Escrito en inglés por Friedrich Engels el 31 de enero de 1859 y publicado en el New-York Daily Tribune, núm. 5568, del 24 de febrero de 1859, como editorial. El original inglés no tiene hoy fuente libre: se traduce de la versión alemana de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 13 (Berlín, 1961, pp. 182-188), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. El título es el de la MEW. Se corrigen erratas evidentes de la edición digital de la MEW. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.

El Constitutionnel de París ha publicado hace poco un cuadro que debía demostrar que Francia, en caso de guerra, podría enviar más allá de sus fronteras una fuerza de 500.000 hombres. El señor Gaillardet1 afirma en su carta de París, publicada ayer en el Courrier des États-Unis, que ese cuadro y las cifras en que se basa los entregó a nuestro colega parisino directamente el propio emperador, sin conocimiento de sus ministros. El primer punto del cuadro dice que, si se llama de nuevo a todos los soldados con licencia y no se concede ninguna más, el ejército francés constará el próximo 1 de abril de 568.000 hombres; que, si se llama a filas a todos los reclutas del año 1858, ese efectivo aumentará en 64.000 hombres, y que, en caso de declaración de guerra, el gobierno puede contar con absoluta seguridad con al menos 50.000 alistamientos voluntarios, bien de viejos soldados que ya han cumplido su tiempo, bien de jóvenes voluntarios. Eso daría un total de 682.000 hombres, que según el estadístico imperial se reparten así:

Infantería390.978
Caballería83.000
Artillería46.450
Ingenieros12.110
Tren19.120
Guardia29.942
Cuerpos diversos49.000
Total621.600

Evidentemente hay un error en ese total. Quedan 60.000 hombres que la pluma imperial, con las prisas del momento, se olvidó de repartir. Pero dejemos eso. Supongamos que la cifra de 682.000 hombres es correcta. En caso de guerra se quedarían en los depósitos, que forman a la vez las guarniciones del interior, 100.000 hombres, apoyados por los 25.000 gendarmes; para Argelia bastarían 50.000. Si se restan esos 175.000 hombres del total anterior, quedan 507.000. Pero Su Majestad se las ha arreglado otra vez para perder 10.000 hombres y resta de 672.000 en lugar de 682.000, con lo que reduce el ejército de campaña disponible a 497.000 hombres. Según nuestro informante, pues, para el 1 de junio de 1859 puede disponerse para una guerra exterior de un ejército de 500.000 hombres sin alterar en modo alguno la organización militar existente de Francia.

Pues bien, veamos cómo está compuesto en realidad el ejército francés. La organización existente de un ejército pone un cierto límite a su ampliación; los batallones, escuadrones y baterías no pueden rebasar un número determinado de hombres, caballos y cañones en cada arma sin destruir el sistema y las particularidades tácticas de esa arma. Por ejemplo, los batallones franceses de ocho compañías no podrían elevar nunca esas compañías a cerca del doble de su efectivo normal de 118 combatientes sin hacer necesaria una revolución completa en la instrucción elemental y de batallón; a las baterías francesas les ocurriría lo mismo si elevaran el número de sus cañones de seis a ocho o a doce; en ambos casos las compañías y las baterías se volverían sumamente pesadas, a menos que se subdividieran. Así, la organización de todo ejército pone a su fuerza numérica unos límites superiores determinados, y si se rebasan, se hacen necesarias nuevas formaciones. Pero como estas, una vez que su creación alcanza cierto grado, no pueden escapar a la atención del público, y como, según escribe el Constitutionnel, hasta ahora no han sido necesarias nuevas formaciones, podemos tomar la estructura del ejército tal como era al final de la guerra rusa2 como límite del efectivo alcanzable en la actualidad.

El batallón de infantería de línea francés, con su compleja división en seis compañías de línea y dos de élite, no puede rebasar bien la cifra de 1.000 hombres. Para 100 regimientos de línea de tres batallones cada uno, eso daría 300.000 hombres. Incluimos a propósito el tercer batallón, porque, aunque hasta la guerra rusa solo figuraba como batallón de depósito, entonces se movilizó y además se crearon tres compañías de depósito suplementarias por regimiento, que sin duda siguen existiendo. Esas 300 compañías de depósito sumarán unos 36.000 hombres. Los 20 batallones de chasseurs à pied [cazadores a pie], destinados más a combatir por compañías sueltas que en batallones cerrados, admiten un número mayor de combatientes; cuentan cada uno con cerca de 1.300 hombres, lo que da un efectivo total de 26.000, y apenas necesitan depósitos, porque reciben muchos soldados instruidos de otros regimientos. La Guardia consta de dos divisiones de infantería, y sus regimientos solo tenían hasta la paz con Rusia dos batallones cada uno, lo que concuerda con el Constitutionnel, según el cual su infantería consta de 18 batallones o 18.000 hombres. Esa es toda la infantería francesa, salvo las tropas destinadas al servicio en África. A estas pertenecen nueve batallones de zuavos con 9.000 hombres, más unos 500 en el depósito; tres batallones disciplinarios (zéphyrs), o 3.000 hombres, y nueve batallones de tiradores argelinos (indígenas), que, cuando tienen su efectivo completo, cuentan 9.000 hombres. Así, el efectivo total de la infantería francesa puede darse como sigue:

Línea, incluidos los depósitos: 336.000 hombres en 300 batallones y 300 compañías de depósito.

Cazadores: 26.000 hombres en 20 batallones.

Guardia: 18.000 hombres en 18 batallones.

Zuavos: 9.500 hombres en 9 batallones.

Zéphyrs: 3.000 hombres en 3 batallones.

Argelinos indígenas: 9.000 hombres en 9 batallones.

Total: 401.500 hombres en 359 batallones y 300 compañías de depósito.

De ellos, 36.500 pertenecen a los depósitos; quedan 365.000 para el servicio activo en el interior y en el exterior.

El efectivo de la caballería francesa se calculaba en 1856 como sigue:

12 regimientos de caballería pesada: 72 escuadrones y 12 escuadrones de depósito; 14.400 soldados en activo y 1.800 hombres en el depósito.

20 regimientos de línea: 120 escuadrones y 20 escuadrones de depósito; 24.600 soldados en activo y 3.820 hombres en el depósito.

21 regimientos de caballería ligera: 126 escuadrones y 21 escuadrones de depósito; 27.100 soldados en activo y 4.230 hombres en el depósito.

4 regimientos africanos: 16 escuadrones y 4 escuadrones de depósito; 3.000 soldados en activo y 450 hombres en el depósito.

3 regimientos indígenas: 12 escuadrones; 3.600 soldados en activo.

Total: 346 escuadrones activos y 57 de depósito; 72.700 soldados en activo y 10.300 hombres en los depósitos.

A ello se añade la Guardia: 30 escuadrones activos; 6.000 soldados en activo.

Suma total: 376 escuadrones activos y 57 de depósito; 78.700 soldados en activo y 10.300 hombres en los depósitos.

Pero no hay que olvidar que los caballos del país son extraordinariamente inadecuados para el servicio de caballería, aunque desde 1840 se han hecho en Francia grandes progresos en la mejora de la cría caballar. Solo con mucho trabajo y gasto se ha conseguido en los últimos años abastecer a la caballería en su mayor parte con caballos franceses, y eso mal que bien. Pero esto vale solo para el pie de paz, que apenas debe de pasar de 50.000 caballos, y pese a los recursos que ofrece Argelia hubo que comprar muchos caballos en el extranjero, no pocos de los cuales habían sido vendidos antes por la caballería de otros países por inútiles para el servicio. Ahora se compran caballos para la caballería francesa en Alemania, y el gobierno austriaco acaba de prohibir la exportación de caballos por su frontera suroccidental. Con todas estas dificultades, no es de temer que la caballería francesa rebase nunca el efectivo indicado más arriba, ni que, salvo la pequeña parte montada con caballos argelinos, llegue nunca a distinguirse en campaña, a menos que mediante conquistas consiga una proporción de buenos caballos mayor que la que tiene ahora.

La artillería, incluida la de la Guardia, puede contar unos 50.000 hombres, con 207 baterías de campaña o 1.242 cañones. De ellos, al menos 5.000 hombres pertenecen a los depósitos. Los ingenieros no pasarán de 9.000 o 10.000 hombres, pero supongamos con el Constitutionnel que son 12.000. El tren, las compañías de obreros, los oficiales de sanidad, etcétera, todos ellos no combatientes, suman en pie de guerra unos 11.000 hombres. El número máximo de soldados que el ejército francés puede absorber con su organización actual es, por tanto, el siguiente:

Soldados en activoEn el depósitoTotal
Infantería365.00036.500401.500
Caballería78.70010.30089.000
Artillería45.0005.00050.000
Ingenieros12.000-12.000
No combatientes-11.00011.000
Total500.70061.800563.500

Este resultado concuerda muy bien con las normas generales de reclutamiento del ejército francés. Cada año se llama al servicio militar a 100.000 jóvenes, pero hasta ahora en tiempo de paz solo se enviaban de verdad a sus regimientos 60.000, y como tenían que servir siete años, el ejército no solía pasar de 400.000 a 420.000 hombres. Bajo Luis Felipe el tiempo de servicio efectivo rara vez pasaba de cuatro o cinco años, de modo que en esa época el efectivo real no solía rebasar los 300.000 hombres, y el resto estaba de licencia. Pero desde entonces el marco del ejército se ha ampliado tanto, con la adición de un batallón más a cada regimiento de infantería, de un escuadrón suplementario a cada regimiento de caballería y de todo el cuerpo de la Guardia, que puede absorber unos 600.000 hombres; y no es probable que Francia, salvo en una guerra de defensa nacional, llegue nunca a disponer de más soldados instruidos a la vez.

Si tomamos, pues, las cifras que hemos dado más arriba y les sumamos, como hace el Constitutionnel para llegar a su total, los 49.000 gendarmes, guardias municipales y quién sabe qué otros cuerpos diversos, la suma total coincide casi exactamente con la cifra que ese periódico da como efectivo probable el 1 de abril de 1859. Pero ahora empiezan las diferencias. En el total que hemos calculado figuran depósitos, organizados en 300 compañías y 57 escuadrones, que apenas bastan para la instrucción elemental y la organización de los 46.800 soldados de infantería y caballería que contienen. Supongamos que de repente se sacan de allí para dejar sitio a nuevos reclutas y para cubrir en los regimientos los puestos de los hombres que han cumplido su tiempo de servicio: ¿cuántos reclutas tendrían entonces que instruir esos depósitos? Los 100.000 hombres del reemplazo de 1859 y por lo menos 20.000 voluntarios sin instrucción, en total 120.000 hombres, es decir, 70.000 más de los que pueden absorber los depósitos. No cabe duda, por tanto, de que entre el 1 de abril y el 1 de junio habrá que elevar las tres compañías de depósito de cada regimiento de infantería a batallón completo y formar, en consecuencia, para cada regimiento de caballería dos escuadrones de depósito en lugar de uno. Si en la actualidad, cuando todo el ejército se limita al servicio de guarnición, los depósitos son meras estaciones de paso para el recluta, desde las que se le envía lo antes posible, sin instrucción o con media instrucción, a su regimiento para que la reciba allí, no hay que olvidar que en caso de guerra, cuando el ejército está en operaciones, el depósito tiene que equipar e instruir a fondo al soldado para que entre en su regimiento apto para el servicio de guerra. Así que, cuando el Constitutionnel afirma que los franceses podrían elevar sus fuerzas a 700.000 hombres sin nuevas formaciones, se aparta muy considerablemente de la realidad. La formación de 100 batallones de depósito a partir de las 300 compañías de depósito y de 57 escuadrones de depósito suplementarios exigirá retirar de las filas del ejército activo por lo menos 2.000 oficiales y 10.000 suboficiales justo en el momento en que más se necesitan sus servicios.

Pero supongamos que se han reunido los 700.000 hombres, y estamos lejos de afirmar que Francia no pudiera reunir ese número de jóvenes al estallar una guerra: ¿cuántos de esos 700.000 soldados estarán entonces en condiciones de combatir? No más de 580.000, y de ellos, según el Constitutionnel, 50.000 tienen que defender Argelia. El número de gendarmes y el efectivo de los cuerpos diversos para el servicio en el interior no podemos tomarlos en 25.000, sino que debemos atenernos al cálculo original del Constitutionnel, es decir, 49.000. Queda así un resto de 481.000 hombres. Pero nuestro contemporáneo imperial debe de tener de verdad una fe muy firme en la estabilidad de su dinastía si supone que puede confiar su defensa exclusivamente a 120.000 reclutas novatos y a 49.000 gendarmes y demás policías militares. Los depósitos apenas podrán guarnecer las fortalezas más importantes, sin contar París y Lyon. Estas dos ciudades Luis Napoleón no las confiaría nunca a manos de reclutas novatos; y aunque el Constitutionnel considera del todo suficientes 40.000 hombres para tenerlas a raya, lo cierto es que 100.000 no serán demasiados para ese fin. Pero si restamos 100.000 hombres para las necesidades de las grandes ciudades del interior y del sur realista de Francia, toda la fuerza que puede emplearse fuera de las fronteras queda reducida a 381.000 hombres. De ellos, al menos 181.000 tendrían que formar un ejército de observación en las fronteras belga, alemana y suiza, y solo quedarían disponibles 200.000 para un ataque contra Italia. Ahora bien, en nuestra opinión, 150.000 austriacos en su fuerte posición del Mincio y el Adigio equivalen por lo menos a 300.000 franceses y sardos, y si llega la guerra, quizá puedan demostrarlo pronto.

  1. Frédéric Gaillardet (1808-1882), periodista francés, que dirigió el Courrier des États-Unis de Nueva York y, de vuelta en Francia, escribía para él desde París. ↩

  2. La guerra de Crimea (1853-1856). ↩