Escrito por Karl Marx en Londres el 30 de junio de 1855 y publicado en la Neue Oder-Zeitung (Breslau), núm. 303, del 3 de julio de 1855. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 11 (Berlín, 1961, pp. 338-340), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. El título es el de la MEW; la fecha añadida la distingue de la correspondencia del mismo título del 26 de junio. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.
Londres, 30 de junio. Como lord Grosvenor se niega a retirar voluntariamente su Sunday Trading Bill, hoy aparecen en las calles más concurridas de Londres carteles murales que invitan a una nueva manifestación monstruo en Hyde Park para mañana por la tarde. La Cámara fue lo bastante pueril para responder con un vivo «No! No!» a la pregunta de Grosvenor de si el súbito cambio de parecer de la mayoría lo había inspirado la chusma de Hyde Park.
De pasada, a una pregunta de un par tory, Panmure1 dejó caer que los ministros han dirigido al ejército, en nombre de la reina, una proclama en la que anuncian a determinados cuerpos y regimientos, los que se encuentran en el teatro de la guerra, un aumento considerable de la paga y de las pensiones, no solo para el periodo de su servicio actual, sino con efecto retroactivo de varios meses. Este anuncio se ha hecho de momento en nombre de la reina, mientras la Cámara de los Comunes estaba reunida y sin que los ministros le hicieran ninguna comunicación. Los ministros se arrogan así un derecho que constitucionalmente corresponde en exclusiva a la Cámara de los Comunes: el de fijar la soldada de las tropas. Tendrán, desde luego, que presentarse ante la Cámara dentro de unas semanas o unos días para que les vote los suplementos prometidos. Pero la proclama se ha adelantado al voto de la Cámara. Si la Cámara rechazara la petición, entraría en conflicto con el ejército. Esta es la respuesta al dictamen del comité Roebuck de que el ministerio es responsable de los sufrimientos del ejército. Este es un paso en la dirección indicada por el príncipe Alberto.2
El proyecto de ley de Bouverie,3 que ayer pasó en segunda lectura por la Cámara de los Comunes, es importante para la legislación mercantil inglesa. Hasta ahora, en Inglaterra, todo el que tenía una participación determinada en los beneficios de una casa de comercio era considerado socio y respondía, por tanto, con todo su patrimonio de las obligaciones comerciales de la casa. Según el proyecto de Bouverie, presentado en nombre del ministerio, esta ficción legal4 ha de suprimirse. Más importante aún es su proyecto sobre las sociedades por acciones. Hasta ahora, todo miembro de una sociedad de este tipo respondía de las obligaciones totales de la sociedad no solo por el importe de su acción, sino con todo su patrimonio. Según este proyecto, la responsabilidad se limita al importe de las acciones que posee cada partícipe, pero solo en las sociedades cuyo capital total sea por lo menos de 20.000 libras esterlinas, cuyo contrato esté firmado por poseedores de acciones por un importe de al menos 15.000 libras esterlinas y en las que se haya desembolsado por lo menos el 20 por ciento del capital total. La mera necesidad de semejantes leyes prueba hasta qué punto la legislación estaba hasta ahora en manos de la alta finanza, que consiguió someter los contratos mercantiles, dentro de la primera nación comercial del mundo, a las restricciones jurídicas más absurdas y arbitrarias. El nuevo proyecto pretende que su principio es «poner el trabajo y a los pequeños capitalistas en pie de igualdad (en el derecho mercantil) con el gran capital». ¿Y cómo se lleva esto a cabo? Excluyendo del beneficio de esta ley a los capitales por acciones inferiores a 20.000 libras esterlinas, que quedan sometidos a las antiguas restricciones. Que el gran capital, no contento con las armas económicas superiores con que combate la competencia del pequeño, recurre además en Inglaterra a privilegios jurídicos y leyes de excepción, nada lo prueba de manera más contundente que la legislación inglesa sobre las sociedades por acciones y las sociedades mercantiles en general. Hasta hace pocos años, por ejemplo, un banco no podía tener más de 6 socios. Pasó mucho tiempo antes de que las sociedades por acciones obtuvieran el derecho de demandar y ser demandadas en nombre de su junta directiva. Pero para disfrutar de este privilegio tienen que estar registradas o incorporadas, y una ley de 1837 dispone que la Corona solo puede incorporar previo informe del Board of Trade,5 de modo que de hecho queda a merced del Board of Trade que una sociedad se incorpore o no. Los bancos, las sociedades benéficas y de socorros mutuos, etc., quedan del todo excluidos de los efectos del nuevo proyecto.
Un diario trae hoy la siguiente estadística parlamentaria: el número de circunscripciones electorales es de 327. De esas 327 dependen de magnates electorales: 9 de 1 magnate, 8 de 4, 7 de 1, 6 de 3, 5 de 8, 4 de 26 y 3 de 29, de modo que 297 circunscripciones están dominadas por 72 magnates. Quedan 30 circunscripciones llamadas «independientes». La Cámara de los Comunes cuenta 654 miembros, de los cuales 594 son elegidos por las 297 circunscripciones dependientes. Entre esos 594 se cuentan 274 personas emparentadas directamente con la nobleza o pertenecientes a la aristocracia.
Fox Maule, lord Panmure (1801-1874), ministro de la Guerra desde febrero de 1855. ↩
Alusión al brindis del príncipe Alberto en el banquete de Trinity House del 9 de junio de 1855, que reclamaba «confianza patriótica» en el gabinete y lamentaba la dependencia de este respecto del Parlamento. ↩
Edward Pleydell-Bouverie (1818-1889), vicepresidente del Board of Trade; sus proyectos dieron lugar a la Limited Liability Act de 1855. ↩
La MEW dice «gesetzliche Funktion» («función legal»); entendemos «gesetzliche Fiktion», ficción legal. ↩
El ministerio de Comercio británico. ↩