Publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, núm. 5, del 5 de junio de 1848; según la MEW, escrito por Friedrich Engels. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 5 (Berlín, 1971, pp. 34-35), por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.
*Schleswig-Holstein.1 ¡En verdad, los anales de toda la historia no tienen que mostrar una campaña semejante, un juego alternado tan llamativo entre la fuerza de las armas y la diplomacia como el que ofrece ahora nuestra guerra alemana, nacional y unitaria contra la pequeña Dinamarca! Las grandes hazañas del viejo ejército del Imperio, con sus seiscientos jefes, estados mayores y consejos de guerra; las zancadillas mutuas de los jefes de la coalición de 1792;2 las órdenes y contraórdenes del difunto Consejo Áulico de Guerra imperial y real:3 todo eso es serio, conmovedor y trágico al lado de la comedia guerrera que el nuevo ejército de la Confederación alemana representa actualmente en Schleswig-Holstein entre las carcajadas de toda Europa.
Sigamos brevemente la intriga de esta comedia.
Los daneses avanzan desde Jutlandia y desembarcan tropas en el norte de Schleswig. Los prusianos y los hannoverianos ocupan Rendsburg y la línea del Eider. Los daneses, pese a todas las fanfarronadas alemanas un pueblo rápido y valiente, atacan con rapidez y en una sola batalla hacen retroceder al ejército de Schleswig-Holstein hasta donde están los prusianos.4 Estos miran tranquilamente.
Por fin llega de Berlín la orden de avanzar. Las tropas alemanas unidas atacan a los daneses y los aplastan por superioridad numérica junto a Schleswig.5 La victoria la decide sobre todo la habilidad con que los soldados de la guardia de Pomerania manejan la culata del fusil, como antaño en Grossbeeren y Dennewitz.6 Schleswig queda reconquistada y Alemania se entusiasma con la hazaña de su ejército.
Entretanto, la flota danesa, que no cuenta en total ni veinte barcos de importancia, apresa los mercantes alemanes, bloquea todos los puertos alemanes y cubre los pasos a las islas, adonde se retira el ejército. Jutlandia queda abandonada y la ocupan en parte los prusianos, que imponen una contribución de 2 millones de táleros especie.7
Pero antes de que haya entrado un solo tálero de la contribución, Inglaterra hace propuestas de mediación sobre la base de una retirada y de la neutralidad de Schleswig, y Rusia envía notas amenazadoras. El señor Camphausen8 cae de lleno en la trampa, y por orden suya los prusianos, ebrios de victoria, se retiran de Veile al Königsau, a Hadersleben, a Apenrade, a Flensburg.9 Al instante reaparecen los daneses, hasta entonces desaparecidos; persiguen a los prusianos día y noche, siembran el desorden en su retirada, desembarcan por todas partes, baten a las tropas del 10.º cuerpo federal en Sundewitt y solo ceden ante la superioridad numérica. En el combate del 30 de mayo volvieron a decidir las culatas, blandidas esta vez por los honrados puños de los mecklemburgueses. Los habitantes alemanes huyen con los prusianos, todo el norte de Schleswig queda abandonado a la devastación y al saqueo, en Hadersleben y en Apenrade vuelve a ondear el Dannebrog.10 Se ve que los soldados prusianos de todos los grados obedecen las órdenes tan bien en Schleswig como en Berlín.
De pronto llega una orden de Berlín: los prusianos tienen que avanzar de nuevo. Ahora se marcha otra vez alegremente hacia el norte. Pero la comedia está lejos de haber terminado. Esperemos a ver dónde recibirán esta vez los prusianos la orden de retirada.
En una palabra, es una verdadera contradanza, un ballet guerrero que el ministerio Camphausen hace representar para su propio placer y para gloria de la nación alemana.
Solo no olvidemos que la iluminación del escenario la ponen las aldeas de Schleswig en llamas, y el coro, los gritos de venganza de los merodeadores y guerrilleros daneses.
En este asunto el ministerio Camphausen ha dado prueba de su alta vocación de representar a Alemania en el exterior. Schleswig, entregada dos veces por su culpa a la invasión danesa, guardará un recuerdo agradecido del primer experimento diplomático de nuestros ministros «responsables».
¡Confiemos en la sabiduría y la energía del ministerio Camphausen!
Los ducados de Schleswig y Holstein, unidos a la corona danesa, se levantaron en marzo de 1848 contra el intento de incorporar Schleswig a Dinamarca y formaron un gobierno provisional; Prusia y la Confederación Germánica enviaron tropas en su apoyo. ↩
La coalición de Austria y Prusia contra la Francia revolucionaria, que fracasó en la campaña de 1792. ↩
El Consejo Áulico de Guerra (Hofkriegsrat) de Viena, órgano supremo de la administración militar austriaca, célebre por su lentitud. ↩
En la batalla de Bau, cerca de Flensburgo, el 9 de abril de 1848. ↩
El 23 de abril de 1848, bajo el mando del general prusiano Wrangel. ↩
Batallas de la guerra de liberación contra Napoleón, en agosto y septiembre de 1813, en las que la Landwehr prusiana combatió, según la tradición, a culatazos. ↩
Spezies: táleros acuñados en plata de ley (Speziestaler), por oposición a la moneda de cuenta. ↩
Ludolf Camphausen (1803-1890), banquero de Colonia y jefe de la burguesía liberal renana, presidente del gobierno prusiano del 29 de marzo al 20 de junio de 1848. ↩
Veile (en danés, Vejle), en Jutlandia; el Königsau (Kongeå), río fronterizo entre Jutlandia y Schleswig; Hadersleben (Haderslev) y Apenrade (Aabenraa), en el norte de Schleswig. ↩
La bandera danesa. ↩