Escrito en inglés por Friedrich Engels el 21 de enero de 1858 y publicado sin firma en The New American Cyclopaedia (Nueva York, Appleton), tomo IV (1859), pág. 412. Traducido del texto de la Cyclopaedia, cotejado con la versión alemana de Marx/Engels, Werke, tomo 14 (Berlín, 1961), pág. 235, por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en inglés

CARABINA: mosquete de cañón corto adaptado al uso de la caballería. Para que pueda cargarse con facilidad a caballo, el cañón no debe pasar de 2 pies y 6 pulgadas de largo, salvo que sea de retrocarga; y para que pueda manejarse fácilmente con una sola mano, su peso ha de ser menor que el de un mosquete de infantería. También el calibre es, en la mayoría de los ejércitos, bastante menor que el del arma de fuego de la infantería. La carabina puede tener el ánima lisa o rayada; en el primer caso, su efecto será bastante inferior al del mosquete común; en el segundo, lo superará en precisión a distancias moderadas. En el ejército británico la caballería lleva carabinas de ánima lisa; en la caballería rusa, toda la caballería ligera tiene carabinas rayadas, mientras que entre los coraceros ¼ las tiene rayadas y el resto de ánima lisa. También la artillería, en algunos ejércitos (sobre todo el francés y el británico), lleva carabinas; las británicas están construidas según el principio del nuevo fusil Enfield. El fuego de carabina fue durante un tiempo la forma principal del combate de caballería, pero hoy se emplea sobre todo en el servicio de avanzadas y en las escaramuzas de caballería. En las obras militares francesas, el término carabine designa siempre un fusil rayado de infantería, mientras que para la carabina de caballería se emplea la palabra mousqueton. Recientemente se han hecho en los Estados Unidos varias mejoras en las carabinas de retrocarga, que se han sometido a prueba ante una comisión de artillería en West Point (julio de 1858).1

  1. Esta última frase falta en la versión de la MEW; probablemente la añadieron los editores de la Cyclopaedia, cuyo tomo IV salió en 1859. ↩