Escrito en inglés por Friedrich Engels a finales de enero o comienzos de febrero de 1857 y publicado como editorial en el New-York Daily Tribune, núm. 4941, del 19 de febrero de 1857. El original inglés no tiene hoy fuente libre: se traduce de la versión alemana de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 12 (Berlín, 1961, pp. 123-126), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. El título es el de la MEW. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.

La posesión de Herat, principado afgano que, sin embargo, los persas han ocupado hace poco, es la cuestión que ha llevado a los ingleses, que actúan en nombre de la Compañía de las Indias Orientales, a ocupar el puerto persa más importante del golfo Pérsico, Bushehr.1 La importancia política de Herat procede del hecho de que es el centro estratégico de todo el país que se extiende entre el golfo Pérsico, el mar Caspio y el Jaxartes2 al oeste y al norte y el Indo al este, de modo que, en caso de una gran lucha entre Inglaterra y Rusia por la supremacía en Asia (lucha cuyo estallido repentino puede provocar la invasión inglesa de Persia), Herat será el objetivo principal de la contienda y probablemente el escenario de las primeras grandes operaciones militares.

Que la importancia atribuida a Herat no carece de fundamento tiene que ser evidente para todo el que entienda su situación geográfica. El interior de Persia lo forma una meseta rodeada por todas partes de cordilleras que no dejan salida a las aguas que bajan a la llanura. Estas aguas no son bastante caudalosas para formar uno o varios lagos centrales; o se pierden en vastas ciénagas o se filtran poco a poco en la arena seca del gran desierto que llena con mucho la mayor parte de la meseta persa y forma una barrera casi infranqueable entre la Persia occidental y la del nordeste. El límite norte de este desierto lo forman los montes del Jorasán, que se extienden casi exactamente hacia el este desde el ángulo sudeste del mar Caspio y forman el eslabón entre el Elburz y el Hindu Kush; y justo allí donde estos montes envían hacia el sur un ramal que separa el desierto persa de las regiones mejor regadas de Afganistán, está Herat, rodeada y abastecida por un valle de extensión considerable y exuberante fertilidad. Al norte de los montes del Jorasán encontramos un desierto parecido al que hay a su pie meridional. También aquí se pierden en la arena ríos caudalosos como el Murgab. Pero el Oxo y el Jaxartes son tan caudalosos que lo atraviesan y forman en su curso inferior extensos valles que pueden cultivarse. Más allá del Jaxartes el desierto toma poco a poco el carácter de las estepas de la Rusia meridional, en las que acaba por perderse del todo. Tenemos así tres regiones bien marcadas de relativa civilización que se extienden entre el mar Caspio y la India británica. Primero, las ciudades de la Persia occidental: Shiraz, Shushtar, Teherán e Isfahán; segundo, las ciudades afganas: Kabul, Gazni y Kandahar; tercero, las ciudades del Turán: Jiva, Bujará, Balj y Samarcanda. Entre todas ellas hay un tráfico considerable, y el centro de todo ese tráfico es necesariamente Herat. Los caminos que llevan del mar Caspio al Indo y del golfo Pérsico al Oxo confluyen todos en esa ciudad. Herat está a medio camino entre Kabul y Teherán, entre Shiraz y Balj. La cadena de oasis que marca la gran ruta de caravanas a través del desierto persa por Yazd y el Kohistán lleva en línea recta a Herat, y, por otra parte, el único camino que cruza Asia central de oeste a este rodeando el desierto es el que pasa por los montes del Jorasán y por Herat.

Herat es, pues, un punto que en manos de una potencia fuerte puede servir para dominar tanto el Irán como el Turán, tanto Persia como la Transoxiana. Da a su poseedor, en el más alto grado, todas las ventajas de una posición central desde la que pueden lanzarse ataques en abanico en todas direcciones con más facilidad y más perspectivas de éxito que desde cualquier otra ciudad del Irán o del Turán. Al mismo tiempo, las dificultades de comunicación entre dos cualesquiera de las ciudades de Astrabad, Jiva, Bujará, Balj, Kabul y Kandahar son tan grandes que un ataque combinado contra Herat, aun de todas ellas, tendría pocas perspectivas de éxito. Las distintas columnas, al marchar sobre Herat, apenas tendrían posibilidad de comunicarse entre sí y un general capaz que estuviera en Herat podría sorprenderlas y batirlas una tras otra. Con todo, en tal caso unas columnas que vinieran de Kandahar, Kabul y Balj tendrían sin duda más perspectivas que un ataque concéntrico desde Astrabad, Jiva y Bujará como puntos de partida, pues el ataque desde Afganistán se llevaría desde la montaña hacia la llanura y rodearía por completo el desierto, mientras que en un ataque desde el mar Caspio y desde el Arax3 solo una columna (la de Astrabad) rodearía el desierto, y todas las demás tendrían que atravesarlo y perderían así por completo la comunicación entre sí.

Los tres centros de civilización que tienen su punto central común en Herat forman tres grupos de Estados distintos. Al oeste está Persia, convertida en vasalla de Rusia por el tratado de Turkmanchái. Al este están los Estados de Afganistán y Baluchistán, cuyas comunidades más importantes, Kabul y Kandahar, pueden equipararse de momento a los Estados vasallos del imperio angloindio. Al norte están los kanatos del Turán, Jiva y Bujará, Estados nominalmente neutrales, pero que en caso de conflicto se sumarán casi con certeza al bando vencedor. La dependencia actual de Persia respecto de Rusia y de Afganistán respecto de los ingleses queda probada por el hecho de que los rusos han enviado ya tropas a Persia y los ingleses tropas a Kabul.

Los rusos poseen por entero las orillas occidental y oriental del mar Caspio. Bakú y Astracán, situadas respectivamente a 350 y 750 millas de Astrabad, ofrecen dos lugares excelentes para establecer almacenes y concentrar reservas. Como la flota rusa domina el Caspio, los suministros y refuerzos necesarios pueden llevarse con gran facilidad a Astrabad. Los puntos de la costa oriental del Caspio de los que parten los caminos hacia el mar de Aral están dominados por fuertes rusos. Más al norte y al este, la cadena de fuertes rusos que marca la línea fronteriza de los cosacos del Ural se había adelantado ya en 1847 desde el río Ural hasta los ríos Emba y Turgai, unas 150 a 200 millas dentro del territorio de las hordas kirguises tributarias, y en dirección al mar de Aral. Desde entonces se han levantado de hecho fuertes a orillas de ese mar, que, igual que el río Jaxartes, surcan en este momento vapores rusos. Ha habido incluso rumores de una ocupación de Jiva por tropas rusas, pero esos rumores son, por lo menos, prematuros.

El curso de las operaciones que han de seguir los rusos en cualquier ataque serio contra Asia central o meridional lo tiene trazado la naturaleza. Una marcha por tierra desde el Cáucaso rodeando el ángulo sudoeste del Caspio tropezaría con grandes obstáculos en las montañas del norte de Persia, y el ejército invasor tendría que recorrer más de 1.100 millas antes de alcanzar su objetivo principal, Herat. Una marcha por tierra desde Oremburgo en dirección a Herat no solo tendría que atravesar el desierto en que Perovski perdió su ejército en su campaña de Jiva,4 sino otros dos desiertos igual de inhóspitos. La distancia de Oremburgo a Herat es de 1.500 millas en línea recta, y Oremburgo es el lugar más próximo que los rusos podrían tomar como base de operaciones si avanzaran por esa dirección. Ahora bien, tanto la Armenia rusa como Oremburgo son regiones casi del todo separadas del centro del poder ruso, la primera por el Cáucaso y la segunda por las estepas. Concentrar en cualquiera de las dos el material y los hombres necesarios para la conquista de Asia central está completamente descartado. Solo queda una línea: la del mar Caspio, con Astracán y Bakú como bases, con Astrabad, en la costa sudeste del Caspio, como punto de observación, y con una marcha de solo 500 millas hasta Herat. Y esta línea reúne todas las ventajas que Rusia puede desear. Astracán es para el Volga lo que Nueva Orleans para el Misisipi. Situada en la desembocadura del río más grande de Rusia, cuya cuenca alta forma de hecho la Gran Rusia, el centro del Imperio, Astracán tiene todas las facilidades para el envío de soldados y suministros con que organizar una gran expedición. La costa opuesta del Caspio, junto a Astrabad, puede alcanzarse en cuatro días con vapores y en ocho con barcos de vela. El Caspio es indiscutiblemente un mar ruso, y Astrabad, que el sah de Persia ha puesto ahora a disposición de Rusia, está en el punto de partida del único camino del oeste hacia Herat que evita por completo el desierto, porque pasa por los montes del Jorasán.

En consecuencia obra el gobierno ruso. La columna principal, destinada a avanzar sobre Herat en caso de nuevas complicaciones, se concentra en Astrabad. Hay además dos columnas de flanco, cuya cooperación con el grupo principal es en el fondo problemática y que por eso tienen cada una un objetivo independiente. La columna ligera,5 que se concentra en Tabriz, ha de proteger la frontera occidental de Persia contra movimientos hostiles de los turcos y marchar finalmente sobre Hamadán y Shushtar, donde asegurará la capital, Teherán, tanto contra Turquía como contra las tropas inglesas que desembarquen en el golfo Pérsico junto a Bushehr. La columna izquierda, que parte de Oremburgo y que muy probablemente recibirá refuerzos enviados desde Astracán a la costa occidental del Caspio, tendrá la tarea de asegurar la región del Aral, marchar sobre Jiva, Bujará y Samarcanda para asegurarse la pasividad o el apoyo de esos Estados y, si es posible, amenazar el flanco y la retaguardia de los ingleses en Kabul o junto a Herat con una marcha Oxo arriba hasta Balj. Sabemos que todas estas columnas están ya en marcha y que la central y la derecha se encuentran ya en Astrabad y Tabriz. Del avance de la columna derecha6 probablemente no tendremos noticias durante algún tiempo.

La base de operaciones de los ingleses es la región del alto Indo, y sus almacenes tienen que establecerse en Peshawar. Desde allí han puesto ya en marcha una columna en dirección a Kabul; esta ciudad está a cuatrocientas millas de Herat en línea recta. Pero en una guerra seria tendrían que conquistar, además de Kabul, Gazni y Kandahar, los fuertes de montaña que guardan los pasos afganos. En esto difícilmente encontrarán más dificultades que los rusos al tomar Astrabad, pues en apariencia apoyaban a los afganos contra una invasión persa.

La marcha de Kabul a Herat no presentará dificultades insuperables. No se necesitarán columnas de flanco especiales, pues ninguna de las columnas de flanco rusas podrá acercarse, y si la columna de Oremburgo, al cabo de algunas campañas, irrumpiera desde Bujará en dirección a Balj, una fuerte reserva en Kabul pronto demostraría su utilidad. Los ingleses tienen la ventaja de que su línea de operaciones es relativamente corta, pues, aunque Herat está exactamente a medio camino entre Calcuta y Moscú, la base inglesa en la confluencia del Kabul y el Indo solo dista 600 millas de Herat, mientras que la base rusa en Astracán dista 1.250. Los ingleses en Kabul llevan, respecto a Herat, una ventaja de cien millas sobre los rusos en Astrabad y, por lo que se conoce del terreno, marchan por una comarca mejor cultivada y más poblada, y por mejores caminos, que los que pueden encontrar los rusos en el Jorasán. En cuanto a los dos ejércitos, el de los ingleses es sin duda el mejor en lo que toca a soportar el clima. Sus regimientos europeos lucharían sin duda con la misma firmeza inquebrantable que sus camaradas de Inkerman,7 y la infantería cipaya no debe menospreciarse en modo alguno. Sir Charles Napier,8 que la vio en muchas batallas, tenía la más alta opinión de ella, y él era, de pies a cabeza, soldado y general. La caballería regular india no vale gran cosa, pero la irregular es excelente y, con sus oficiales europeos, decididamente preferible a los cosacos.

Toda especulación ulterior sobre las perspectivas de semejante guerra es, naturalmente, del todo inútil. No hay manera de calcular las fuerzas que pueden ponerse en movimiento por uno u otro lado. No es posible prever todos los azares que pueden presentarse cuando ocurren acontecimientos tan importantes como los que parecen acercarse ahora. Solo una cosa es segura: que los ejércitos que decidan la lucha en Herat, el punto de apoyo, serán relativamente pequeños, por las enormes distancias que cada una de las partes tiene que recorrer. Mucho dependerá también de las intrigas diplomáticas y de los sobornos en las cortes de los diversos potentados que se agrupan en torno a Herat. Es casi seguro que en estas cosas los rusos saldrán mejor parados. Su diplomacia es mejor y más oriental; saben ser generosos con el dinero cuando hace falta y, sobre todo, tienen un amigo en el campo del enemigo. La expedición británica al golfo Pérsico no es más que una maniobra de distracción, capaz de atraer sobre sí una parte considerable del ejército persa, pero que en sus resultados directos puede lograr poco. Aunque los 5.000 hombres que están ahora en Bushehr se triplicaran, como mucho podrían marchar hasta Shiraz y detenerse allí. Pero tampoco se pretende que esta expedición haga más. Si da al gobierno persa una idea de la vulnerabilidad del país por el lado del mar, habrá alcanzado su objetivo. Sería absurdo esperar más. La línea en la que ha de decidirse de verdad la suerte de todo el Irán y el Turán va de Astrabad a Peshawar, y el punto decisivo de esa línea es Herat.

  1. Las tropas angloindias desembarcaron en diciembre de 1856 y tomaron Bushehr (Buschir) el 10 de diciembre. ↩

  2. El Sir Daria; más abajo, el Oxo es el Amu Daria. ↩

  3. Así en la MEW; por el contexto (las columnas de Astrabad, Jiva y Bujará) quizá haya de leerse «Aral». ↩

  4. Vasili Perovski (1794-1857), gobernador militar de Oremburgo, emprendió en el invierno de 1839-1840 una expedición contra Jiva que tuvo que volverse tras perder buena parte de sus hombres y casi todos sus camellos por el frío y las enfermedades. ↩

  5. Así en la MEW («leichte»); por lo que sigue, se trata de la columna derecha («rechte»). ↩

  6. Así en la MEW; por el contexto parece tratarse de la columna izquierda, la de Oremburgo. ↩

  7. En la batalla de Inkerman (5 de noviembre de 1854), en la guerra de Crimea, la infantería británica resistió el ataque de fuerzas rusas muy superiores. ↩

  8. Sir Charles James Napier (1782-1853), general británico, conquistador del Sind (1843) y comandante en jefe en la India de 1849 a 1851. ↩