Escrito por Friedrich Engels en Colonia el 27 de julio de 1848 y publicado en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 58, del 28 de julio de 1848. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 5 (Berlín, 1971, pp. 276-277), por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.

**Colonia, 27 de julio. Las medidas reaccionarias de policía contra el derecho de asociación se suceden sin respiro. Primero se disuelve la asociación democrática de Stuttgart, luego la de Heidelberg. El éxito envalentona a los señores de la reacción: el gobierno de Baden disuelve ahora todas las asociaciones democráticas de Baden.

Esto ocurre en el mismo momento en que la soi-disant Asamblea Nacional de Fráncfort se ocupa de garantizar para siempre el derecho de asociación como uno de los «derechos fundamentales del pueblo alemán».

La condición fundamental del libre derecho de asociación es que ninguna asociación, ninguna sociedad, pueda ser disuelta o prohibida por la policía; que eso solo pueda ocurrir en virtud de una sentencia judicial que establezca la ilegalidad de la asociación o de sus actos y fines y castigue a los autores de esos actos.

Ese camino, naturalmente, es demasiado largo para la impaciencia reglamentista del señor Mathy.1 Exactamente igual que le resultó demasiado aburrido obtener primero una orden de detención, o al menos hacerse nombrar policía auxiliar,2 cuando, en virtud del gendarme que lleva en el pecho, detuvo al «traidor a la patria» Fickler,3 exactamente igual de despreciable y poco práctica le parece también ahora la vía judicial, la vía legal.

Los motivos de este nuevo atropello policial son de lo más edificantes. Las asociaciones se habrían adherido a la organización de las asociaciones democráticas de toda Alemania surgida del congreso democrático de Fráncfort.4 Ese congreso habría

«señalado como fin la conquista de una república democrática» (¡como si eso estuviera prohibido!), «y lo que se entiende por los medios con que debe alcanzarse ese fin se desprende, entre otras cosas, de las simpatías por los sublevados expresadas en aquellas resoluciones» (¿desde cuándo son las «simpatías» «medios» ilegales?), «así como del hecho de que el comité central de estas asociaciones llegó incluso a negar a la Asamblea Nacional alemana su reconocimiento en adelante e invita a provocar por vías ilegales una separación formal de la minoría con vistas a formar una nueva asamblea».

Siguen luego las resoluciones del congreso sobre la organización del partido democrático.

Según el señor Mathy, pues, las asociaciones de Baden son responsables de las resoluciones del comité central aunque no las ejecuten. Porque si estas asociaciones, a raíz de la invitación del comité de Fráncfort, hubieran dirigido realmente un mensaje a la izquierda de la Asamblea Nacional invitándola a retirarse, el señor Mathy no dejaría de hacerlo constar. Por lo demás, si la invitación en cuestión era ilegal o no, no lo tiene que decidir el señor Mathy, sino los tribunales. ¡Y para declarar ilegal la organización del partido en círculos, congresos y comités centrales, hay que ser de verdad el señor Mathy! ¿Acaso no se organizan las asociaciones constitucionales y reaccionarias según este mismo modelo?

¡Pero claro! «Parece inadmisible y pernicioso que se socaven los fundamentos de la Constitución y que se sacuda así todo el edificio del Estado por la fuerza de las asociaciones».

¡Pues precisamente para eso existe el derecho de asociación, señor Mathy: para poder «socavar» impunemente la Constitución, en la forma legal, se entiende! ¡Y si la fuerza de las asociaciones es mayor que la del Estado, tanto peor para el Estado!

Invitamos una vez más a la Asamblea Nacional, si no quiere perder todo su prestigio, a acusar inmediatamente al señor Mathy.

  1. Karl Mathy (1807-1868), liberal de Baden, miembro del gobierno badense y diputado en Fráncfort. ↩

  2. En el original, Spezialkonstabler: los special constables, ciudadanos que en Inglaterra se alistaban como policías auxiliares, como hicieron miles de burgueses contra la manifestación cartista del 10 de abril de 1848 en Londres. ↩

  3. Joseph Fickler (1808-1865), periodista demócrata de Constanza, dirigente republicano de Baden, detenido el 8 de abril de 1848 en la estación de Karlsruhe por iniciativa personal de Mathy. ↩

  4. El primer congreso democrático alemán, reunido en Fráncfort del 14 al 17 de junio de 1848, que acordó organizar las asociaciones democráticas bajo un comité central con sede en Berlín. ↩