Escrito en inglés por Karl Marx el 10 de marzo de 1854 y publicado en el New-York Daily Tribune, núm. 4039, del 29 de marzo de 1854. El original inglés no tiene hoy fuente libre: se traduce de la versión alemana de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 10 (Berlín, 1961, pp. 127-131), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. El título es el de la MEW. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.

Londres, viernes 10 de marzo de 1854

Gran Bretaña es el país en el que el despotismo del capital y la esclavitud del trabajo han alcanzado hasta ahora el más alto grado de desarrollo. En ninguna parte han sido barridos del suelo tan a fondo los escalones intermedios entre el millonario que manda ejércitos industriales enteros y el esclavo asalariado que vive al día. Ya no existen, como en los países del continente, las grandes clases de campesinos y de artesanos que dependen casi tanto de su propiedad como de su trabajo. En Gran Bretaña se ha consumado una separación completa de la propiedad y el trabajo. Por eso en ningún otro país ha adquirido la guerra entre las dos clases que constituyen la sociedad moderna dimensiones tan colosales y rasgos tan marcados y descarnados.

Precisamente por eso nadie es tan competente ni está tan llamado como la clase obrera de Gran Bretaña a dirigir el gran movimiento que finalmente ha de desembocar en la emancipación completa del trabajo. Lo es también por la clara conciencia de su situación, por su enorme superioridad numérica, por su experiencia de las luchas desastrosas del pasado y por su fuerza moral en el presente.1

La prensa diaria de Londres practica ante la actividad del Parlamento Obrero2 una «política de silencio». Espera ahogarlo con una gran conspiration de silence. Después de haber cansado al público durante algunos meses con interminables artículos sobre si llegaría siquiera a convocarse semejante Parlamento, se abstiene ahora de toda mención del hecho de que efectivamente se ha constituido y ha empezado ya sus trabajos. Esta sabiduría de avestruz, que se figura escapar del peligro haciendo como que no lo ve, ya no sirve hoy de nada. La prensa tendrá que tomar nota del Parlamento Obrero, y los historiadores futuros, pese a esta fingida indiferencia, tendrán que dejar constancia de que en el año 1854 había dos Parlamentos en Inglaterra, un Parlamento en Londres y un Parlamento en Manchester, un Parlamento de los ricos y un Parlamento de los pobres, pero de que solo había hombres de verdad en el Parlamento de los obreros y no en el Parlamento de los amos. He aquí ahora el informe del comité al que se encargó el proyecto de un programa de acción para el Parlamento Obrero:

«Vuestro comité considera deber de este Parlamento obrar con eficacia en bien de los obreros contra los despidos y cierres patronales que se producen actualmente y tomar medidas que impidan ambos en el futuro; asegurar a la clase trabajadora un trato justo en el trabajo; preservar de las fábricas a las mujeres y a los niños; asegurar posibilidades de instrucción, e impedir los descuentos del salario y las rebajas encubiertas de salario. Creyendo además que es su deber procurar asegurar a los trabajadores una parte justa del producto de su trabajo y, sobre todo, crear las condiciones para que lleguen a ser dueños de su propio trabajo, a fin de lograr su completa emancipación de la esclavitud asalariada; y convencido de que el paso decisivo para ello es la obtención de los medios pecuniarios necesarios para actuar, somete a vuestra deliberación:

»1. El establecimiento de un sistema de recaudación de dinero para un fondo nacional del trabajo;

  1. un plan para la seguridad de los fondos así constituidos;
  2. su empleo y la salvaguardia de los derechos de la clase trabajadora;
  3. la fundación del Movimiento de Masas.

»I. La formación de un fondo nacional del trabajo

»a) Una cuota semanal del salario, según la cuantía del precio del trabajo, a saber:

»hasta 4 chelines por semana, ½ penique;
hasta 8 chelines por semana, ¾ de penique;
hasta 12 chelines por semana, 1 penique;
hasta 15 chelines por semana, 1½ peniques;
hasta 20 chelines por semana, 2 peniques;
hasta 30 chelines por semana, 3 peniques;
hasta 40 chelines por semana, 4 peniques.

»b) Los encargados de las diversas organizaciones obreras que actúen de acuerdo con el Movimiento de Masas entregarán las cantidades recaudadas a su comité directivo.

»II. Seguridad del fondo

»a) Los encargados de las organizaciones locales entregarán semanalmente todo el dinero que se reciba para el Movimiento de Masas a la dirección del movimiento, según se especifica más abajo. Los encargados debidamente nombrados para recibirlo extenderán en el acto recibos de las cantidades recibidas.

»b) Los dirigentes depositarán todo el dinero que se reciba para el Movimiento de Masas (con derecho a conservar en su poder una suma no superior a 50 libras esterlinas) en un banco a nombre conjunto. Ni la totalidad de esa suma o sumas ni parte alguna de ellas podrá retirarse del banco sino presentando el libro de actas del citado comité directivo con la correspondiente orden de retirada del dinero, firmada por una mayoría, que se fijará, de los miembros de ese comité.

»c) El dinero así retirado será en papel (si excede de 5 libras esterlinas). Los números de esos billetes se anotarán en un libro abierto a la inspección y se publicarán en los periódicos; el importe de los billetes así recibidos se dividirá y cada parte se confiará a un miembro distinto del comité directivo. Si se retiran sumas grandes, cada miembro guardará una parte igual.

»d) Cada miembro al que se haya confiado de este modo una parte de dicho dinero extenderá un pagaré por esa parte del dinero retirado, entendiéndose que el dinero se ha dividido en partes iguales según el número de miembros del comité directivo. Si el miembro se negara a emplear la parte de los billetes que tiene en custodia para el fin con que se retiró el dinero, el documento de que se dispone contra él entrará inmediatamente en vigor y solo quedará anulado cuando devuelva su parte de billetes. Los pagarés extendidos se guardarán en una caja de caudales o en una caja fuerte confiada a la custodia de una persona imparcial y de confianza (que no sea miembro del comité directivo), la cual solo podrá permitir que se saque de ella un documento en presencia del comité directivo en pleno.

»e) El dinero retirado para pagos o compras solo podrán desembolsarlo los dirigentes en presencia de todos los miembros del comité.

»III. Empleo del fondo

»a) El fondo constituido se empleará del modo siguiente: en el socorro de todas las ciudades y localidades en que haya huelga y en el pago de todas las deudas contraídas en las huelgas y cierres patronales pasados y presentes. Las ciudades recibirán asimismo socorro según el número de sus obreros sin trabajo. Conforme al mismo principio por el que a bordo de un barco en que hay escasez cada cual recibe la misma ración de víveres, a cada uno se le concederá el mismo socorro, sin consideración a si se trata de un trabajador bien o mal pagado. Aunque se socorrerá a todos los que participan en las huelgas actuales y a todos los afectados por los cierres patronales, en el futuro no se prestará ayuda a los grupos que no reconozcan y apoyen el Movimiento de Masas.

»b) Se creará una sección para regular el precio del trabajo. Con este fin se publicará cada mes, para todos los oficios que estén en relación con el Movimiento de Masas, un informe sobre los precios de la materia prima y sobre el precio del trabajo, el precio de venta de los productos fabricados y los demás costes de producción. Sobre la base de estos datos, el comité directivo publicará un informe sobre los beneficios de los patronos, con libertad para recibir de estos últimos explicaciones sobre cualesquiera costes especiales o adicionales del patrono. Sobre la base de estos cálculos se regulará el precio del trabajo y se fijará de acuerdo con él la tarifa de los salarios. Del mismo modo se procederá en el terreno de los intereses agrícolas del país.

»c) Si el obrero tiene el derecho indudable de participar en los beneficios del patrono, tiene en mayor grado aún un derecho: el derecho a ser dueño de su trabajo; para ello, así como para una regulación más eficaz de los salarios —para lo cual hay que quitar al patrono el poder de apropiarse de trabajo excedente—, el fondo del Movimiento de Masas se empleará además en la compra de tierra. Las tierras se comprarán a nombre de personas que no sean miembros del comité directivo. Se dividirán en granjas de diverso tamaño, según la naturaleza del suelo y el fin a que se destinen, a saber: o bien a arrendamientos individuales, o bien a grandes empresas cooperativas. Dichas tierras seguirán siendo propiedad del Movimiento de Masas y este no podrá venderlas jamás. La tierra se arrendará por plazos cortos y por una renta adecuada y moderada. El contrato de arrendamiento contendrá la cláusula de que todo arrendatario que deje de pagar su renta pierda en el acto su derecho de arriendo. Otra cláusula obligará al arrendatario a pagar la renta a las personas que designe la escritura de cesión de que se habla más abajo. Las personas a cuyo nombre se hayan comprado las tierras extenderán una escritura de cesión según la cual el arrendatario no habrá de pagarles la renta a ellas, sino a las personas que en ese momento formen parte del comité directivo del Movimiento de Masas. Las personas que en ese momento formen parte de la dirección extenderán un documento por el que se obligan a pagar una multa de 5.000 libras esterlinas cada una a dos personas que no sean compradoras de ninguna propiedad territorial; esa multa se impondrá si dejan su cargo sin extender una escritura de cesión de dicho arriendo a sus sucesores en el cargo; estos quedarán obligados por las mismas condiciones.

»d) Para asegurar todavía mejor el derecho de los obreros a ser dueños de su propio trabajo y la liberación del mercado de trabajo del trabajo sobrante, vuestro comité recomienda además emplear el fondo disponible en la creación de fábricas, talleres y tiendas cooperativas que sean propiedad del Movimiento de Masas. Los que trabajen en ellos recibirán un salario fijado según la tarifa del precio del trabajo arriba mencionada y la mitad del beneficio neto de los productos vendidos; la otra mitad del beneficio pasará a los ingresos del Movimiento de Masas. Al administrador de cada empresa cooperativa lo elegirán los obreros que trabajen en ella, y quedará sujeto a la confirmación del comité directivo. Dicho administrador de cada empresa cooperativa regulará las compras y ventas correspondientes y entregará cada mes al comité directivo un informe sobre las compras, las ventas, los pagos y las pérdidas o ganancias consiguientes. Si hubiera motivo de queja por diferencias entre los obreros y el administrador, los trabajadores tendrán derecho a destituir al administrador y a elegir a otro por una mayoría de al menos tres cuartas partes de sus votos. El administrador de cada empresa cooperativa remitirá al comité directivo la mitad del beneficio neto de esta. Para la propiedad adquirida por el Movimiento de Masas con fines cooperativos regirán las mismas medidas de seguridad que para las tierras».

Tras un largo debate, el Parlamento Obrero aprobó en su sesión del miércoles el informe del comité hasta la parte II inclusive. El comité al que se había encargado el proyecto de este programa de acción para el Movimiento de Masas estaba formado por los señores Ernest Jones, James Finlen, James Williams, Abraham Robinson y James Bligh.3

Karl Marx

  1. Estos dos párrafos repiten, casi con las mismas palabras, la carta de Marx al Parlamento Obrero del 9 de marzo de 1854, publicada en The People’s Paper del 18 de marzo. ↩

  2. El Parlamento Obrero (Labour Parliament), convocado por los cartistas a iniciativa de Ernest Jones, se reunió en Manchester a partir del 6 de marzo de 1854 con delegados de asambleas obreras y de oficios de varias regiones; quería organizar a los trabajadores a escala nacional en un «movimiento de masas» y sostener a los huelguistas, sobre todo a los tejedores de Preston. ↩

  3. Ernest Jones (1819-1869), poeta y dirigente cartista, director de The People’s Paper y amigo de Marx y Engels. ↩