Escrito en inglés por Karl Marx hacia el 8 de marzo de 1859 y publicado como editorial en el New-York Daily Tribune, núm. 5593, del 25 de marzo de 1859. El original inglés no tiene hoy fuente libre: se traduce de la versión alemana de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 13 (Berlín, 1961, pp. 269-270), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. El título es el de la MEW («Frieden oder Krieg»). Las notas son nuestras. Texto original en alemán.

En otro lugar publicamos el artículo aparecido hace poco en el Moniteur1 que niega en tono oracular toda intención por parte de su amo e inspirador, Luis Napoleón, de precipitar a Europa en una guerra; un artículo que al parecer ha hecho subir las cotizaciones de la Bolsa y ha disipado a medias los temores del Viejo Mundo. Pero quien lea atentamente el artículo encontrará en él pocas garantías para las esperanzas que ha despertado. Aparte de la simple afirmación de que los compromisos del emperador con el rey de Cerdeña no van más allá de promesas de ayuda contra una agresión austriaca —promesas que Víctor Manuel no necesitaba en absoluto, pues fueron sus tropas las que se enviaron a reforzar a los ejércitos francés e inglés ante Sebastopol—,2 no vemos en este manifiesto más que una nueva burla de la opinión pública. En la práctica pide al mundo que olvide, en interés del usurpador francés, que fue él, y no los periódicos, quien inquietó y sacudió a Europa el primer día de este año con una amenaza arbitraria y jactanciosa dirigida a Austria por medio de su embajador;3 que su prensa, sus libelistas, su primo,4 sus armamentos y sus compras de material atizaron y propagaron el pánico de guerra que él mismo había provocado deliberadamente. Este artículo no contiene una línea, una frase, de la que pueda deducirse una rebaja de sus pretensiones o de sus intrigas en Italia o en Moldavia y Valaquia. Puede que haya decidido retroceder ante la opinión pública de Europa (salvo Italia, pero no salvo Francia); pero puede también que haya decidido fingir el lenguaje de la paz y de la moderación para encubrir enormes especulaciones bursátiles o para adormecer en una seguridad engañosa y funesta a aquellos a quienes quiere asaltar. Su nuevo manifiesto no da a entender con una sola palabra que alguna moderación en la actitud de Austria, algún despeje del cielo diplomático, haya producido y justificado este cambio, que se muestra más en el tono que en la actitud. Y a quien le parezca improbable que alguien que piensa lanzar dentro de poco sus rayos se presente con tales protestas de paz, tenemos que recordarle que es el mismo Luis Napoleón que, inmediatamente antes de su traicionero asesinato de la República francesa, se quejó ante un republicano del cinismo de creerle capaz de proponerse semejante vileza. Consideramos, pues, este manifiesto de Napoleón como «una resolución por la que nada se resuelve». No es más que un montón blanco que puede resultar harina inofensiva o un gato enharinado;5 pero eso solo el tiempo puede decidirlo.

Lo que los comentarios del Times de Londres dan a entender con su deliberada reserva es aún más significativo que lo que dicen abiertamente. Luis Napoleón nunca podrá volver a ser el semidiós de la Bolsa y del burgués. En adelante gobierna solo por la espada.

  1. El Moniteur universel del 5 de marzo de 1859 publicó una nota oficiosa que negaba que el emperador preparase la guerra. ↩

  2. El Reino de Cerdeña envió en 1855 un cuerpo expedicionario de unos 15.000 hombres a la guerra de Crimea. ↩

  3. En la recepción de Año Nuevo de 1859 en las Tullerías, Napoleón III dijo al embajador austriaco, Hübner, que lamentaba que las relaciones con Austria no fueran tan buenas como antes; las palabras se interpretaron como un anuncio de guerra. ↩

  4. El príncipe Napoleón (Joseph-Charles-Paul Bonaparte, 1822-1891), primo del emperador, principal valedor de la alianza con el Piamonte. ↩

  5. Alusión a la fábula de La Fontaine El gato y el viejo ratón, en la que el gato se esconde enharinado para atrapar a los ratones. ↩