Escrito en inglés por Friedrich Engels hacia el 18 de febrero de 1858 y publicado sin firma en The New American Cyclopaedia. A Popular Dictionary of General Knowledge, tomo IV (Nueva York, D. Appleton, 1858), págs. 318-319. Traducido del texto de la Cyclopaedia, cotejado con la versión alemana de Marx/Engels, Werke, tomo 14 (Berlín, 1961), págs. 266-269, por la Escuela de marxismo, 2026. Los cortes que el diccionario marca con una raya dentro del artículo se dan como párrafos. Las notas son nuestras. Texto original en inglés

Campamento, lugar de descanso de las tropas, sea por una noche o por más tiempo, y sea en tiendas, en vivac o con cualquier abrigo que pueda construirse deprisa. Las tropas están acantonadas cuando se reparten entre varias aldeas o cuando se alojan en barracas al final de una campaña. Los cuarteles son alojamientos militares permanentes. Napoleón consideraba malsanas las tiendas y prefería que el soldado vivaqueara, durmiendo con los pies hacia el fuego y protegido del viento por ligeros cobertizos y enramadas. El mayor Sibley, del ejército norteamericano, ha inventado una tienda capaz de alojar a 20 soldados de caballería con su equipo, todos durmiendo con los pies hacia un fuego encendido en el centro.1 Desde 1837 se han introducido en el ejército francés tiendas de vivac. Consisten en un tejido de algodón impregnado de caucho, que lo hace impermeable. Cada hombre lleva una parte de esta tela, y las distintas piezas se unen rápidamente por medio de broches. Para elegir un campamento es esencial disponer de buena agua a una distancia conveniente, y también la proximidad de bosques que den leña y abrigo. Si las tropas acampan por mucho tiempo, son importantes los buenos caminos, canales o ríos navegables para abastecerlas de lo necesario. Hay que evitar la vecindad de pantanos o de aguas estancadas. Para ser apto para la defensa, el terreno debe permitir las maniobras de las tropas. En la medida de lo posible, la caballería y la infantería deben establecerse en una sola línea, la primera en las alas y la segunda en el centro. Los abrigos o barracas se disponen, en cuanto lo permite la naturaleza del terreno, en calles perpendiculares al frente, que van de un extremo del campamento al otro. Sin embargo, para disponer un campamento no puede darse una regla universal: el jefe debe decidir según las circunstancias si forma su ejército en una o en dos líneas, y cuáles han de ser las posiciones relativas de la infantería, la caballería y la artillería. Las guardias de los campamentos son: 1.º, la guardia de campo, que sirve para mantener el buen orden y la disciplina, impedir las deserciones y dar la alarma; 2.º, los destacamentos de infantería y caballería llamados piquetes, situados al frente y en los flancos, que interceptan las partidas de reconocimiento enemigas y avisan a tiempo de cualquier aproximación hostil; y 3.º, las grandes guardias o puestos avanzados, que son destacamentos numerosos apostados en aldeas, granjas o pequeñas obras de campaña de los alrededores, desde los cuales pueden vigilar los movimientos del enemigo. No deben estar tan lejos del campamento que no se los pueda socorrer en caso de ataque. Inmediatamente después de llegar al terreno se fija el número de hombres que han de darse para las guardias y los piquetes; se designan los puestos que han de ocupar; se señalan los lugares de distribución de víveres y, en general, se toman todas las disposiciones relativas a la policía y al servicio interior y exterior del campamento.

Uno de los campamentos más antiguos que menciona la historia es el de los israelitas en su éxodo de Egipto. Formaba un gran cuadrado, dividido entre las distintas tribus, y tenía en el centro el campamento de los levitas con el tabernáculo, y una puerta o entrada principal que, con un espacio abierto contiguo, servía a la vez de foro y de mercado. Pero apenas pueden rastrearse la forma, las dimensiones y los atrincheramientos de los campamentos militares regulares de los hebreos o de sus enemigos.

El campamento de los griegos ante Troya estaba junto a la orilla del mar, para proteger las naves varadas en tierra; estaba dividido en barrios separados para las distintas tribus y fortificado con murallas frente a la ciudad y al mar, y por fuera con un alto terraplén reforzado con torres de madera contra las salidas de los sitiados. Los más valientes de sus jefes, como Aquiles y Áyax, estaban apostados en los extremos. El campamento de los lacedemonios era circular, y no carecía de las precauciones regulares de centinelas y escuchas a caballo.

El campamento romano variaba según la estación del año, el tiempo que había de ocuparse, el número de legiones, la naturaleza del terreno y otras circunstancias. Un historiador de la época del Imperio2 menciona campamentos de todas las formas, circulares, oblongos, etc.; pero la forma regular del campamento romano era cuadrangular. Su emplazamiento lo fijaban los augures, de acuerdo con los cuatro puntos cardinales y con el frente hacia el sol naciente; se medía con un gnomon; un cuadrado de 700 pies se consideraba suficiente para 20.000 hombres. Estaba dividido en una parte superior y otra inferior, separadas por un gran espacio abierto, y por dos líneas principales (decumana y cardo), que iban de este a oeste y de norte a sur, y por varias calles. Tenía cuatro puertas, las principales de las cuales eran la decumana y la pretoria, que ningún soldado podía cruzar sin permiso so pena de muerte, y estaba rodeado por un terraplén, separado del campamento interior por un espacio de 200 pies, un foso y un parapeto de tierra. Todos estos atrincheramientos los hacían los propios soldados, que manejaban el pico y la pala con tanta destreza como la espada o la lanza; allanaban el terreno y clavaban alrededor de los atrincheramientos las estacas, que llevaban consigo, formando una especie de seto de puntas irregulares. En el centro de la parte superior estaba el pabellón del general (praetorium), que formaba un cuadrado de 200 pies; a su alrededor, el auguraculum, el quaestorium o alojamiento de los tesoreros del ejército, el foro, que servía de mercado y lugar de reunión, y las tiendas de los legati, las de los tribunos frente a sus legiones respectivas y las de los jefes de las tropas auxiliares extranjeras. En la parte inferior estaban las tiendas de los oficiales subalternos y de las legiones, la caballería romana, los triarii, los principes, los hastati, etc.;3 y en los flancos, las compañías de caballería e infantería extranjeras, cuidadosamente separadas. Las tiendas estaban cubiertas de pieles y alojaban cada una a 10 soldados con su decanus; los centuriones y los portaestandartes, a la cabeza de sus compañías. En el espacio entre las dos partes, llamado principia, estaban la tribuna del general, tanto para administrar justicia como para arengar a las tropas, el altar, las imágenes sagradas y las no menos sagradas enseñas militares. En casos excepcionales el campamento se rodeaba de un muro de piedra, y a veces incluso los alojamientos de los soldados eran del mismo material. El campamento entero tenía el aspecto de una ciudad; era la única fortaleza que construían los romanos. Entre los recuerdos más duraderos de la ocupación romana de Britania está la conservación de la palabra latina castra (campamento), entera o en parte, en el nombre de un gran número de lugares que ocuparon primero como puestos militares, como Doncaster, Leicester, Worcester, Chester, Winchester, etc.

Los campamentos de los pueblos bárbaros de la Antigüedad estaban a menudo rodeados de una fortificación de carros y carretas, como, por ejemplo, el de los cimbrios en su última batalla contra los romanos (101 a. C.),4 que sus mujeres defendieron con tanta furia tras la derrota de sus hombres.

Un campamento atrincherado es un campamento rodeado de obras defensivas, que sirve también de fortificación y está destinado por ello a un uso prolongado.

  1. Henry Hopkins Sibley (1816-1886), oficial norteamericano, patentó en 1856 la tienda cónica que lleva su nombre, inspirada en el tipi de los indios de las llanuras. ↩

  2. La versión alemana identifica a este historiador con Flavio Josefo. ↩

  3. Las tres líneas de la infantería legionaria: hastati (primera), principes (segunda) y triarii (veteranos de la tercera). ↩

  4. Batalla de Vercelas (o de los Campos Raudios), en la que Mario y Cátulo aniquilaron a los cimbrios. ↩