Escrito por Karl Marx y Friedrich Engels en París entre el 21 y el 29 de marzo de 1848, en nombre del Comité Central de la Liga de los Comunistas; impreso como octavilla hacia el 30 de marzo de 1848 en París y, antes del 10 de septiembre de 1848, en Colonia. Traducido de la octavilla de Colonia según Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 5 (Berlín, 1971, pp. 3-5), por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.

«¡Proletarios de todos los países, uníos!»

  1. Toda Alemania se declara república una e indivisible.

  2. Todo alemán que haya cumplido veintiún años es elector y elegible, siempre que no haya sufrido una pena criminal.

  3. Los representantes del pueblo cobran un sueldo, para que también el obrero pueda sentarse en el parlamento del pueblo alemán.

  4. Armamento general del pueblo. En el futuro, los ejércitos serán al mismo tiempo ejércitos de trabajadores, de modo que la tropa no se limite, como hasta ahora, a consumir, sino que produzca más de lo que cuesta su mantenimiento.

Esto es, además, un medio para organizar el trabajo.1

  1. La administración de justicia es gratuita.

  2. Todas las cargas feudales, todos los tributos, prestaciones personales, diezmos, etc., que hasta ahora pesaban sobre la población del campo se suprimen sin indemnización alguna.

  3. Las fincas de los príncipes y demás fincas feudales, todas las minas, canteras, etc., se convierten en propiedad del Estado. En estas fincas se practicará la agricultura en gran escala y con los medios más modernos de la ciencia, en provecho de la colectividad.

  4. Las hipotecas sobre las tierras de los campesinos se declaran propiedad del Estado. Los intereses de esas hipotecas los pagarán los campesinos al Estado.

  5. En las regiones donde esté desarrollado el arrendamiento, la renta de la tierra o el canon de arrendamiento se pagará al Estado como impuesto.

Todas estas medidas indicadas en los puntos 6, 7, 8 y 9 se toman para reducir las cargas públicas y de otro tipo que soportan los campesinos y los pequeños arrendatarios, sin mermar los medios necesarios para sufragar los gastos del Estado y sin poner en peligro la propia producción.

El propietario de la tierra propiamente dicho, que no es ni campesino ni arrendatario, no tiene parte alguna en la producción. Su consumo es, por tanto, un mero abuso.

  1. En lugar de todos los bancos privados se crea un banco del Estado, cuyo papel tendrá curso legal.

Esta medida permite regular el crédito en interés de todo el pueblo y socava así la dominación de los grandes financieros. Al poner poco a poco el papel moneda en lugar del oro y la plata, abarata el instrumento indispensable del intercambio burgués,2 el medio general de cambio, y permite que el oro y la plata actúen hacia el exterior. Por último, esta medida es necesaria para atar a la revolución los intereses de los burgueses conservadores.

  1. Todos los medios de transporte: ferrocarriles, canales, barcos de vapor, caminos, correos, etc., los toma en sus manos el Estado. Se convierten en propiedad del Estado y se ponen a disposición gratuita de la clase sin recursos.

  2. En los sueldos de todos los funcionarios del Estado no habrá más diferencia que esta: los que tengan familia, y por tanto más necesidades, cobrarán también un sueldo más alto que los demás.

  3. Separación completa de la Iglesia y el Estado. Los eclesiásticos de todas las confesiones serán pagados únicamente por sus comunidades voluntarias.

  4. Limitación del derecho de herencia.

  5. Implantación de fuertes impuestos progresivos y supresión de los impuestos sobre el consumo.

  6. Creación de talleres nacionales.3 El Estado garantiza a todos los obreros su existencia y mantiene a los incapacitados para el trabajo.

  7. Educación general y gratuita del pueblo.

Al proletariado alemán, a la pequeña burguesía y al pequeño campesinado les interesa trabajar con toda energía por que se impongan las medidas anteriores. Porque solo llevándolas a la práctica podrán los millones de personas que hasta ahora ha explotado en Alemania un reducido número, y a los que se intentará seguir manteniendo en la opresión, alcanzar su derecho y el poder que les corresponde como productores de toda la riqueza.

El Comité:

Karl Marx - Karl Schapper - H. Bauer - F. Engels
J. Moll - W. Wolff4

  1. La «organización del trabajo» era la consigna de Louis Blanc, entonces miembro del gobierno provisional francés. ↩

  2. Verkehr: «intercambio» o «tráfico»; aquí, la circulación comercial de la sociedad burguesa. ↩

  3. Los ateliers nationaux creados en París por el gobierno provisional a fines de febrero de 1848 para dar trabajo a los parados; su disolución provocó la insurrección obrera de junio. ↩

  4. Los miembros del Comité Central de la Liga de los Comunistas, constituido en París en marzo de 1848: Karl Schapper (1812-1870), Heinrich Bauer y Joseph Moll (1813-1849), dirigentes obreros de la Liga, y Wilhelm Wolff (1809-1864), periodista y amigo de Marx y Engels. ↩