Escrito en inglés por Karl Marx el 1 de septiembre de 1857 y publicado como editorial en el New-York Daily Tribune, núm. 5118, del 15 de septiembre de 1857. Traducido del original inglés según la transcripción del Marx-Engels Internet Archive (marxists.org), cotejada con la versión alemana de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 12 (Berlín, 1961, pp. 274-280), por la Escuela de marxismo, 2026. El título es el de la transcripción inglesa; la fecha añadida, la de su publicación, lo distingue de otros artículos del mismo título. Se corrigen algunas erratas evidentes de la transcripción, cotejadas con la versión alemana. Las notas son nuestras. Texto original en inglés.

El correo del Baltic no trae acontecimientos nuevos de la India, pero sí una masa de detalles interesantísimos que pasamos a resumir para información de nuestros lectores. Lo primero que hay que señalar es que todavía el 15 de julio los ingleses no habían entrado en Delhi. Al mismo tiempo, el cólera había aparecido en su campamento, empezaban las lluvias fuertes, y levantar el sitio y retirar a los sitiadores parecía solo cuestión de tiempo. La prensa británica querría hacernos creer que la peste, que se llevó al general sir H. Barnard, había perdonado a sus hombres, peor alimentados y más castigados por el trabajo. Así pues, no es por declaraciones explícitas comunicadas al público, sino solo por inferencia de hechos reconocidos, como podemos llegar a hacernos alguna idea de los estragos de esta terrible enfermedad en las filas del ejército sitiador. Un oficial del campamento ante Delhi escribe el 14 de julio:

«No hacemos nada por tomar Delhi y nos limitamos a defendernos de las salidas del enemigo. Tenemos partes de cinco regimientos europeos, pero solo podemos reunir 2.000 europeos para cualquier ataque efectivo, pues se han dejado grandes destacamentos de cada regimiento para proteger Jalandhar, Ludhiana, Subathu, Dagshai, Kasauli, Ambala, Meerut y Phillaur. De hecho, solo se nos han unido pequeños destacamentos de cada regimiento. El enemigo nos es muy superior en artillería.»

Esto prueba que las fuerzas que llegaban del Punyab encontraron en estado de rebelión la gran línea de comunicación del norte, desde Jalandhar hasta Meerut, y se vieron obligadas en consecuencia a reducir sus efectivos dejando destacamentos en los puestos principales. Eso explica que los refuerzos del Punyab no alcanzaran la fuerza prevista, pero no explica la reducción de las fuerzas europeas a 2.000 hombres. El corresponsal de The London Times en Bombay, en carta del 30 de julio, intenta explicar de otro modo la actitud pasiva de los sitiadores. Dice:

«Es verdad que los refuerzos han llegado a nuestro campamento: un ala del 8.º (del rey), otra del 61.º, una compañía de artillería a pie y dos cañones de una batería indígena, el 17.º regimiento de caballería irregular (que escoltaba un gran convoy de municiones), el 2.º de caballería del Punyab, el 1.º de infantería del Punyab y el 4.º de infantería sij; pero la parte indígena de las tropas así añadidas a la fuerza sitiadora no es entera y uniformemente de fiar, por más que esté encuadrada en brigadas con europeos. Los regimientos de caballería de la fuerza del Punyab contienen muchos musulmanes e hindúes de casta alta del Indostán propiamente dicho y de Rohilkhand, y de tales elementos se compone principalmente la caballería irregular de Bengala. Estos hombres son, como clase, completamente desleales, y su presencia en la fuerza en número apreciable tiene que ser un estorbo, como así ha resultado. En el 2.º de caballería del Punyab ha sido necesario desarmar a unos 70 hombres del Indostán y ahorcar a tres, uno de ellos un oficial indígena superior. Del 9.º de irregulares, que lleva algún tiempo con la fuerza, han desertado varios soldados, y los del 4.º de irregulares han asesinado, según creo, a su ayudante cuando estaban destacados.»

Aquí se revela otro secreto. El campamento ante Delhi, al parecer, guarda cierta semejanza con el campo de Agramante,1 y los ingleses tienen que luchar no solo con el enemigo que tienen delante, sino también con el aliado que está en sus líneas. Aun así, este hecho no es causa suficiente de que solo puedan destinarse 2.000 europeos a las operaciones ofensivas. Un tercer autor, el corresponsal de The Daily News en Bombay, da una enumeración explícita de las fuerzas reunidas al mando del general Reed, sucesor de Barnard,2 que parece digna de crédito, pues cuenta uno por uno los diferentes elementos que las componen. Según su relato, unos 1.200 europeos y 1.600 sijs, caballería irregular, etc., digamos en total unos 3.000 hombres, al mando del general de brigada Chamberlain,3 llegaron del Punyab al campamento ante Delhi entre el 23 de junio y el 3 de julio. Por otro lado, calcula el total de las fuerzas reunidas ahora al mando del general Reed en 7.000 hombres, incluidos la artillería y el tren de sitio, de modo que el ejército de Delhi, antes de la llegada de los refuerzos del Punyab, no podía pasar de 4.000 hombres. The London Times del 13 de agosto afirmaba que sir H. Barnard había reunido un ejército de 7.000 británicos y 5.000 indígenas. Aunque era una exageración flagrante, hay toda clase de razones para creer que las fuerzas europeas sumaban entonces unos 4.000 hombres, respaldados por un número algo menor de indígenas. Las fuerzas originales del general Barnard eran, pues, tan fuertes como las que ahora ha reunido el general Reed. En consecuencia, los refuerzos del Punyab no han hecho más que compensar el desgaste que ha reducido casi a la mitad los efectivos de los sitiadores, una pérdida enorme, debida en parte a las incesantes salidas de los rebeldes y en parte a los estragos del cólera. Así entendemos por qué los británicos solo pueden reunir 2.000 europeos para «cualquier ataque efectivo».

Esto, en cuanto a la fuerza de las tropas británicas ante Delhi. Vamos ahora con sus operaciones. Que no fueron muy brillantes puede inferirse con razón del simple hecho de que, desde el 8 de junio, cuando el general Barnard dio parte de la toma de las alturas frente a Delhi, el cuartel general no ha publicado boletín alguno. Las operaciones, con una sola excepción, consisten en salidas de los sitiados rechazadas por los sitiadores. A los sitiadores se les atacaba unas veces de frente y otras por los flancos, pero sobre todo por la retaguardia derecha. Las salidas tuvieron lugar el 27 y el 30 de junio y el 3, el 4, el 9 y el 14 de julio. El 27 de junio, el combate se limitó a escaramuzas de puestos avanzados que duraron algunas horas, pero hacia la tarde lo interrumpió un fuerte aguacero, el primero de la estación. El 30 de junio, los insurrectos se presentaron en fuerza entre los cercados de la derecha de los sitiadores y hostigaron sus piquetes y sus apoyos. El 3 de julio, los sitiados hicieron de madrugada un falso ataque contra la retaguardia derecha de la posición inglesa y luego avanzaron varias millas por esa retaguardia, a lo largo del camino de Karnal, hasta Alipur, para interceptar un convoy de víveres y caudales que se dirigía al campamento. En el camino encontraron un puesto avanzado de la 2.ª caballería irregular del Punyab, que cedió en el acto. A su regreso a la ciudad, el día 4, los rebeldes fueron atacados por una fuerza de 1.000 infantes y dos escuadrones de caballería enviada desde el campamento inglés para cortarles el paso. Sin embargo, lograron efectuar su retirada con pocas pérdidas o ninguna y salvando todos sus cañones. El 8 de julio se envió una partida desde el campamento británico para destruir un puente sobre el canal en la aldea de Bussy, a unas seis millas de Delhi, que en las salidas anteriores había facilitado a los insurrectos atacar la retaguardia extrema británica y estorbar las comunicaciones británicas con Karnal y Meerut. El puente fue destruido. El 9 de julio, los insurrectos volvieron a salir en fuerza y atacaron la retaguardia derecha de la posición británica. En los partes oficiales telegrafiados a Lahore el mismo día, las pérdidas de los atacantes se calculan en unos mil muertos; pero esta cuenta parece muy exagerada, pues en una carta del campamento del 13 de julio leemos:

«Nuestros hombres enterraron y quemaron a doscientos cincuenta muertos del enemigo, y ellos mismos se llevaron a la ciudad un gran número.»

La misma carta, publicada en The Daily News, no pretende que los británicos hicieran retroceder a los cipayos, sino, al contrario, que «los cipayos hicieron retroceder a todas nuestras partidas de trabajo y luego se retiraron». Las pérdidas de los sitiadores fueron considerables: ascendieron a doscientos doce entre muertos y heridos. El 14 de julio, a consecuencia de otra salida, se libró otro combate encarnizado, cuyos detalles no han llegado todavía.

Entretanto, los sitiados habían recibido fuertes refuerzos. El 1 de julio, los amotinados de Rohilkhand procedentes de Bareilly, Moradabad y Shahjahanpur, cuatro regimientos de infantería, uno de caballería irregular y una batería de artillería, habían logrado unirse a sus camaradas de Delhi.

«Se había esperado —dice el corresponsal de The London Times en Bombay— que encontraran el Ganges infranqueable; pero como no se produjo la crecida prevista del río, lo cruzaron en Garhmukteshwar, atravesaron el Doab4 y llegaron a Delhi. Durante dos días nuestras tropas tuvieron la mortificación de ver la larga columna de hombres, cañones, caballos y bestias de carga de toda clase (pues los rebeldes llevaban un tesoro de unas 50.000 libras) entrar en la ciudad por el puente de barcas sin posibilidad alguna de impedírselo ni de molestarlos en modo alguno.»

Esta marcha afortunada de los insurrectos a través de todo el ancho de Rohilkhand prueba que todo el país al este del Jumna, hasta las colinas de Rohilkhand, está cerrado a las fuerzas inglesas, mientras que la marcha sin estorbos de los insurrectos desde Nimach hasta Agra, si se relaciona con las rebeliones de Indore y Mhow, prueba lo mismo de todo el país al suroeste del Jumna, hasta los montes Vindhya. La única operación afortunada —de hecho, la única— de los ingleses en relación con Delhi es la pacificación del país situado al norte y al noroeste de la ciudad por las fuerzas sijs del Punyab del general Van Cortlandt. En todo el distrito entre Ludhiana y Sirsa tuvo que enfrentarse sobre todo con las tribus de bandidos que habitan aldeas diseminadas por un desierto salvaje y arenoso. El 11 de julio, según se dice, salió de Sirsa hacia Fatehabad, para marchar desde allí sobre Hissar, abriendo así el país a la retaguardia de la fuerza sitiadora.

Además de Delhi, otros tres puntos de las Provincias del Noroeste —Agra, Cawnpore y Lucknow— se habían convertido en centros de la lucha entre los indígenas y los ingleses. El asunto de Agra presenta el aspecto particular de mostrar por primera vez a los amotinados emprendiendo una expedición deliberada a través de unas 300 millas de terreno con la intención de atacar una guarnición militar inglesa distante. Según The Mofussilite, un periódico que se imprime en Agra, los regimientos cipayos de Nasirabad y Nimach, de unos 10.000 hombres (digamos 7.000 infantes, 1.500 jinetes y 8 cañones), se acercaron a Agra a finales de junio, acamparon a comienzos de julio en una llanura detrás de la aldea de Sussia, a unas 20 millas de Agra, y el 4 de julio parecían preparar un ataque contra la ciudad. Al saberlo, los residentes europeos de los acantonamientos ante Agra se refugiaron en el fuerte. El comandante de Agra envió primero el contingente de Kota, de caballería, infantería y artillería, para que sirviera de puesto avanzado frente al enemigo, pero, al llegar a su destino, todos sin excepción salieron corriendo a unirse a las filas de los rebeldes. El 5 de julio, la guarnición de Agra, formada por el 3.º de europeos de Bengala, una batería de artillería y un cuerpo de voluntarios europeos, salió a atacar a los amotinados, y se dice que los desalojó de la aldea y los echó a la llanura que hay detrás; pero evidentemente fue rechazada a su vez y, tras perder 49 muertos y 92 heridos de un total de 500 hombres que entraron en combate, tuvo que retirarse, hostigada y amenazada por la caballería enemiga con tal actividad que no pudo «soltarles un tiro», como dice The Mofussilite. Dicho de otro modo, los ingleses emprendieron la huida lisa y llana y se encerraron en su fuerte, mientras los cipayos, avanzando hasta Agra, destruían casi todas las casas del acantonamiento. Al día siguiente, el 6 de julio, siguieron hacia Bharatpur, camino de Delhi. El resultado importante de este asunto es que los amotinados han cortado la línea de comunicación inglesa entre Agra y Delhi y que probablemente aparecerán ante la vieja ciudad de los mogoles.

En Cawnpore, como se sabía por el último correo, una fuerza de unos 200 europeos al mando del general Wheeler,5 que tenía consigo a las mujeres y los niños del 32.º de infantería, estaba encerrada en una obra fortificada y rodeada por una masa abrumadora de rebeldes encabezados por Nana Sahib de Bithur.6 Hubo distintos asaltos contra el fuerte el 17 de junio y entre el 24 y el 28 de junio; en el último, el general Wheeler recibió un tiro en la pierna y murió de sus heridas. El 28 de junio, Nana Sahib invitó a los ingleses a rendirse con la condición de que se les permitiera partir en barcas Ganges abajo hacia Allahabad. Se aceptaron estas condiciones, pero apenas habían llegado los británicos al centro de la corriente cuando se abrió fuego de cañón contra ellos desde la orilla derecha del Ganges. A la gente de las barcas que intentó escapar a la orilla opuesta la capturó y la acuchilló una fuerza de caballería. Las mujeres y los niños fueron hechos prisioneros. Como se habían enviado varias veces mensajeros desde Cawnpore a Allahabad con peticiones apremiantes de socorro, el 1 de julio partió hacia Cawnpore una columna de fusileros de Madrás y de sijs al mando del mayor Renaud. A cuatro millas de Fatehpur se le unió, al amanecer del 13 de julio, el general de brigada Havelock,7 que, al frente de unos 1.300 europeos del 84.º y del 64.º, la 13.ª caballería irregular y los restos de los irregulares de Oudh, había llegado a Allahabad desde Benarés el 3 de julio y había seguido después a marchas forzadas al mayor Renaud. El mismo día de su unión con Renaud se vio obligado a aceptar batalla ante Fatehpur, adonde Nana Sahib había llevado sus fuerzas indígenas. Tras un combate encarnizado, el general Havelock, con un movimiento sobre el flanco del enemigo, logró expulsarlo de Fatehpur en dirección a Cawnpore, donde tuvo que enfrentarse de nuevo con él dos veces, el 15 y el 16 de julio. En esta última fecha, los ingleses recuperaron Cawnpore, y Nana Sahib se retiró a Bithur, situada sobre el Ganges a doce millas de Cawnpore y, según se dice, fuertemente fortificada. Antes de emprender su expedición a Fatehpur, Nana Sahib había hecho asesinar a todas las mujeres y niños ingleses cautivos. La reconquista de Cawnpore era de la mayor importancia para los ingleses, pues les aseguraba su línea de comunicación del Ganges.

En Lucknow, la capital de Oudh, la guarnición británica se encontraba casi en el mismo aprieto que había resultado fatal para sus camaradas de Cawnpore: encerrada en un fuerte, rodeada por fuerzas abrumadoras, escasa de víveres y privada de su jefe. Este, sir H. Lawrence, murió el 4 de julio de tétanos, por una herida en la pierna recibida el día 2 durante una salida. El 18 y el 19 de julio, Lucknow todavía resistía. Su única esperanza de socorro estaba en que el general Havelock empujara adelante sus fuerzas desde Cawnpore. La cuestión es si se atrevería a hacerlo con Nana Sahib a su retaguardia. Pero cualquier retraso tiene que ser fatal para Lucknow, pues las lluvias periódicas harán pronto imposibles las operaciones de campaña.

El examen de estos acontecimientos nos impone la conclusión de que, en las provincias del noroeste de Bengala, las fuerzas británicas iban quedando poco a poco en la situación de pequeños puestos plantados en rocas aisladas en medio de un mar de revolución. En la Baja Bengala solo se habían producido actos parciales de insubordinación en Mirzapur, Danapur y Patna, además de un intento fallido de los brahmanes errantes de los alrededores de reconquistar la ciudad santa de Benarés. En el Punyab se reprimió por la fuerza el espíritu de rebelión: se sofocó un motín en Sialkot y otro en Jhelum, y se contuvo con éxito el descontento de Peshawar. Ya se habían intentado motines en Guyarat, en Pandharpur, en el territorio de Satara, en Nagpur y Saugor, en el territorio de Nagpur, en Hyderabad, en el territorio del nizam, y, por último, tan al sur como Mysore, de modo que la calma de las presidencias de Bombay y de Madrás no debe entenderse, ni mucho menos, como perfectamente segura.

  1. En el Orlando furioso de Ariosto, la discordia reina en el campo del rey sarraceno Agramante, cuyos caballeros se pelean entre sí. ↩

  2. Thomas Reed (1796-1883), general británico, sucedió a Barnard en el mando ante Delhi a comienzos de julio de 1857 y lo dejó por enfermedad pocos días después. ↩

  3. Neville Bowles Chamberlain (1820-1902), oficial británico, jefe de la columna móvil del Punyab y luego ayudante general ante Delhi. ↩

  4. La llanura entre el Ganges y el Jumna. ↩

  5. Hugh Wheeler (1789-1857), general británico, comandante de la división de Cawnpore. ↩

  6. Nana Sahib (1824-h. 1859), hijo adoptivo del último peshwa maratha, Baji Rao II, a quien la Compañía había negado la pensión de su padre adoptivo; fue uno de los principales jefes de la rebelión. ↩

  7. Henry Havelock (1795-1857), general británico; llegó a Lucknow en septiembre de 1857 y murió allí de disentería en noviembre. ↩