Escrito en inglés por Karl Marx (correspondencia fechada en Londres el 30 de abril de 1858) y publicado en el New-York Daily Tribune, núm. 5329, del 20 de mayo de 1858. El original inglés no tiene hoy fuente libre: se traduce de la versión alemana de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 12 (Berlín, 1961, pp. 456-462), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. El título es el de la MEW. Se recomponen las tablas y se corrigen algunas erratas de la edición digital de la MEW. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.

Londres, 30 de abril de 1858

El gobierno británico ha publicado recientemente varios documentos estadísticos: los informes de la Junta de Comercio del primer trimestre de 1858, una estadística comparada del pauperismo de enero de 1857 y de 1858 y, por último, los informes semestrales de los inspectores de fábricas. Los informes de la Junta de Comercio muestran, como era de esperar, un descenso considerable tanto de las exportaciones como de las importaciones en los tres primeros meses de 1858, si se comparan con el mismo trimestre del año anterior. El valor declarado total de todos los artículos exportados, que en aquel período ascendió a 28.827.493 libras esterlinas, ha caído en los tres primeros meses de este año a 23.510.290, de modo que el descenso total de las exportaciones británicas puede cifrarse en un 19 por ciento aproximadamente. La tabla de los valores de los principales artículos de importación, que solo llega hasta finales de febrero, muestra un descenso de 14.694.806 a 10.117.920 libras esterlinas en comparación con los dos primeros meses de 1857, de modo que en las importaciones el movimiento descendente se nota todavía más que en las exportaciones. La situación relativa del comercio de exportación del Reino Unido a los Estados Unidos en los tres primeros meses de 1857 y de 1858 puede verse en el siguiente extracto:

Exportaciones del Reino Unido a los Estados Unidos

Cantidad 1857Cantidad 1858Valor declarado 1857Valor declarado 1858
Cerveza y ale (barriles)9.5046.581£40.893£29.269
Carbón y cisco (t)19.97244.299£11.975£24.818
Tejidos de algodón (yardas)61.198.14035.371.538£1.128.453£618.540
Quincallería y cuchillería (quintales)44.09614.623£301.275£104.668
Tejidos de lino (yardas)18.373.0228.757.750£527.076£265.536
Hierro en lingotes (t)10.1726.569£39.927£20.344
Hierro en barras (t)70.8776.417£610.124£54.602
Hierro colado (t)2072.362£4.659£14.475
Hierro forjado de todas clases (t)12.5782.097£151.602£29.218
Acero sin labrar (t)3.6071.118£128.178£43.666
Cobre (quintales)11.0751.954£69.286£10.595
Plomo (t)94160£21.793£1.324
Aceite de semillas (galones)400.20042.790£62.576£5.768
Sal (t)66.02235.205£33.169£16.990
Sedería (libras)66.97322.920£82.280£25.212
Paños de lana (piezas)106.51930.624£351.911£110.096
Tejidos de lana diversos (yardas)9.030.6436.368.551£401.249£232.202
Tejidos de estambre (piezas)212.76380.601£249.013£106.913
Loza y porcelana--£155.700£70.998
Mercería y artículos de moda--£614.825£288.752
Hojalata--£273.409£105.847

Salvo pocas excepciones, la lista muestra un descenso general e intenso; pero lo que nos llama la atención es que en la mayoría de los casos la baja del valor de las exportaciones apenas corresponde a la disminución de su cantidad. En este aspecto los Estados Unidos han sido un mercado mucho mejor que otros países, en los que los británicos obtuvieron un valor menor por una cantidad mayor. Así, por ejemplo, a Holanda se exportaron en 1858 277.342 libras de lana, frente a 254.593 en 1857, pero las primeras solo rindieron un valor de 24.949 libras esterlinas, mientras que las segundas habían rendido 25.563; y por las 1.505.621 libras exportadas a Francia en 1858 el contravalor fue de solo 103.235 libras esterlinas, mientras que en 1857, por una exportación menor, de 1.445.322 libras, se cobraron 108.412. Si comparamos además los informes de todo el primer trimestre de 1858 con los del mes de marzo, podemos observar una tendencia a la recuperación del comercio de exportación británico a los Estados Unidos. Así, la exportación de tejidos de estambre solo ha bajado de 66.617 a 54.346 libras esterlinas entre marzo de 1857 y marzo de 1858, mientras que en el conjunto del trimestre ha caído de 249.013 a 106.913. El único país, sin embargo, que constituye una excepción a la regla general es la India, que muestra una absorción de manufacturas británicas considerablemente mayor, en lugar de menor, como se ve por las cifras siguientes:

Cantidad 1857Cantidad 1858Valor declarado 1857Valor declarado 1858
Cerveza y ale (barriles)24.81751.913£77.845£166.567
Tejidos de algodón (yardas)120.092.475151.463.533£1.385.888£1.787.943
Quincallería y cuchillería (quintales)10.64216.776£42.849£67.287
Hilo de algodón (yardas)5.145.04410.609.434£276.469£531.567
Hierro en barras (t)20.67426.266£191.528£217.539
Planchas y clavos de cobre (quintales)18.50323.313£115.927£132.156
Tejidos de lana (piezas)12.12319.571£63.846£90.584
Loza y porcelana--£9.989£19.631
Mercería y artículos de moda--£21.350£31.427
Máquinas de vapor--£31.408£36.019

El aumento de las exportaciones británicas a la India puede explicarse en algunos artículos, como por ejemplo la lana, por las necesidades de la guerra. Pero en general la explicación de este movimiento ascendente ha de buscarse en otra dirección. El caso es sencillamente que la insurrección había cerrado por completo el mercado indio durante algunos meses, de modo que se agotaron las mercancías existentes en el mercado y se creó un vacío que ahora vuelve a llenarse. En cuanto a Australia, los informes muestran también un aumento considerable de las exportaciones británicas en algunos artículos, pero las cartas recibidas de Sídney y de Melbourne no dejan lugar a dudas sobre el carácter puramente especulativo de estos envíos, que tendrán que venderse con grandes rebajas de precio en lugar de a su valor declarado.

La estadística comparada de los pobres de Inglaterra y Gales muestra que en la quinta semana de enero de 1857 recibían asistencia pública 920.608 personas, mientras que en la quinta semana de enero de 1858 su número ha subido a 976.773, lo que supone un aumento total del 6,10 por ciento. En las regiones North Midland, North Western y York, es decir, en los distritos industriales, el aumento porcentual del número de pobres es del 20,52, el 44,87 y el 23,13 por ciento respectivamente. Hay que tener en cuenta además que una parte muy considerable de la clase obrera prefiere obstinadamente morir de hambre a ingresar en los asilos de trabajo.1 El siguiente extracto de los informes oficiales es curioso, porque prueba qué pequeño es, aun en Inglaterra, el porcentaje de la población propiamente obrera de las fábricas en comparación con la población total:

La estadística industrial

DistritosNúmero de personas de 20 años en adelantePorcentaje medio de las personas de 20 años en adelante ocupadas en: oficios artesanos, comercio, servicio domésticoAgriculturaFábricasMinas y talleres de elaboración de minerales
1. Metrópoli1.394.96347,61,16,03,5
2. South Eastern887.13430,720,82,52,4
3. South Midland660.77528,825,47,12,4
4. Eastern603.72027,426,54,02,3
5. South Western978.02528,623,34,65,6
6. West Midland1.160.38729,115,55,212,6
7. North Midland654.67931,821,76,45,3
8. North Western1 35 830229,88,321,55,4
9. York961.94525,214,317,57,3
10. North521.46027,716,14,212,4
11. Gales641.68021,825,72,512,4
Inglaterra y Gales9.816.59731,016,18,46,3

Los informes de los inspectores de fábricas, que solo llegan hasta finales de octubre de 1857, carecen de su interés habitual porque, como afirman unánimemente los inspectores, el cierre de fábricas, el trabajo a tiempo reducido, las numerosas quiebras de fabricantes y la depresión general del comercio empezaron precisamente cuando redactaban sus informes y les impidieron recoger aquellas informaciones fidedignas sobre cuya base solían dar cuenta del número de fábricas nuevas, de fábricas con aumento de fuerza motriz y de fábricas paradas. La estadística industrial que ilustre los efectos de la crisis habrá que esperarla, por tanto, en sus próximos informes. Lo único que aparece como algo esencialmente nuevo en la presente publicación son ciertas revelaciones sobre el trato que se da a los niños y a los jóvenes en las estamperías de percal. Solo en 1845 se extendió el control de la legislación británica de las fábricas textiles a las estamperías de percal. La ley de estamperías sigue las disposiciones de la legislación fabril en todos aquellos detalles que se refieren a las facultades de los inspectores, al modo en que han de proceder contra los infractores de la ley y a las diversas dificultades que pudieran derivarse de la aplicación de la ley, y que se encuentran en las leyes fabriles. La ley prevé, del mismo modo que en las fábricas, el registro de las personas empleadas, el reconocimiento de los trabajadores jóvenes por médicos habilitados oficialmente antes de su contratación fija y un reloj público para asegurar el cumplimiento de las horas de comienzo y fin de la jornada. La ley toma también de la legislación fabril la nomenclatura de la división de los trabajadores en categorías, pero se aparta mucho de esa legislación al responder a la pregunta de qué personas pertenecen a cada categoría y en qué medida se concede, por consiguiente, protección mediante la limitación de la jornada.

Las tres categorías de la legislación fabril son: 1) varones mayores de 18 años, cuya jornada es ilimitada; 2) varones de 13 a 18 años y mujeres mayores de 13, cuya jornada está limitada; 3) niños de 8 a 13 años, cuya jornada está limitada y que están obligados a asistir a diario a la escuela.

Las categorías correspondientes en las estamperías de percal son: 1) varones mayores de 13 años, cuya jornada es ilimitada; 2) mujeres mayores de 13 años, cuya jornada está limitada; 3) niños de ambos sexos de 8 a 13 años, cuya jornada está limitada y que están obligados a asistir periódicamente a la escuela. La ley de estamperías se diferencia esencialmente de la legislación fabril en que no contiene disposición alguna para los fines siguientes: fijar pausas para las comidas, el Saturday holiday,3 el cese del trabajo en Navidad y Viernes Santo, medias fiestas periódicas, rejas de protección seguras en las máquinas peligrosas, la notificación de accidentes y la indemnización de los heridos, y el blanqueo regular de los locales de trabajo. En las fábricas, la jornada está ahora equiparada a la jornada habitual de los artesanos y los jornaleros en general, es decir, de 6 de la mañana a 6 de la tarde con pausas de hora y media para las comidas. La jornada en las estamperías de percal puede considerarse prácticamente ilimitada, a pesar de existir una limitación legal. La única limitación del trabajo está prevista en el artículo 22 de la ley de estamperías (8 y 9 Vict., c. 29), que dispone que ni un niño de 8 a 13 años ni una mujer podrán ser empleados durante la noche, que se define como el tiempo entre las 10 de la noche y las 6 de la mañana del día siguiente. Los niños de 8 años pueden, pues, ser empleados legalmente —y lo son— en un trabajo análogo en muchos aspectos al trabajo fabril, por lo general en locales de temperatura agobiante, sin parar, sin una interrupción para descansar o reponerse, de 6 de la mañana a 10 de la noche; y a un muchacho que ha cumplido los 13 años se le puede hacer trabajar con toda legalidad, día y noche, cualquier número de horas sin limitación alguna, y a menudo se le hace. La asistencia a la escuela de los niños que trabajan en las estamperías se regula así: todo niño, antes de ser empleado en una estampería, tiene que haber asistido a la escuela al menos treinta días y no menos de ciento cincuenta horas durante los seis meses inmediatamente anteriores al primer día de su empleo. Mientras dure su empleo en la estampería, tiene que asistir igualmente a la escuela durante un período de treinta días y ciento cincuenta horas en cada período semestral. La asistencia a la escuela ha de ser entre las 8 de la mañana y las 6 de la tarde. Ninguna asistencia de menos de dos horas y media o de más de cinco horas en un mismo día se contará como parte de las ciento cincuenta horas. La filantropía de los fabricantes se manifiesta de un modo especialmente brillante en la manera en que cumplen estas disposiciones. Unas veces el niño asiste a la escuela el número de horas que exige la ley a una hora del día, otras veces a otra, pero nunca con regularidad; por ejemplo, un día asiste de 8 a 11 de la mañana, otro día de 1 a 4 de la tarde, y después de faltar una serie de días vuelve de pronto de 3 a 6 de la tarde; luego quizá aparece tres o cuatro días seguidos, o una semana, desaparece otra vez tres semanas o un mes entero y vuelve algunos días sueltos durante algunas horas sobrantes, cuando por casualidad sus empleadores no lo necesitan; y así el niño es, por así decir, zarandeado (buffeted) de la escuela a la fábrica, de la fábrica a la escuela, hasta que se completa la suma de las ciento cincuenta horas.4

  1. Los workhouses de la ley de pobres de 1834, donde la asistencia se daba a cambio de reclusión y trabajo. ↩

  2. La cifra aparece así, estropeada, en la edición digital de la MEW. Por diferencia con el total sería 1.351.829. ↩

  3. La tarde libre del sábado, establecida para las fábricas por la ley fabril de 1850. ↩

  4. Marx reprodujo este pasaje de los informes de los inspectores de fábricas en El capital, libro I, capítulo 13, apartado 9. ↩