Publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung (Colonia), n.º 21, del 21 de junio de 1848. La MEW lo atribuye a Friedrich Engels. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 5 (Berlín, 1971, pp. 94-95), por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.

**Colonia, 20 de junio. ¡Otro giro más en el asunto de Posen! Tras la fase de las promesas sublimes y las proclamas entusiastas, tras la fase Willisen,1 llegó la fase Pfuel,2 con metralla, marcas a fuego y cabezas rapadas, la fase del baño de sangre y de la barbarie rusa. ¡Tras la fase Pfuel llega ahora una nueva fase de reconciliación!

El mayor Olberg, jefe del estado mayor en Posen y principal partícipe en las matanzas y las marcas a fuego, es trasladado de repente contra su voluntad. El general Colomb es trasladado de Posen a Königsberg, también contra su voluntad. El general Pfuel (von Höllenstein) es llamado a Berlín, y el presidente superior Beurmann3 ya ha llegado allí.

Así ha quedado Posen completamente abandonado por los caballeros que llevaban la piedra infernal en el escudo y blandían la navaja de afeitar, por los valientes que desde una emboscada segura abatían con metralla, a 1.000 y 1.200 pasos, a los guadañeros indefensos.4 Los devoradores de polacos germano-judíos tiemblan; como antes los polacos, ahora son ellos los que se ven traicionados por el gobierno.

Al ministerio Camphausen se le ha hecho de repente la luz. El peligro de la invasión rusa le muestra ahora el enorme error que cometió al entregar a los polacos al furor de la burocracia y de la Landwehr de Pomerania. Ahora querría recuperar a toda costa las simpatías de los polacos, ¡ahora, cuando ya es demasiado tarde!

Así pues, toda la sangrienta guerra de exterminio contra los polacos, con todas las crueldades y barbaridades que quedarán como un oprobio eterno pegado al nombre alemán, el justo odio mortal de los polacos contra nosotros, la alianza ruso-polaca contra Alemania, ahora necesaria, una alianza que refuerza a los enemigos de la revolución con un pueblo valiente de 20 millones, ¿todo eso ha ocurrido y se ha producido solo para que el señor Camphausen tenga por fin ocasión de balbucear su pater peccavi?5

¿Cree acaso el señor Camphausen que ahora, cuando necesita a los polacos, podrá recuperar con frases suaves y concesiones unas simpatías ahogadas en sangre? ¿Cree que las manos marcadas a fuego lucharán alguna vez por él, que las frentes rapadas se expondrán por él a los sables rusos? ¿Cree de verdad que podrá llevar algún día contra la metralla rusa a lo que ha quedado tras la metralla prusiana?

¿Y cree el señor Camphausen que todavía puede seguir en el gobierno después de haber confesado él mismo su incapacidad de forma tan inequívoca?

  1. Karl Wilhelm von Willisen (1790-1879), general prusiano, enviado en abril de 1848 como comisario real al gran ducado de Posen con promesas de una «reorganización nacional» de la provincia. ↩

  2. Ernst von Pfuel (1779-1866), general prusiano, gobernador de Posen en mayo de 1848, mandó rapar la cabeza a los insurrectos polacos presos y marcarles las manos con nitrato de plata («piedra infernal», Höllenstein); de ahí el apodo de «Pfuel von Höllenstein». ↩

  3. Olberg, jefe del estado mayor del cuerpo de ejército de Posen; Colomb, general prusiano que mandaba en Posen; Beurmann, presidente superior (gobernador civil) de la provincia de Posen. ↩

  4. Los campesinos insurrectos polacos, armados en buena parte con guadañas. ↩

  5. «Padre, he pecado» (Lucas 15, 18), palabras del hijo pródigo. ↩