Artículo publicado sin firma en la Neue Rheinische Zeitung, n.º 237, 4 de marzo de 1849, segunda edición (Colonia), p. 2, sección «Hungría»; atribuido a Friedrich Engels por la MEGA² (I/9). Traducido del original del periódico (colección digital de la USB Köln) por la Escuela de marxismo, 2026. Texto original en alemán
* Las noticias directas del teatro de la guerra vuelven a ser hoy muy escasas. De Pest se sabe que los magiares, después de haber dado a los austriacos un susto saludable con su repentino avance, vuelven a retirarse hacia el Tisza. Según el Lloyd, los imperiales ocuparían la línea de Vác a Consencz (?) y de Hatvan a Szolnok. Windischgrätz ha partido, en efecto, de Pest hacia la zona de Gyöngyös.
En cambio, hoy es seguro que Bem ha vuelto a derrotar decisivamente en Transilvania al héroe Puchner. Bem había reunido sus tropas junto a Déva, en aquel estrecho desfiladero donde los periódicos de la ley marcial esperaban ya que Puchner y Rukovina lo encerrarían y lo obligarían a capitular. Allí, según un boletín anterior, había incluso 3000 rumanos que cerraban todas las salidas. Pero, para gran asombro de todos los creyentes en boletines, allí aparecen de pronto, en lugar de 3000 rumanos, nada menos que 4000 magiares con 8 cañones, con los que Bem se une. El 9 de febrero ataca a los austriacos que lo seguían, los derrota tras 14 horas de combate, aniquila varios regimientos enteros y empuja al ejército imperial y real en fuga hasta Hermannstadt, donde no volvió a reunirse hasta el 12. El flanco derecho de los austriacos intentó sostenerse en Alvinc, en el Maros, pero fue rechazado hasta Karlsburg.
Así pues, Bem vuelve a ser dueño de la mitad occidental de Transilvania. En la mitad oriental, los székelys están detrás del Olt, a 2 horas de Kronstadt. El parte oficial sobre el combate librado junto a esta última ciudad es el siguiente:
«El avance enemigo de los székelys, una vez más perjuros (!), en el Burzenland movió al general ruso Engelhardt a emprender el 4 del corriente, a las 7 de la mañana, con un batallón ruso, 150 cosacos y 2 cañones, un reconocimiento forzado hacia Petersberg, que fue apoyado por 1 batallón del 1.er regimiento rumano.
Apenas a una hora de Kronstadt, el reconocimiento topó ya con el enemigo, que avanzaba en fuertes columnas desde Honigberg hacia Petersberg y que, al advertir la debilidad de nuestras tropas, las atacó con una superioridad de diez a uno, sin lograr, no obstante, hacerlas retroceder.
Durante el combate entablado se tocó alarma a la guarnición de Kronstadt, todas las tropas siguieron al reconocimiento, y 2 batallones rusos con 6 cañones y luego 1 escuadrón de dragones de Saboya entraron en 2 columnas en la línea de batalla.
Aunque fuertemente batida por un fuego de cañón bien sostenido desde una posición cubierta, la artillería rusa hizo retroceder sin embargo el centro enemigo, mientras que un segundo destacamento de tropas rusas tomó las alturas junto a Petersberg, bien ocupadas por el enemigo, con lo que la retirada de este se generalizó. — Se retiró por Honigberg cruzando el puente del Olt, que destruyó tras de sí, volvió a tomar posición al otro lado, pero también de allí fue obligado a seguir retirándose por un fuego de artillería bien dirigido, y con ello terminó a las 2 de la tarde el combate comenzado a las 8 de la mañana.
La retirada del enemigo a través del Olt fue tan rápida que solo pudieron hacerse 3 prisioneros. Sus fuerzas ascendían a 8000 o 9000 hombres de infantería, 500 jinetes, todos bien armados, y 6 cañones. Una columna enemiga de unos 1200 hombres, que se dirigía de Marienburg a Szunyolßeg, volvió a Helzdorf al comenzar el cañoneo.»
Según esto, los székelys son dueños de la mitad oriental del país, y, pese a los 20.000 rusos que han entrado en las ciudades principales sajonas, toda Transilvania, con excepción de Kronstadt y Hermannstadt, está en manos de los magiares. — El honor que nos hacen a los alemanes los embrutecidos flamencos de Transilvania, nuestros parientes de estirpe, se desprende del hecho siguiente:
«Kronstadt, 5 de febrero. El concejo de esta ciudad ha enviado un mensaje de agradecimiento al general von Lüders, que manda las tropas rusas en los principados danubianos.»
En la frontera de Bucovina los señores imperiales tampoco avanzan. Afirman haber llegado hasta Bistritz, pero la cosa es todavía dudosa. Escúchese al C. Bl. a. B.:
Por el lado de Bucovina, el coronel Urban ha penetrado ya en Transilvania hasta Bistritz; también el teniente mariscal de campo von Malkowski estaba ya a 2 millas de Bistritz, en Maroszeny, donde hizo un reconocimiento, y al segundo día volvió a su cuartel general de Dorna para atraer refuerzos y avanzar inmediatamente con ellos.
Una ciudad que se tiene no se «reconoce» «a dos horas de distancia». Bistritz es, pues, todavía magiar, y Malkowski se ha retirado a Vatra Dornei, en territorio de Bucovina.
Para terminar, la siguiente correspondencia del C. Bl. a. B. desde Pest, del 23 de febrero:
«En el teatro de la guerra de nuestra vecindad es probable que se asiente próximamente un golpe decisivo. Ya hace dos días reinaba en el cuartel general ese ajetreo que suele producirse antes de acciones importantes. Hoy, según he sabido de fuente bastante fidedigna, el príncipe en persona partirá y trasladará su cuartel general más adelante, al antiguo palacio de recreo de los Grassalkovich en Gödöllő, a cuatro horas de coche de aquí. Según manifestaciones de algunos oficiales, las fuerzas húngaras están cercadas (!) de tal modo que les espera una derrota completa, a menos (!) que vuelvan a encontrar abierta alguna puerta trasera (!!). Anteayer se trajo un transporte de más de trescientos prisioneros, procedentes de las comarcas del norte.
El transporte se componía de honvéds de diversos batallones, soldados de línea desertores, húsares y dos carros de detenidos de la población civil. Lo que más llamó la atención fue una dama que iba a la cabeza en un carruaje, envuelta hasta la nariz en una capa y un pañuelo. La multitud crédula la tomó por la esposa del general Görgey; más tarde se hizo de ella una amante de este último. La habían detenido porque su pelo corto a lo Tito y sus rasgos fuertes, algo poco femeninos, hicieron sospechar que se trataba de un hombre disfrazado de mujer. En el registro resultó, ciertamente, que tenía derecho a llevar enaguas, pero en su polisón se encontraron también papeles importantes de contenido de alta traición y 2000 florines en billetes de banco húngaros.»