Escrito en inglés por Friedrich Engels hacia el 28 de enero de 1858 y publicado sin firma en The New American Cyclopaedia (Nueva York, Appleton), tomo III (1858), págs. 532-535. Traducido del texto de la Cyclopaedia, cotejado con la versión alemana de Marx/Engels, Werke, tomo 14 (Berlín, 1961), págs. 247-252, por la Escuela de marxismo, 2026. Los nombres rusos van en su forma española usual. Las notas son nuestras. Texto original en inglés
BORODINO: aldea de Rusia, en la orilla izquierda del río Kolocha, unas 2 millas antes de su confluencia con el Moskva. Por esta aldea dan nombre los rusos a la gran batalla de 1812 que decidió la posesión de Moscú; los franceses la llaman batalla del Moskva o de Mozhaisk. El campo de batalla está en la orilla derecha del Kolocha. El ala derecha rusa estaba cubierta por ese río desde su confluencia con el Moskva hasta Borodino; el ala izquierda estaba replegada en martillo1 detrás de un arroyo y un barranco que bajan desde el extremo izquierdo, en Utitsa, hacia Borodino. Detrás de ese barranco se alzaban dos colinas coronadas por reductos o lunetas sin terminar: el más cercano al centro se llamaba reducto de Rayevski; los de la colina situada hacia la izquierda, 3 en total, se llamaban lunetas o flechas de Bagratión. Entre ambas colinas bajaba desde la izquierda rusa hacia el primer barranco otro barranco, llamado de Semiónovskoie por una aldea situada detrás, que se unía con aquel unas 1.000 yardas antes de llegar al Kolocha. La carretera principal de Moscú pasa por Borodino; la vieja carretera va por Utitsa a Mozhaisk, a retaguardia de la posición rusa. Esta línea, de unas 9.000 yardas de extensión, la ocupaban unos 130.000 rusos, con Borodino guarnecido delante del centro. El general Kutúzov era el comandante en jefe ruso; sus tropas estaban divididas en dos ejércitos: el mayor, a las órdenes de Barclay de Tolly, ocupaba la derecha y el centro; el menor, a las de Bagratión, la izquierda. La posición estaba muy mal elegida: un ataque contra la izquierda, si salía bien, envolvía por completo la derecha y el centro; y si los franceses hubieran llegado a Mozhaisk antes de que se retirara la derecha rusa, cosa bastante posible, esta habría estado irremisiblemente perdida. Pero Kutúzov, una vez rechazada la excelente posición de Tsárevo Zaímishche, elegida por Barclay, no tenía otra opción.
Los franceses, mandados por Napoleón en persona, sumaban unos 125.000 hombres; tras desalojar a los rusos, el 5 de septiembre de 1812 según el calendario nuevo (26 de agosto según el viejo), de unas ligeras trincheras de su izquierda, se dispusieron para la batalla el día 7. El plan de Napoleón se basaba en los errores de Kutúzov: limitándose a observar el centro ruso, concentró sus fuerzas contra la izquierda, que se proponía forzar, para abrirse luego paso hacia Mozhaisk. En consecuencia, el príncipe Eugenio2 recibió la orden de hacer un ataque fingido contra Borodino, tras lo cual Ney y Davout debían atacar a Bagratión y las lunetas que llevaban su nombre, mientras Poniatowski envolvía el extremo izquierdo de los rusos por Utitsa; una vez bien trabada la batalla, el príncipe Eugenio debía cruzar el Kolocha3 y atacar la luneta de Rayevski. Así, todo el frente realmente atacado no pasaba de 5.000 yardas, lo que daba 26 hombres por yarda de frente, una profundidad del orden de batalla sin precedentes que explica las terribles pérdidas de los rusos por el fuego de artillería. Hacia el amanecer Poniatowski avanzó contra Utitsa y la tomó, pero su adversario, Tuchkov, volvió a expulsarlo; más tarde, como Tuchkov tuvo que enviar una división en apoyo de Bagratión, los polacos recuperaron la aldea. A las 6 Davout atacó la izquierda propiamente dicha de las trincheras de Bagratión. Avanzó bajo un intenso fuego de piezas de 12 libras, al que solo podía oponer piezas de 3 y de 4. Media hora después, Ney atacó la derecha propiamente dicha de esas lunetas. Fueron tomadas y retomadas, y siguió un combate encarnizado e indeciso.
Bagratión, sin embargo, se dio perfecta cuenta de las grandes fuerzas lanzadas contra él, con sus poderosas reservas y la guardia francesa al fondo. No cabía error sobre el verdadero punto de ataque. Reunió, pues, todas las tropas que pudo: pidió una división del cuerpo de Rayevski, otra del cuerpo de Tuchkov, guardias y granaderos de la reserva del ejército, y rogó a Barclay que enviara todo el cuerpo de Baggovut. Estos refuerzos, de más de 30.000 hombres, partieron al punto; solo de la reserva del ejército recibió 17 batallones de guardias y granaderos y 2 baterías de 12 libras. No pudieron, sin embargo, estar disponibles en el lugar antes de las 10, y antes de esa hora Davout y Ney lanzaron su segundo ataque contra las trincheras, las tomaron y empujaron a los rusos al otro lado del barranco de Semiónovskoie. Bagratión hizo avanzar a sus coraceros; siguió una lucha irregular de gran violencia, en la que los rusos recuperaban terreno a medida que llegaban sus refuerzos, pero volvían a ser rechazados más allá del barranco en cuanto Davout empeñaba su división de reserva. Las pérdidas fueron inmensas por ambas partes; casi todos los generales resultaron muertos o heridos, y el propio Bagratión cayó herido de muerte. Kutúzov intervino por fin algo en la batalla: envió a Dojturov a tomar el mando de la izquierda y a su propio jefe de estado mayor, Toll, a dirigir sobre el terreno las disposiciones de defensa. Poco después de las 10 llegaron a Semiónovskoie los 17 batallones de guardias y granaderos y la división de Vasílchikov; el cuerpo de Baggovut se dividió: una división fue enviada a Rayevski, otra a Tuchkov y la caballería a la derecha. Los franceses, entretanto, continuaron sus ataques; la división westfaliana avanzó por el bosque hacia la cabecera del barranco, mientras el general Friant lo cruzaba, aunque sin poder establecerse allí. Los rusos recibieron entonces (a las 10 y media) el refuerzo de los coraceros de Borozdin, de la reserva del ejército, y de parte de la caballería de Korf; pero estaban demasiado quebrantados para pasar al ataque, y hacia la misma hora los franceses preparaban una enorme carga de caballería. En el centro ruso, Eugenio de Beauharnais había tomado Borodino a las 6 de la mañana y cruzado el Kolocha, rechazando al enemigo; pero pronto volvió atrás y cruzó de nuevo el río más arriba para emprender, con la guardia italiana, la división de Broussier (italianos), las de Gérard y Morand y la caballería de Grouchy, el ataque contra Rayevski y el reducto que llevaba su nombre. Borodino quedó ocupado. El paso de las tropas de Beauharnais causó retraso; su ataque no pudo empezar mucho antes de las 10. El reducto de Rayevski lo ocupaba la división de Paskévich, apoyada a su izquierda por Vasílchikov y con el cuerpo de Dojturov como reserva. Hacia las 11 los franceses habían tomado el reducto, y la división de Paskévich quedó completamente dispersa y expulsada del campo de batalla. Pero Vasílchikov y Dojturov recuperaron el reducto; la división del príncipe Eugenio de Wurtemberg llegó a tiempo, y Barclay ordenó entonces al cuerpo de Ostermann que tomara posición a retaguardia como nueva reserva. Con este cuerpo, la última masa intacta de infantería rusa quedaba al alcance del fuego; como reserva solo quedaban ya 6 batallones de la guardia. Eugenio de Beauharnais estaba a punto, hacia las 12, de atacar por segunda vez el reducto de Rayevski cuando apareció caballería rusa en la orilla izquierda del Kolocha. El ataque se suspendió y se enviaron tropas a su encuentro. Pero los rusos no pudieron tomar Borodino ni cruzar el fondo pantanoso del barranco del Voina, y tuvieron que retirarse por Zodock sin más resultado que haber contrariado en cierta medida los planes de Napoleón.
Entretanto, Ney y Davout, apostados en la colina de Bagratión, habían mantenido un fuego intenso sobre las masas rusas a través del barranco de Semiónovskoie. De pronto la caballería francesa se puso en movimiento. A la derecha de Semiónovskoie, Nansouty cargó con pleno éxito contra la infantería rusa, hasta que la caballería de Sievers lo tomó de flanco y lo rechazó. A la izquierda, los 3.000 jinetes de Latour-Maubourg avanzaron en dos columnas; la primera, encabezada por 2 regimientos de coraceros sajones, arrolló dos veces a 3 batallones de granaderos rusos que estaban formando el cuadro, pero fue a su vez tomada de flanco por la caballería rusa; un regimiento de coraceros polacos completó la destrucción de los granaderos rusos, pero también ellos fueron rechazados hasta el barranco, donde la segunda columna, 2 regimientos de coraceros westfalianos y 1 de lanceros polacos, rechazó a los rusos. Asegurado así el terreno, la infantería de Ney y de Davout cruzó el barranco. Friant ocupó Semiónovskoie, y el resto de los rusos que habían combatido allí, granaderos, guardias y línea, fueron finalmente rechazados, y la caballería francesa consumó su derrota. Huyeron en pequeñas bandas desordenadas hacia Mozhaisk y no pudieron ser reunidos hasta muy entrada la noche; solo los 3 regimientos de la guardia conservaron algo de orden. Así, la derecha francesa, tras derrotar a la izquierda rusa, ocupaba ya a las 12 una posición directamente a retaguardia del centro ruso, y fue entonces cuando Davout y Ney suplicaron a Napoleón que obrara conforme a su propio sistema táctico y completara la victoria lanzando la guardia por Semiónovskoie contra la retaguardia rusa. Napoleón, sin embargo, se negó, y Ney y Davout, terriblemente quebrantados ellos mismos, no se atrevieron a avanzar sin refuerzos.
Del lado ruso, después de que Eugenio de Beauharnais desistiera del ataque contra el reducto de Rayevski, Eugenio de Wurtemberg fue enviado a Semiónovskoie, y también Ostermann tuvo que cambiar de frente en esa dirección para cubrir hacia Semiónovskoie la retaguardia de la colina de Rayevski. Cuando Sorbier, jefe de la artillería francesa, vio esas tropas de refresco, hizo venir 36 piezas de 12 de la artillería de la guardia y formó una batería de 85 cañones delante de Semiónovskoie. Mientras esos cañones batían las masas rusas, Murat hizo avanzar la caballería de Montbrun, intacta hasta entonces, y los lanceros polacos. Sorprendieron a las tropas de Ostermann en pleno despliegue y las pusieron en gran peligro, hasta que la caballería de Kreutz rechazó a los jinetes franceses. La infantería rusa siguió sufriendo bajo el fuego de la artillería; pero ninguno de los dos bandos se atrevió a avanzar. Eran ya cerca de las 2, y Eugenio de Beauharnais, tranquilo respecto de la caballería enemiga de su izquierda, atacó de nuevo el reducto de Rayevski. Mientras la infantería lo atacaba de frente, se envió caballería desde Semiónovskoie contra su retaguardia. Tras una lucha dura, quedó en manos de los franceses, y poco antes de las 3 los rusos se retiraron. Siguió un cañoneo general por ambas partes, pero el combate propiamente dicho había terminado. Napoleón siguió negándose a lanzar su guardia, y se dejó a los rusos retirarse como quisieron. Los rusos habían empeñado todas sus tropas, salvo los dos primeros regimientos de la guardia, y aun estos perdieron por el fuego de artillería 17 oficiales y 600 hombres. Sus pérdidas totales fueron de 52.000 hombres, sin contar los heridos leves y los dispersos que pronto volvieron a las filas; pero al día siguiente de la batalla su ejército solo contaba 52.000 hombres. Los franceses habían empeñado todas sus tropas, menos la guardia (14.000 infantes y 5.000 hombres de caballería y artillería); vencieron, pues, a un número claramente superior. Eran además inferiores en artillería, pues tenían sobre todo piezas de 3 y de 4, mientras que ¼ de los cañones rusos eran de 12 y el resto de 6. Las pérdidas francesas fueron de 30.000 hombres; tomaron 40 cañones y solo unos 1.000 prisioneros. Si Napoleón hubiera lanzado su guardia, la destrucción del ejército ruso habría sido segura, según el general Toll. Pero no se atrevió a arriesgar esa última reserva, núcleo y sostén de su ejército, y así perdió quizá la ocasión de que se le concluyera la paz en Moscú.
El relato anterior, en los detalles que difieren de los comúnmente aceptados, se basa sobre todo en las Memorias del general Toll,4 al que hemos mencionado como jefe de estado mayor de Kutúzov. Este libro contiene el mejor relato ruso de la batalla y es indispensable para apreciarla correctamente.
«En potence»: formando un ángulo con el resto de la línea, para cubrir el flanco. ↩
Eugenio de Beauharnais (1781-1824), hijastro de Napoleón y virrey de Italia. ↩
El original escribe aquí y más abajo «Kologa», otra forma del nombre del Kolocha. ↩
Theodor von Bernhardi, Denkwürdigkeiten aus dem Leben des kaiserl. russ. Generals von der Infanterie Carl Friedrich Grafen von Toll (Leipzig, 1856-1858). ↩