colonia, 22 de noviembre. El Parlamento de Fráncfort ha declarado nula y sin valor, por contraria a la ley, la resolución de la Asamblea de Berlín sobre la negativa a pagar los impuestos.1 Con ello se ha declarado a favor de Brandenburg, de Wrangel, del prusianismo específico. Fráncfort se ha mudado a Berlín, Berlín se ha mudado a Fráncfort. El Parlamento alemán está en Berlín; el Parlamento prusiano, en Fráncfort. El Parlamento prusiano se ha vuelto alemán; el alemán, brandeburgués-prusiano. ¡Prusia debía disolverse en Alemania, y el Parlamento alemán de Fráncfort quiere ahora que Alemania se disuelva en Prusia!
¡El Parlamento alemán! ¿Quién hablaba de un Parlamento alemán después de los graves sucesos de Berlín y de Viena? Después de la muerte de Robert Blum2 nadie pensaba ya en la vida del noble Gagern.3 Después de un ministerio Brandenburg-Manteuffel ni el diablo pensaba ya en un Schmerling.4 Los señores profesores, que «hacían historia» por su placer privado, tuvieron que dejar que ocurrieran el bombardeo de Viena, el asesinato de Robert Blum, ¡la barbarie de Windischgrätz! ¡Los señores a quienes tanto importaba la historia de la cultura de Alemania dejaron el manejo práctico de la cultura a un Jellachich y a sus croatas! Mientras los profesores hacían la teoría de la historia, la historia seguía su curso tempestuoso y se preocupaba poco de la historia de los señores profesores.
La resolución de anteayer ha aniquilado al Parlamento de Fráncfort. Lo ha arrojado en brazos del reo de alta traición Brandenburg. El Parlamento de Fráncfort se ha hecho culpable de alta traición y debe ser juzgado. Cuando todo un pueblo se levanta para protestar contra un acto de arbitrariedad real, cuando esa protesta se hace por la vía más legal, la negativa a pagar los impuestos, y una asamblea de profesores, sin competencia alguna, declara ilegal esa negativa, ese levantamiento de todo el pueblo, entonces esa asamblea está fuera de toda ley, es una asamblea culpable de alta traición.
Es deber de todos los miembros de la Asamblea de Fráncfort que han votado contra la resolución salir de esta «difunta Dieta federal».5 Es deber de todos los demócratas elegir a esos «prusianos» salientes para la Asamblea Nacional alemana de Berlín, como suplentes de los «alemanes» que se han marchado. La Asamblea Nacional de Berlín no es una «parte»: está completa, pues tiene quórum. La Asamblea brandeburguesa de Fráncfort, en cambio, se convertirá en una «parte»; pues a la salida, que se ha hecho necesaria, de los 150 seguirán sin duda muchos otros que no quieren constituir una Dieta federal de Fráncfort. ¡El Parlamento de Fráncfort! ¡Teme una república roja y decreta una monarquía roja! No queremos una monarquía roja, no queremos que la corona de Austria, teñida de púrpura, caiga sobre Prusia, ¡y por eso declaramos al Parlamento alemán culpable de alta traición! Pero no, le hacemos demasiado honor; le damos una importancia política que perdió hace mucho. La sentencia más severa ya ha caído sobre él: el desprecio de sus resoluciones y... el olvido.
El 20 de noviembre de 1848 la Asamblea Nacional de Fráncfort declaró nula la resolución de la Asamblea prusiana del 15 de noviembre. ↩
Robert Blum (1807-1848), publicista de Leipzig, jefe de la izquierda moderada de la Asamblea de Fráncfort; fue fusilado en Viena el 9 de noviembre de 1848, tras la toma de la ciudad por las tropas imperiales. ↩
Heinrich von Gagern (1799-1880), liberal moderado, presidente de la Asamblea Nacional de Fráncfort. ↩
Anton von Schmerling (1805-1893), liberal austriaco, ministro del Interior y de Asuntos Exteriores del poder central del Imperio. ↩
La Dieta federal (Bundestag) de la Confederación Germánica, órgano de los gobiernos de los Estados, que el 12 de julio de 1848 había traspasado sus poderes al regente del Imperio. ↩