Escrito por Friedrich Engels en Colonia el 19 de julio de 1848 y publicado en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 50, del 20 de julio de 1848. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 5 (Berlín, 1971, pp. 238-239), por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.
**Colonia, 19 de julio.
Mi Alemania se cogió una buena curda,1
¡y tú, tú te creíste los brindis!
Te creíste cada cazoleta de pipa
y sus borlas negras, rojas y doradas.
Y este, buen alemán, ha sido de hecho otra vez tu destino. ¿Crees haber hecho una revolución? ¡Ilusión! ¿Crees haber acabado con el Estado policial? ¡Ilusión! ¿Crees poseer el derecho de libre asociación, la libertad de prensa, el armamento del pueblo y otras bellas palabras que te gritaron por encima de las barricadas de marzo? ¡Ilusión, nada más que ilusión!
Pero cuando se disipó la dulce embriaguez,
¡querido amigo, te quedaste consternado!
Consternado ante tus llamadas asambleas nacionales, elegidas por sufragio indirecto;2 consternado ante las nuevas expulsiones de ciudadanos alemanes de ciudades alemanas; consternado ante la tiranía del sable en Maguncia, Tréveris, Aquisgrán, Mannheim, Ulm y Praga; consternado ante las detenciones y los procesos políticos en Berlín, Colonia, Düsseldorf, Breslau, etc.
Pero una cosa te quedaba, buen alemán: ¡los clubes! Podías ir a los clubes y quejarte en público de las estafas políticas de los últimos meses; podías desahogar tu corazón afligido ante los que pensaban como tú y hallar consuelo en las palabras de patriotas que pensaban lo mismo y sufrían la misma opresión.
Pero ahora también se acabó eso. Los clubes son incompatibles con la existencia del «orden». Para que «vuelva la confianza», urge poner fin a las maquinaciones subversivas de los clubes.
Ayer contamos cómo el gobierno de Württemberg ha prohibido sin más, por una ordenanza real, la asociación democrática de distrito de Stuttgart. Ya no se toman la molestia de llevar a los dirigentes de los clubes ante los tribunales; se vuelve a las viejas medidas de policía. Es más, los señores Harpprecht, Duvernoy y Maucler, que refrendaron esa ordenanza, van todavía más lejos: prescriben contra los infractores de la prohibición penas extralegales, penas que llegan hasta un año de cárcel; hacen leyes penales, y encima leyes penales de excepción, sin las cámaras, ¡simplemente «en virtud del artículo 89 de la Constitución»!
No mejor en Baden. Hoy damos cuenta de la prohibición de la asociación democrática de estudiantes de Heidelberg. Aquí no se discute tan abiertamente el derecho de asociación en general; solo se les discute a los estudiantes, en virtud de las viejas leyes de excepción de la Dieta federal, abolidas hace tiempo,3 y se les amenaza con las penas prescritas en esas leyes sin vigencia.
Bien podemos esperar, pues, que próximamente también aquí se supriman los clubes.
Y para que los gobiernos puedan tomar esas medidas con plena seguridad, sin hacerse odiosos a la opinión pública, para eso tenemos una Asamblea Nacional en Fráncfort. Esa Asamblea, naturalmente, pasará al orden del día sobre esas medidas de policía con el mismo paso ligero con que pasó sobre la revolución de Maguncia.4
Así pues, no para conseguir nada de la Asamblea, sino solo para obligar una vez más a su mayoría a proclamar ante toda Alemania su alianza con la reacción, invitamos a los diputados de la extrema izquierda de Fráncfort a proponer:
Que los autores de estas medidas, y en particular los señores Harpprecht, Duvernoy, Maucler y Mathy,5 sean acusados por violación de los «derechos fundamentales del pueblo alemán».6
Versos de Heinrich Heine, «An Georg Herwegh» (1842), dirigido al poeta revolucionario. Einen Zopf trinken es emborracharse, pero el Zopf (la coleta) era también el símbolo del espíritu reaccionario y del viejo régimen. ↩
Tanto la Asamblea Nacional de Fráncfort como la Asamblea Nacional prusiana de Berlín se eligieron en mayo de 1848 por sufragio indirecto, a través de compromisarios. ↩
Las leyes de excepción de la Dieta de la Confederación Germánica a partir de los decretos de Karlsbad de 1819, que entre otras cosas prohibían las asociaciones de estudiantes. La propia Dieta las derogó el 2 de abril de 1848. ↩
A finales de mayo de 1848, tras unos choques entre soldados prusianos de la guarnición federal de Maguncia y la milicia ciudadana, el gobernador de la fortaleza amenazó con bombardear la ciudad e hizo desarmar a la milicia. La Asamblea de Fráncfort no tomó ninguna medida. ↩
Karl Mathy (1807-1868), liberal de Baden, miembro del gobierno badense y diputado en Fráncfort; en abril de 1848 hizo detener al demócrata Joseph Fickler. ↩
Los «derechos fundamentales del pueblo alemán» se estaban discutiendo entonces en la Asamblea de Fráncfort, que no los aprobó hasta diciembre de 1848. ↩