Artículo publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 248, 17 de marzo de 1849 (Colonia), pp. 3-4; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/9). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. Texto original en alemán.
Hungría.
* Damos ahora, después del resumen comunicado en el suplemento extraordinario de hoy, las noticias detalladas del teatro de la guerra húngaro.
Primero, sobre las operaciones en torno a Pest. La lucha parece concentrarse en la zona de Cegléd, de lo que se seguiría que tanto el ejército húngaro como el imperial-real se han desplazado bastante más al sur. Al menos, de combates en la zona de Eger, Kápolna y Mezőkövesd no se sabe ya nada. Por eso también Jellachich habría partido hacia Cegléd. Se confirma que Windischgrätz, disgustado por sus malos resultados, ha trasladado de nuevo su cuartel general a Buda y se ha retirado así del mando activo. En cambio, se desmiente que esté herido. El gran general derrotado atrae ahora hacia sí todas las tropas de que pueda disponer de algún modo, incluso del cuerpo de asedio ante Komárom y de Cracovia, para mantener como sea su posición. Sobre las últimas operaciones militares informa la correspondencia magiar de la Breslauer Zeitung, con fecha 9 de marzo:
«Ayer debió de haber una batalla en dirección a Szolnok, pues durante la noche se trajeron muchísimos carros con heridos. El hecho de que todavía no haya aparecido ningún boletín, y también el de que por orden del mando militar se haya tenido que desalojar de repente todo el frente de la hilera de casas del Danubio que está frente a las trincheras de la cabeza de puente de Pest, y que esté siendo ocupado por la tropa, apuntan a una nueva derrota. Pues esta última medida solo puede haberse tomado para cubrir una retirada precipitada. Además, los oficiales superiores de la guarnición de la fortaleza de Buda han enviado hoy fuera a sus mujeres. Nos faltan del todo noticias directas, porque no se deja pasar hacia Pest a ningún viajero que venga de la región de abajo. Hoy debe librarse también una batalla, a no ser que la fuerte lluvia, que cae sin cesar, lo impida. Si la batalla se libra a pesar de todo, la retirada será para el bando vencido muy costosa, pues allí los caminos se vuelven intransitables con cualquier lluvia, y no hay ni que pensar en llevarse la artillería y los bagajes. La carne ha subido en Pest 2 kreuzer la libra, porque una partida de húngaros se llevó un gran transporte de bueyes de Gödöllő, a 3 horas de aquí. De Debrecen sabemos que el gobierno húngaro ha destituido como traidores a la patria al príncipe primado de Hungría, Joh. Hám, y a otros dos altos prelados que se han quedado en Pest. Ha sido nombrado príncipe primado el ingenioso y liberal historiador húngaro Horváth Mihály, antes canónigo y después obispo de Csanád. (Se confirma también desde otra parte.) Cuando ayer por la tarde, al traerse los heridos, se reunieron muchos curiosos, una fuerte patrulla enviada al efecto los dispersó. Por lo demás, todos los hospitales y cuarteles están tan llenos de heridos que los recién llegados han tenido que ser tendidos en las escaleras y en los patios.»
Que, por lo demás, la causa de los imperiales anda de un modo singular se desprende también de una proclama del príncipe Windischgrätz, fechada en el cuartel general de Buda el 8 de marzo, que mientras dure el estado de sitio prohíbe todo trato directo e indirecto con los rebeldes y con los habitantes de las regiones ocupadas por ellos. Asimismo queda suprimida toda relación comercial. Todos los que contravengan estas prohibiciones quedan sujetos a la jurisdicción sumarísima, e igualmente todos los que les presten ayuda. Las mercancías, por su parte, serán confiscadas y vendidas en beneficio del erario.
A espaldas de los imperiales las cosas tampoco van mejor. Hasta dónde han llegado estos señores ante Komárom y qué ilusiones tratan de difundir lo muestra la siguiente comunicación del ministerial Lloyd, desde Presburgo:
«Mientras el grueso del ejército, a las órdenes del mariscal de campo Windischgrätz, opera incansable más allá del Tisza en persecución del enemigo (!), el segundo cuerpo de ejército opera ante Komárom, donde, según informes seguros, el 15 del corriente se producirá un gran ataque (!). Con este fin se han expedido allí desde Viena, Buda y Osijek muchos (!) vapores con muchísimas piezas de artillería de tiro curvo de todos los calibres y con cuádruple provisión de pólvora. En nuestra orilla del Danubio hay algunos remolcadores que, provistos de cañones y bombas a la manera de los buques de guerra, están destinados al transporte principal de la reserva. Probablemente bastarán unos pequeños ejercicios de lanzamiento de cohetes para hacer entrar en razón a la guarnición de Komárom y lograr la entrega de la fortaleza, así como la reapertura de la vía fluvial entre Viena, esta ciudad y Pest.»
En el mismo artículo que empieza con estas ridículas fanfarronadas se reconoce a renglón seguido que los campesinos eslovacos no quieren saber nada de la ocupación imperial-real. Además de otras detenciones, en efecto, «la semana pasada fueron apresados doce campesinos de las aldeas eslovacas vecinas por ocultación de armas con intención dolosa, traídos aquí y condenados, según su delito, a dos, tres y cuatro años de cárcel».
Los eslovacos, ya agitados varias veces en vano, se mantienen tan fieles a los magiares que entre dos o tres millones solo se han podido reclutar 1400 hombres para Austria. Léase el siguiente informe de Levoča (Spiš), que confirma a la vez que los imperiales siguen donde estaban desde que Görgei se retiró hacia el Tisza:
«Levoča, 1 de marzo. La leva en masa eslovaca consta hasta ahora de 15 compañías de 90 hombres cada una. Tres compañías están de guarnición en Levoča y cinco en Prešov; las demás marchan sobre Košice. El general Ramberg impuso ayer a esta ciudad una contribución de guerra de 20.000 florines. De Prešov han huido más de 500 personas por miedo a Görgei; muchas de ellas, hasta Pest.»
Del sur solo sabemos que Szeged sigue en manos de 40.000 magiares y que 30.000 serbios están ante ella para tomarla.
Por último, de Transilvania han llegado algunas noticias, que, curiosamente, siguen sin ir más allá del 16 o 17 de febrero. Según una de ellas (sajona), Bem estaría gravemente enfermo a consecuencia de la herida de la mano; la otra, un informe sobre la toma de Sighișoara por los székelys, es interesante por los detalles que da sobre la concentración de los székelys en un solo punto. Sobre Sighișoara avanzaron al mismo tiempo, el 16 de febrero, unos 8000 hombres y 12 cañones desde Mediaș, 5000 hombres y 5 cañones desde Odorheiu y 3000 hombres desde Târgu Mureș. Estas fuerzas movieron a las valientes tropas austro-rusas a las órdenes del comandante v. d. Heydt, así como a la virtuosa guardia cívica de la ciudad, a retirarse sin combatir hacia Sibiu, abandonando mujeres, hijos y bienes a merced de las bandas de salteadores székelys. Estos habrían impuesto en el acto a la ciudad una contribución de 30.000 florines; «una suma mucho mayor se exigiría a las localidades del distrito. El enemigo buscó todo el plomo y el estaño que pudo reunir, y sacó también los cartuchos que se habían arrojado a los pozos y puso a secar la pólvora al sol para volver a hacerla utilizable».
Por último, comunicamos además la siguiente interesante noticia de Cracovia. Se ve por ella hasta qué punto está concertado el complot entre Rusia y Austria.
Cracovia, 12 de marzo. El general imperial-real que manda aquí, Legeditsch, hizo llamar ayer al príncipe Stanisław Jabłonowski y le dio a entender sin rodeos que las autoridades de la ciudad debían solicitar al gobierno provincial que se invitara a las tropas rusas apostadas en la frontera a entrar en Cracovia para mantener el orden, ya que él (Legeditsch) tenía que marchar a Hungría con todas las tropas austriacas.
Pero el príncipe respondió al general imperial-real que los cracovianos jamás harían semejante petición, y que, en caso de que la ciudad quedara del todo desguarnecida, la ciudadanía garantizaba el mantenimiento del orden legal. Recordarán ustedes que el general Puchner, en Transilvania, antes de la entrada de los rusos, dirigió una invitación igualmente indirecta a las ciudades de Brașov y Sibiu para que pidieran la ayuda rusa.
Por último, en cuanto a la cuestión de los billetes húngaros, el despotismo del sable ha tenido que plegarse aquí a la necessitas rerum, a la falta de crédito del Estado imperial-real. Una parte de los billetes de Kossuth ha sido ya retirada de la circulación, pese a los lamentos y el crujir de dientes de los pequeños burgueses de Pest.
«En efecto, el mariscal de campo Windischgrätz publicó el 9 del corriente en Pest un bando por el que se prohíbe aceptar en las cajas públicas los billetes húngaros de 100 y de 5 florines. Este anuncio ha producido allí una consternación extraordinaria, y todo tráfico está en este momento completamente interrumpido. La feria de Pest, que de por sí está poco concurrida, probablemente ni siquiera se celebrará por esa causa. A los billetes húngaros de 1 y de 2 florines difícilmente les espera otra suerte.
Pest, 9 de marzo. El señor Windischgrätz ha publicado la siguiente ordenanza:
Encargado por Su Majestad de restablecer el orden en el reino de Hungría, he aplicado todas aquellas medidas que me parecieron más adecuadas.
En su elección he procurado la mayor benignidad posible.
Partiendo de este punto de vista, y con la esperanza de acelerar el fin de la funesta rebelión, no hice retirar enseguida de la circulación el papel moneda ilegal húngaro.
Pero se ha demostrado que este es uno de los principales recursos de la rebelión.
Como además, durante mi ausencia y sin mi conocimiento, se ha publicado un bando relativo a los billetes ilegales puestos en circulación por el gobierno rebelde, bando que ayer todavía se fijó sin autorización, me veo obligado a declarar ahora definitivamente que, a partir del día de hoy, en ninguna caja pública del erario ni del país podrán aceptarse ya los billetes húngaros de 5 y de 100 florines, y que, en cambio, todos los pagos de esas cajas se harán en billetes de banco austriacos y en plata.
Los billetes de banco húngaros de 1 y 2 florines, en cambio, que tienen respaldo metálico, se canjearán próximamente por billetes imperiales austriacos, y se darán a conocer el procedimiento que habrá de seguirse y los lugares del canje; por tanto, siguen circulando por ahora.
Cuartel general de Buda, 8 de marzo de 1849.
Alfred, príncipe de Windischgrätz, mariscal de campo imperial-real.