Artículo publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 11, 11 de junio de 1848 (Colonia), p. 3; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/7). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. Texto original en alemán.

* Para regocijo de nuestros lectores, ofrecemos hoy los siguientes informes austriacos sobre las ignominiosas derrotas de las llamadas armas «alemanas», es decir, croatas y panduras, del 29 al 31 de mayo. La cojera de la mentira da verdadera lástima.

Verona, 4 de junio. ¡Así que, al final, Peschiera habría caído en manos del enemigo! El hambre la ha doblegado. ¡Por tanto, el intento de abastecerla por el lago no ha tenido éxito! La pobre fortaleza estuvo más de seis semanas cercada del modo más estrecho y se defendió contra dos enemigos, el de fuera y el hambre. Entonces el general en jefe recibe refuerzos y, después de que estos sufrieran antes, de forma completamente inútil, algunas pérdidas de vidas ante Vicenza, se marcha a recorrer el ancho mundo, ¡a cualquier parte menos allí donde estaba el núcleo de las fuerzas enemigas y donde su ayuda habría sido más necesaria! Desde el combate de Curtatone, por lo demás glorioso (!), no se ha vuelto a saber nada de él. (Allgemeine Zeitung de Augsburgo.)

Verona, 4 de junio. Mantua parece amenazada de inundación, pues al enemigo le basta con abrir las esclusas del lago que está en sus manos. Mañana se espera de vuelta al ejército en Verona, porque la línea de comunicaciones del enemigo ha quedado del todo restablecida con la caída de Peschiera, y la pequeña guarnición que se ha quedado con nosotros no podría, en caso de un ataque principal, ni sostener Verona ni impedir que se corte la comunicación con el Tirol. Las pérdidas sufridas por el ejército son ahora tanto más dolorosas cuanto que han sido en vano. ¡Qué desgracia para el valiente ejército estar a las órdenes de tales jefes! (Allgemeine Zeitung de Augsburgo.)