Publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, núm. 9, del 9 de junio de 1848; según la MEW, escrito por Friedrich Engels. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 5 (Berlín, 1971, pp. 55-56), por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.
**Colonia, 8 de junio. Séptimo reparto de Polonia.1 La nueva línea de demarcación del señor von Pfuel2 en Posen es un nuevo robo a Polonia. Limita la parte que se ha de «reorganizar»3 a menos de un tercio de todo el Gran Ducado y agrega con mucho la mayor parte de la Gran Polonia a la Confederación Germánica. Solo en una estrecha franja a lo largo de la frontera rusa se reconocerán la lengua y la nacionalidad polacas. Esa franja consta de los distritos de Wreschen y Pleschen y de partes de los distritos de Mogilno, Wongrowiec, Gnesen, Schroda, Schrimm, Kosten, Fraustadt, Kröben, Krotoschin, Adelnau y Schildberg. La otra mitad de estos distritos, así como los distritos enteros de Buk, Posen, Obornik, Samter, Birnbaum, Meseritz, Bomst, Czarnikow, Chodziesen, Wirsitz, Bromberg, Schubin e Inowroclaw, se convierten sin más, por decreto del señor von Pfuel, en suelo alemán. Y, sin embargo, no cabe ninguna duda de que incluso en este «territorio de la Confederación Germánica» la mayoría de los habitantes sigue hablando polaco.
La antigua línea de demarcación daba al menos a los polacos el Warta por frontera. La nueva vuelve a reducir en una cuarta parte la porción que se ha de reorganizar. El pretexto lo ofrecen, por una parte, «el deseo» del ministro de la Guerra de excluir de la reorganización los alrededores de la fortaleza de Posen en un radio de tres a cuatro millas,4 y, por otra, la pretensión de diversas ciudades, como Ostrowo, etc., de ser anexionadas a Alemania.
En cuanto al deseo del ministro de la Guerra, es completamente natural. Primero se roba la ciudad y fortaleza de Posen, que está metida diez millas dentro del territorio polaco; luego, para no ser molestado en el disfrute de lo robado, se considera deseable el robo de un nuevo radio de tres millas. Ese radio lleva a su vez a toda clase de pequeños redondeos, y así se tiene el mejor motivo para ir adelantando la frontera alemana cada vez más hacia la ruso-polaca.
Con las ansias de anexión de las ciudades «alemanas» ocurre lo siguiente: en toda Polonia, los alemanes y los judíos forman el núcleo de la burguesía dedicada a los oficios y al comercio; son los descendientes de inmigrantes que, en su mayoría, huyeron de su patria por persecuciones religiosas. Fundaron ciudades en medio del territorio polaco y han compartido durante siglos todas las vicisitudes del reino de Polonia. Estos alemanes y judíos, enorme minoría en el país, intentan aprovechar la situación momentánea del país para alzarse con el dominio. Apelan a su condición de alemanes; son tan poco alemanes como los germanoamericanos. Si se los quiere agregar a Alemania, se oprime la lengua y la nacionalidad de más de la mitad de la población polaca de Posen, y precisamente de aquella parte de la provincia en la que la insurrección nacional estalló con más violencia y energía: los distritos de Buk, Samter, Posen y Obornik.
El señor von Pfuel declara que considerará definitiva la nueva frontera en cuanto el ministerio la haya ratificado. No habla ni de la Asamblea pactista5 ni de la Asamblea Nacional alemana, que también tienen algo que decir cuando se trata de fijar las fronteras de Alemania. Pero, al fin y al cabo, ya puede el ministerio, ya pueden los pactistas, ya puede la Asamblea de Fráncfort ratificar la decisión del señor Pfuel: la línea de demarcación no será «definitiva» mientras no la hayan ratificado todavía otras dos potencias: el pueblo alemán y el pueblo polaco.
Polonia había sido repartida entre Rusia, Prusia y Austria en 1772, 1793 y 1795, y de nuevo en el Congreso de Viena (1815); Engels cuenta como nuevos repartos las sucesivas líneas de demarcación trazadas en Posen en la primavera de 1848. ↩
Ernst von Pfuel, general prusiano, comisario real en el Gran Ducado de Posen desde mayo de 1848. ↩
En marzo de 1848 Federico Guillermo IV había prometido una «reorganización nacional» del Gran Ducado de Posen, es decir, una administración propia para la parte polaca; tras aplastar la insurrección polaca de abril y mayo, el gobierno prusiano fue reduciendo esa parte por medio de líneas de demarcación. ↩
La milla prusiana medía unos 7,5 kilómetros. ↩
Así llamaba la Neue Rheinische Zeitung a la Asamblea Nacional prusiana, convocada para pactar (vereinbaren) la constitución con la Corona; a sus diputados, «pactistas». ↩