Escrito en inglés por Karl Marx y Friedrich Engels entre el 21 de septiembre y el 23 de octubre de 1857 y publicado sin firma en The New American Cyclopaedia (Nueva York, D. Appleton and Company), vol. II, 1858, pág. 424. Traducido del texto de la enciclopedia (escaneos de dominio público del Internet Archive, con el OCR corregido sobre las imágenes de las páginas), cotejado con la versión alemana de Marx/Engels, Werke, tomo 14 (Berlín, 1961), págs. 168-169, por la Escuela de marxismo, 2026. La raya con que la enciclopedia separa la segunda parte del artículo se da aquí como cambio de párrafo. Las notas son nuestras. Texto original en inglés

AYACUCHO, departamento de la república del Perú; población, 131.921 habitantes. Cerca de su ciudad principal, que también se llama Ayacucho, se libró la batalla que aseguró definitivamente la independencia de la América del Sur española. Después de la batalla de Junín (6 de agosto de 1824), el virrey español, general La Serna, intentó con distintas maniobras cortar las comunicaciones del ejército insurgente, al mando del general Sucre. Como no lo consiguió, atrajo por fin a su adversario a la llanura de Ayacucho, donde los españoles tomaron una posición defensiva en una altura. Sumaban 13 batallones de infantería, con artillería y caballería, en total 9.310 hombres. El 8 de diciembre de 1824 trabaron combate las avanzadas de ambos ejércitos, y al día siguiente Sucre avanzó al ataque con 5.780 hombres. La 2.ª división colombiana, al mando del general Córdova, atacó la izquierda española y la desordenó en el acto. La división peruana de la izquierda, al mando del general La Mar,1 encontró una resistencia más obstinada y no pudo avanzar hasta que llegó la reserva, al mando del general Lara. Como la retirada del enemigo se hacía ya general, se lanzó a la caballería en persecución, y esta dispersó a la caballería española y completó la derrota de la infantería. Los españoles perdieron 6 generales muertos y 2.600 hombres entre muertos, heridos y prisioneros, y entre estos últimos estaba el virrey. Las pérdidas sudamericanas fueron de 1 general y 308 oficiales y soldados muertos y 520 heridos, entre ellos 6 generales. Al día siguiente, el general Canterac, que mandaba ahora el ejército español, firmó una capitulación por la que no solo él y todas sus tropas se rendían prisioneros de guerra, sino que se entregaban además a los insurgentes todas las tropas españolas del Perú, todas las plazas militares, la artillería y los almacenes, y todo el Perú en la medida en que seguía en manos de los españoles (Cuzco, Arequipa, Puno, Quilca, etc.). Las tropas así entregadas como prisioneras de guerra sumaban en total cerca de 12.000 hombres. Así quedó definitivamente destruida la dominación española, y el 25 de agosto de 1825 el congreso de Chuquisaca proclamó la independencia de la república de Bolivia.

En España se ha dado el nombre de ayacuchos a Espartero y a sus partidarios militares. Una parte de la camarilla militar agrupada en torno a él había servido con él en la guerra contra la insurrección sudamericana, donde, además de la camaradería militar, los unían sus comunes hábitos de jugadores, y se habían comprometido de hecho a apoyarse unos a otros en política cuando volvieran a España. Este compromiso lo han cumplido honradamente, con gran provecho mutuo. El apodo de ayacuchos se les dio para dar a entender que Espartero y su partido habían contribuido materialmente al desgraciado desenlace de aquella batalla. Pero esto es falso, aunque el rumor se ha difundido con tanto empeño que aún hoy se cree generalmente en España. Espartero no solo no estuvo en la batalla de Ayacucho, sino que ni siquiera estaba en América cuando se libró, pues iba camino de España, adonde el virrey La Serna lo había enviado con despachos para Fernando VII. Se había embarcado en Quilca el 5 de junio de 1824 en el bergantín británico Tiber, llegó a Cádiz el 28 de septiembre y a Madrid el 12 de octubre, y volvió a zarpar hacia América desde Burdeos aquel mismo 9 de diciembre de 1824 en que se libró la batalla de Ayacucho. (Véase Don José Segundo Flórez,2 Espartero, Madrid, 1844, 4 vols., y Príncipe, Espartero, Madrid, 1848.)

  1. La enciclopedia escribe «Llamar»: el general José de La Mar, más tarde presidente del Perú. ↩

  2. La enciclopedia dice «Don Juan Segundo Florez»; el autor de esta biografía de Espartero se llamaba José Segundo Flórez, y así lo da la versión alemana de la MEW. ↩