Escrito por Karl Marx en Londres el 26 de enero de 1855 y publicado en la Neue Oder-Zeitung (Breslau), núm. 47, del 29 de enero de 1855. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 11 (Berlín, 1961, pp. 6-7), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. El título es el de la MEW. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.

Londres, 26 de enero. Cuando un enviado del sultán Malik Shah llegó a Alamut e intimó a Hasan ibn Sabbah a rendirse,1 el «Viejo de la Montaña», por toda respuesta, señaló a uno de sus fidawis y le ordenó que se matara. Al instante el joven se hundió el puñal en el pecho y cayó al suelo, un cuerpo sin vida. Así había intimado el «viejo» de la coalición2 a su lord John Russell a que se matara por él en la Cámara de los Comunes. Russell, viejo filántropo parlamentario que siempre interpretó el mandamiento «Amarás a tu prójimo como a ti mismo» en el sentido de que cada uno es el prójimo de sí mismo, ha preferido matar al «viejo». No nos equivocamos con Roebuck. Su moción estaba concertada con Russell para salvar del naufragio la «mejor parte», los whigs.

¡En efecto! Esta moción no va dirigida contra el ministerio, sino contra los «departamentos» encargados directamente de la conducción de la guerra, es decir, contra los peelitas. Además estaba claro que no en vano había abierto él el Parlamento declarando que la base de las negociaciones no era una base, por cuanto Rusia se reservaba discutir cada uno de los cuatro puntos, y que las negociaciones tampoco eran negociaciones, por cuanto el gabinete inglés todavía no había dado poderes a nadie para negociar.3 Por eso, apenas había presentado Roebuck su moción, el martes, Russell escribe esa misma noche al «viejo» que la moción pretende un voto de censura contra el departamento de la Guerra (los peelitas) y que él tiene, por tanto, que presentar su dimisión. Aberdeen va a ver a la reina a Windsor Castle y le aconseja aceptar la dimisión, cosa que ocurre. El valor del «viejo» se explica cuando se sabe que Palmerston no ha presentado su dimisión.

En la sesión del jueves la Cámara de los Comunes se entera de estos importantes sucesos. Suspende su sesión, y Roebuck su moción, hasta esta noche. Ahora toda la Cámara de los Comunes se precipita a la Cámara de los Lores, donde se espera que Aberdeen dé explicaciones; pero Aberdeen tiene la habilidad de estar ausente (otra vez en Windsor, según se dice), y el duque de Newcastle cuenta en la Cámara de los Lores el mismo cuento que Palmerston ha contado en la de los Comunes. Pero los whigs de la Cámara de los Comunes descubren con espanto en la Cámara de los Lores que su plan ha sido calado y su retirada cortada. Los tories, nada deseosos de reinstalar a los whigs, a costa de los peelitas, en su viejo privilegio de «arrendatarios nacidos del cielo del reino de Gran Bretaña», han movido a lord Lyndhurst4 a presentar una moción que, al contrario que la de Roebuck, no censura departamentos aislados del ministerio, sino todo el ministerio, y no se limita a censurarlo a la manera de Roebuck, sino que lo pone formalmente en estado de acusación. La moción de lord Lyndhurst dice textualmente:

«Propondré el viernes 2 de febrero que, en opinión de esta Cámara, los ministros de Su Majestad emprendieron la expedición de Crimea con medios muy insuficientes y sin la debida precaución ni una investigación suficiente sobre el carácter y la magnitud de la resistencia que cabía esperar del enemigo, y que la negligencia y la mala administración del gobierno en la dirección de la empresa han conducido a los resultados más desdichados».

No cabe engañarse: la moción de Lyndhurst va tan dirigida contra los whigs como la de Roebuck contra los aberdeenitas. Dicho sea de paso: lord John Russell ha hecho comunicar a la Cámara de los Comunes, por medio de Hayter,5 que en la próxima ocasión, es decir, esta noche, expondrá las razones de su dimisión. «Quien nada espera no quedará defraudado».

  1. Hasan ibn Sabbah (muerto en 1124), fundador de la secta ismailí de los asesinos, que desde 1090 tuvo su sede en la fortaleza de Alamut, en el norte de Persia; sus seguidores dispuestos a morir por él se llamaban fidawis («los que se sacrifican»). Malik Shah (1055-1092) era sultán selyúcida. ↩

  2. Lord Aberdeen, primer ministro, que tenía entonces setenta años. ↩

  3. Véase «La apertura del Parlamento». ↩

  4. John Singleton Copley, lord Lyndhurst (1772-1863), tory, varias veces lord canciller. ↩

  5. William Goodenough Hayter (1792-1878), secretario del Tesoro y encargado de la disciplina de voto (whip) de los partidarios del gobierno en los Comunes. ↩