Artículo publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 236, 3 de marzo de 1849 (Colonia), pp. 2-3, sección «Hungría»; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/9). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. Texto original en alemán
* Cómo andan las cosas de la causa imperial no se desprende de ninguna circunstancia con más claridad que del silencio de los informes oficiales. Es cierto que esta noche no hemos recibido nuestras cartas y periódicos de Viena, pero los periódicos vespertinos de Berlín, que suelen traer aquí las noticias de Viena al mismo tiempo que la W. Z., tampoco traen nada. Silencio profundo de la comandancia de Viena, de ordinario tan locuaz, sobre las operaciones en el Tisza, en el Maros y en Transilvania.
En cambio, nos resarcen los informes no oficiales. Las correspondencias de Viena de signo imperial y la correspondencia magiar de la Bresl. Ztg. desde Hungría coinciden en un hecho: el ejército magiar está en Hatvan, a seis millas de Pest, donde se prepara una batalla decisiva.
Unos dicen: los insurgentes han sido rechazados hasta esa zona por Schlick, Schulzig y Götz; los otros afirman: los magiares victoriosos han avanzado hasta esa zona.
¿Quién tiene razón?
Una mirada al mapa lo decide. Görgey, según las últimas noticias, bajaba desde Kassa a lo largo del Hernád para unirse a Dembinski. Dembinski, por su parte, cruzó el Tisza por debajo de la desembocadura del Hernád y avanzó en dirección noroeste por Miskolc. Con ello el flanco izquierdo (Schlick, Schulzig y Götz, extraviado en los Altos Cárpatos) quedó amenazado en su enlace con el ejército principal y atacado a la vez de flanco por Dembinski a la derecha y por Görgey a la izquierda. Por eso el cuerpo de Schlick y Schulzig se retiró en el acto de Torna a Rimaszombat. En Rimaszombat se hallaban frente a frente, según las últimas noticias (oficiales imperiales y reales), los dos ejércitos.
Ahora, de pronto, encontramos la posición completamente cambiada. Los magiares han ido de Rimaszombat, a más de 20 millas de Pest, a Hatvan, a 6 millas de Pest, y allí se espera una batalla decisiva.
Si Schlick batía a los magiares, la línea de retirada de estos no era hacia el Danubio, donde habrían ido a dar precisamente con el centro del ejército enemigo, sino hacia el Tisza y el Hernád, donde todo el país está en poder magiar. Pero si los magiares se imponían, desde su posición en el alto Tisza y el Hernád no podían avanzar para llegar a Pest en ninguna otra dirección que en la de Hatvan. ¡El camino de Kassa a Pest pasa precisamente en línea recta por Rimaszombat y Hatvan! ¡Las carreteras de Miskolc a Pest y de Polgár y Tiszafüred (los dos puntos por los que el ejército principal magiar cruzó el Tisza) a Pest pasan también precisamente por Hatvan!
Así pues, si, como dicen los informes de Viena, «los insurgentes al mando de Görgey y Dembinski, perseguidos por los generales Schlick, Schulzig y Götz, han sido empujados hasta la zona de Hatvan», ¡han sido empujados justamente al punto al que, como vencedores, de todos modos habrían tenido que llegar, al punto de concentración de todos los diversos cuerpos magiares que marchaban sobre Pest!
Por tanto: o los generales austriacos son tan torpes que sus victorias llevan al enemigo precisamente al mismo resultado que sus derrotas, que prestan al enemigo un servicio mayor cuando lo baten que cuando se dejan batir por él, o los informes imperiales han vuelto a mentir descaradamente.
Que esto último es lo que ocurre —sin que por ello queramos quitar nada a la torpeza de los generales imperiales y reales—, que una vez más se trata de tapar una derrota vergonzosa con pomposas afirmaciones de victoria, lo prueba la coletilla: «es de esperar, por tanto, que en los próximos días se asestará un golpe decisivo contra ellos (los insurgentes)».
O en Hatvan hay solo un cuerpo magiar, o un ejército entero. En el primer caso no puede hablarse de un «golpe decisivo»; en el segundo, ¿no se querrá hacernos creer que los tres cuerpos del flanco izquierdo imperial y real, que ni siquiera pudieron con Görgey solo, han batido y «perseguido» a todo un ejército del que las tropas de Görgey no son más que una pequeña parte?
Y aunque el ejército principal húngaro hubiera sido «empujado» hasta Hatvan, ¿iba a esperar allí a que al cuerpo austriaco que «empuja» le llegara en ayuda todo el ejército de Windischgrätz para asestar un «golpe decisivo», o volvería a marchar a toda prisa hacia el Tisza, cosa que nadie le impide, puesto que tiene la retaguardia completamente libre?
Está más claro que el sol: desde la unión de Görgey con el ejército principal húngaro, los austriacos han sido rechazados en todos los puntos de su flanco izquierdo y de su centro. Dónde andan rondando Schlick y compañía, nadie nos lo dice.
Pero la posición actual de los magiares, al nordeste de Pest, habla más claro que todos los informes. Para que los magiares pudieran marchar de Rimaszombat a Hatvan, antes había que dejar a Schlick fuera de combate, es decir, ahuyentarlo diez millas más atrás, hacia las ciudades mineras eslovacas, donde, separado del ejército principal por el recodo del Danubio, queda completamente aislado e impotente. Además, las vanguardias del ejército principal imperial y real, e incluso el propio ejército principal, tenían que haber sido rechazadas de cinco a siete millas; pues no hace tanto que Windischgrätz tenía ocupado todo el país hasta Eger, ¡y hasta quería establecer su cuartel general en esa ciudad! Y ambas cosas tienen que haber sucedido, pues si no, ¿cómo llega un ejército magiar a seis millas de Pest?
Hasta que lleguen informes más precisos, no nos quedará, pues, otro remedio que dar crédito a la «fanfarronada» magiar de la Breslauer Zeitung, escrita evidentemente en Pest, tanto más cuanto que esta «fanfarronada» lleva todas las señales internas y externas de la mayor veracidad. Cuenta que los magiares que están en Hatvan pertenecen al ejército del norte húngaro (Görgey, que por lo demás ha sido evidentemente reforzado por un cuerpo del ejército del Tisza). Dice así:
«Como el 27 de enero, cuando el ejército del Tisza húngaro batió dos veces a los imperiales, en Szolnok y en Cegléd, también ahora, a consecuencia de las repetidas victorias del ejército del norte sobre el teniente mariscal de campo imperial conde Schlick, se evacúa todo en Pest y se prepara la retirada. Todas las oficinas militares, los uniformes en depósito, etc., se han trasladado desde anteayer a Raab. El victorioso ejército húngaro del norte, que puede tender la mano al ejército húngaro del Tisza, tendría ayer, según las declaraciones coincidentes de viajeros, sus avanzadas a 3 estaciones de Pest, en Hatvan precisamente. Lo mandan el general polaco Klapka y el distinguido general húngaro Görgey, aunque ambos generales están bajo el mando supremo de Dembinski. Como el 27 de enero, también ayer apareció una proclama firmada por el comandante en jefe conde Wrbna, en la que se hace saber a los habitantes de ambas ciudades que los rebeldes hacen ademán de avanzar sobre Pest y que, por tanto, una parte de la guarnición ha salido al encuentro del enemigo. Por eso se advierte especialmente a los habitantes que guarden la calma, pues ante cualquier intento de levantamiento se abriría en el acto el bombardeo desde la fortaleza de Ofen. En Pest se espera una gran batalla para los próximos días.
— Posdata. Un correo que acaba de llegar aquí de Pest ha traído la noticia de que de Ofen ha salido mucha artillería escoltada por granaderos, y de que entre hoy y mañana hay que contar con una batalla en las cercanías de Pest. La guarnición de Komárom ha desalojado a los imperiales de Ószőny.
Por lo demás, Kossuth les demuestra de nuevo, de manera muy palpable, que no está en absoluto dispuesto a tolerar que los austriacos, mientras él, por razones estratégicas, tenga que abandonar una parte del país, se comporten en esa parte del país como auténticos bárbaros. Ha recurrido al único medio que sirve en tales casos: pagar con la misma moneda. La correspondencia magiar (Br. Z.) escribe:
«En Debrecen, el coronel imperial Fligelli habría sido fusilado a su vez como represalia por el mayor húngaro Spöll, fusilado en Ofen contra todo derecho de gentes. — De boca de un oficial austriaco hemos sabido al mismo tiempo que al príncipe Windischgrätz le ha llegado una carta del Gobierno húngaro según la cual, ante cada repetición de una ejecución de prisioneros húngaros, la represalia seguirá de inmediato. Además, 73 oficiales de Estado Mayor imperiales que están presos en Debrecen han dirigido un escrito a Windischgrätz en el que le conjuran, por consideración a su propia vida, a desistir del procedimiento seguido contra los prisioneros de guerra húngaros. Con este motivo se nos nombraron 5 generales imperiales que están presos en Debrecen. Estas dos cartas han surtido en Windischgrätz más efecto que todas las mociones e interpelaciones alemanas por la ejecución de Blum, y desde entonces no se ha llevado a cabo en Ofen ninguna ejecución más, si bien hay que señalar que también se aplazan los juicios, probablemente para tiempos más propicios. Ayer fueron detenidas en Pest algunas damas de alta posición. Las mujeres húngaras no van a la zaga de las polacas en entusiasmo patriótico y sacrificio.»
De las demás partes del teatro de la guerra solo tenemos noticias austriacas muy deficientes. En el sudoeste, el general imperial y real Dietrich entró el 14 en Szekszárd (condado de Tolna), expulsó a los húsares de Kossuth y llegó el 19 a Pest. ¡Así pues, también aquí, en la orilla derecha del Danubio, hay todavía húsares de Kossuth, que incluso siguen dominando ciudades!
De Transilvania informa un corresponsal de la A. Od. Ztg. que Bem, a quien los imperiales daban ya por muerto o, según los casos, por prisionero, rechazó al señor Puchner en el Banato, hasta donde este lo había perseguido, marchó sobre Kolozsvár, atrajo a gran número de tropas húngaras y székelys y ahora ha vuelto a tomar la ofensiva contra los austriacos y los rusos reunidos en la Tierra de los Sajones. Qué hay de verdad en esta noticia, lo dejaremos de momento en suspenso. En parte, sin embargo, la confirma la comunicación de la Grätzer Ztg. desde Temesvár: que las tropas insurgentes empujadas a Transilvania intentaron volver a entrar en el Banato por Facset y Lugos, con lo que los imperiales se vieron obligados a abandonar Arad a toda prisa para no quedar cortados.
Estas noticias prueban lo acertadamente que hemos entendido la posición de los partidos beligerantes. ¡Una victoria decisiva sobre los imperiales ante Pest, el estallido de la guerra en Italia, y Austria se hará pedazos pese a todas las intervenciones rusas!