Escrito en inglés por Friedrich Engels hacia el 21 de enero de 1858 y publicado sin firma en The New American Cyclopaedia (Nueva York, Appleton), tomo IV (1859), pág. 423. Traducido del texto de la Cyclopaedia, cotejado con la versión alemana de Marx/Engels, Werke, tomo 14 (Berlín, 1961), págs. 240-241, por la Escuela de marxismo, 2026. Texto original en inglés

CARCASA: granada llena de una composición inflamable cuya llama sale por 3 o 4 orificios y es tan violenta que apenas puede apagarse. Se disparan con morteros, obuses y cañones, del mismo modo que las granadas comunes, y arden de 8 a 10 minutos. La composición se funde al fuego y se vierte caliente en la granada, o bien se trabaja hasta formar una masa compacta con ayuda de grasa líquida y luego se embute en la granada. Los orificios de la espoleta se tapan con corchos o tarugos de madera, a través de los cuales pasa al interior de la granada un tubo lleno de composición de espoleta. Antiguamente estas carcasas se fundían con un tabique o diafragma, como las actuales granadas de shrapnel, y la parte inferior estaba destinada a recibir una carga explosiva de pólvora; pero esta complicación se ha suprimido. Se usó también antiguamente otra clase de carcasas, construida como una bola ligera sobre dos aros circulares de hierro que se cruzaban en ángulo recto y sobre los que se tendía una lona, formando así un cuerpo imperfectamente esferoidal que se llenaba de una composición parecida, compuesta sobre todo de pólvora y pez. Estas carcasas, sin embargo, se han abandonado, porque su gran ligereza hacía casi imposible lanzarlas a cierta distancia o con alguna precisión. Las composiciones para cargar nuestras carcasas modernas varían mucho, pero todas constan sobre todo de salitre y azufre, mezclados con una sustancia resinosa o grasa. Así, el ejército prusiano emplea 75 partes de salitre, 25 de azufre, 7 de pólvora molida y 33 de colofonia. Los británicos emplean 100 partes de salitre, 40 de azufre, 30 de resina, 10 de antimonio, 10 de sebo y 10 de trementina. Las carcasas se usan sobre todo en los bombardeos y a veces contra buques, aunque en este último uso han sido casi del todo desplazadas por la bala roja, que es más fácil de preparar, más precisa y de efecto mucho más incendiario.