Publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, núm. 246, del 15 de marzo de 1849; la MEW lo recoge entre los escritos de Marx y Engels sin precisar el autor. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 6 (Berlín, 1959, pp. 351-352), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.
Colonia, 4 de marzo.1 ¡La prensa diaria alemana es de verdad la institución más floja, más soñolienta y más cobarde que existe bajo el sol! Las mayores infamias pueden cometerse ante sus ojos, contra ella misma, y calla, lo oculta todo; si no se supiera por casualidad, por la prensa no se sabría desde luego qué magníficas violetas de marzo2 ha sacado a la luz la gracia de Dios en algunos lugares.
En Düsseldorf, el ciudadano y comunista Drigalski3 intentó el otoño pasado reimplantar la censura con el pretexto del estado de sitio. Lo logró durante dos días; pero la tormenta de la opinión pública obligó a los señores arrastrasables a abandonar enseguida sus apetitos de censura.
¿Y cómo están las cosas en las viejas provincias?4
Desde hace tres meses la censura existe con todo su esplendor en dos distritos distintos, ¡y toda la prensa de la vieja Prusia deja pasar tranquilamente esta intromisión inaudita en sus derechos!
Escuchen:
Rosenberg, en Silesia, 7 de marzo. El Rosenberg-Kreuzburger Telegraph publica a la cabeza de su núm. 19 la siguiente declaración:
«Rogamos a los distinguidos lectores de nuestro periódico que no nos imputen el retraso en la salida de este número y que esté incompleto, sino que tengan en cuenta que seguimos en estado de sitio y que el Telegraph, que en el último tiempo fue censurado por el consejero provincial real de aquí, señor Sack, elegido diputado a la segunda Cámara, ha quedado ahora, tras la partida de este a Berlín, bajo la censura militar directa.
La Redacción».
Además:
En Erfurt la censura existe desde el 25 de noviembre, igualmente sin estorbos. La prensa de allí fue censurada primero por el señor F. W. Huthsteiner, actual inspector de policía, exredactor de la Barmer Zeitung, que bajo la censura fue liberal en cierta ocasión, supuesto liberal o, en su caso, demócrata, luego subordinado de Duncker y siempre policía prusiano. Aunque este hombre de honor llegó a tachar artículos de la desdichada National-Zeitung de Berlín (!), aun así su ejercicio del cargo no se consideró bastante prusiano y se le sustituyó por un oficial. En Erfurt existe, pues, igualmente censura militar.
No contentos con ello, se introduce también la censura de los periódicos y escritos impresos en el extranjero, es decir, fuera del radio del estado de sitio. El Erfurter Adreßblatt del 7 de febrero contiene el siguiente aviso:
«Por disposición de la real y muy loable Comandancia de esta plaza, se advierte al público de esta ciudad, bajo 'la pena de policía correspondiente' y bajo 'detención inmediata', que no difunda ni fije aquí escritos impresos en otros lugares que hagan sospechosas las medidas del gobierno o las ataquen incluso con una oposición odiosa y tiendan de este modo a enajenar el ánimo de los vecinos del gobierno constitucional existente, o que sean apropiados para provocar el encono contra ciertas clases de vecinos y con ello agitación y discordia en esta ciudad.
Erfurt, 5 de febrero de 1849
El Ayuntamiento, Administración de Policía».
La reimplantación de la censura y la mejora de la censura ordinaria mediante la censura militar son, sin duda, cosas que atañen de muy cerca a la prensa. ¡Y la prensa de los lugares vecinos, la de Breslau, la de Berlín, la de Leipzig, lo acepta como si todo eso fuera lo más natural del mundo! En efecto, la prensa alemana sigue siendo la vieja «buena prensa».
Pero a nuestros soñolientos diputados de Berlín les preguntamos si no van a decidirse de una vez a pedir sin demora que se procese a los ministros.
Así en la edición que seguimos; el artículo se publicó el 15 de marzo y cita una noticia del 7 de marzo. ↩
Ironía sobre las «conquistas de marzo» de 1848. ↩
El general prusiano Drigalski, comandante de Düsseldorf, declaró el estado de sitio en la ciudad en noviembre de 1848; en una proclama se había presentado como «ciudadano y comunista». ↩
Las provincias orientales de Prusia, frente a la provincia del Rin y Westfalia. ↩