Escrito en alemán por Karl Marx en Londres el 30 de septiembre de 1862 y publicado en Die Presse (Viena), núm. 273, del 4 de octubre de 1862. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 15 (Berlín, 1961, pp. 548-550), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.

Londres, 30 de septiembre de 1862

Después del mitin por Garibaldi de Newcastle, que describí en una carta anterior,1 se celebraron mítines parecidos en Sunderland, Dundee, Birmingham, Londres y otros lugares. El color de los mítines fue el mismo en todas partes, y su última palabra, siempre: «Que los franceses salgan de Roma».2 En este momento se proyecta elegir delegados en todos los barrios de Londres y enviarlos en masa a lord John Russell para obligarle a intervenir contra la ocupación continuada de Roma por las tropas francesas. La pressure from without («presión desde fuera») es la ultima ratio del inglés frente a su Gobierno.

Entretanto, el gabinete de las Tullerías no contempla con comodidad ni con indiferencia las manifestaciones populares británicas, como mostrará el siguiente extracto del Newcastle Journal:

«El emperador de los franceses ha llamado la atención del Gobierno inglés sobre el lenguaje que predominó en el último mitin por Garibaldi de Newcastle. Se subrayó que dos oradores, entre ellos el presidente, el concejal Newton, aludieron a conspiraciones contra la vida del emperador y le amenazaron de la manera más inequívoca con la muerte por su política italiana. El Gobierno se ha visto por ello obligado a tomar medidas en este asunto y a declarar que las leyes de Inglaterra se aplicarán con el mayor rigor para prevenir y castigar todas las conspiraciones como las de Orsini, el doctor Bernard y otros, tanto más cuanto que en el mitin se anunció tan a las claras una repetición del atentado de Orsini.3 Esta advertencia del Gobierno se funda en que hace poco, en círculos mazzinianos, se han pronunciado discursos, proferido amenazas y aludido de forma oscura a maquinaciones que, como la conspiración de Orsini, proyectaban por delante su sombra. Podemos comunicar por último al público que ya se han dado los primeros pasos judiciales a raíz del mitin de Newcastle.»

Hasta aquí el Newcastle Journal. Quien conozca un poco las condiciones inglesas y el estado de ánimo que reina aquí sabe también que toda injerencia del gabinete actual en las manifestaciones populares solo puede acabar con su propia caída, como en tiempos del atentado de Orsini.4

Ante la proximidad del invierno, la situación de los distritos fabriles se vuelve cada día más amenazadora. El Morning Star advierte hoy que, si se mantiene el método actual de la «beneficencia oficial», el próximo invierno verá ampliamente superadas las escenas tormentosas de 1842-1843.5 El motivo inmediato de su grito de Casandra es una declaración, reproducida en todos los periódicos ingleses, de un obrero de Manchester antes empleado en el tejido mecánico (de algodón) y ahora arrojado a la calle. Para entender esta declaración, cuyo contenido voy a resumir brevemente, hay que saber qué es el labour test («prueba del trabajo»). La legislación inglesa de pobres de 1834,6 que pretendía extirpar el pauperismo castigándolo como un crimen deshonroso, obliga al que pide socorro, antes de atender su petición, a demostrar sus «ganas de trabajar» picando piedra o haciendo oakum picking (deshilachando cabos viejos de barco, etc.), operaciones inútiles con las que se castiga a los delincuentes condenados a trabajos forzados en las cárceles inglesas. Tras esta «prueba del trabajo», el paciente recibe un chelín por semana por cada miembro de su familia, es decir, por cabeza, medio chelín en dinero y medio chelín en pan.

Vamos ahora a la «declaración» del tejedor inglés. Su familia se compone de seis personas. Antes gozaba de un buen jornal. Pero desde hacía 18 semanas se veía reducido a media jornada y a un cuarto de jornada. Durante ese periodo los ingresos semanales de la familia apenas llegaron a 8 chelines. La semana pasada la fábrica en que trabajaba paró por completo. El alquiler de su vivienda es de 2 chelines y 3 peniques por semana. Había empeñado todo lo que no estaba clavado; no le quedaba nada que vender, ni un penique en el bolsillo, y el hambre los miraba fijamente a los ojos a él y a su familia. Se vio, pues, obligado a pedir socorro a la autoridad de pobres. El lunes pasado, temprano, se presentó ante los guardians.7

Tras un «riguroso examen», le dieron un vale para el funcionario de socorro de su distrito. Pasó una hora antes de que el funcionario le admitiera en su ilustre presencia. Luego le sometió a un nuevo examen y le negó la ayuda con el argumento de que la semana anterior había ganado 3 chelines, aunque «el paciente» había rendido cuentas detalladas del empleo de esa «fortuna». Él y su familia tenían que aguantar el hambre hasta el miércoles siguiente. Volvió entonces a la oficina de los guardians. Allí se enteró de que antes de poder recibir ayuda tenía que someterse al labour test. Se encaminó, pues, al workhouse (la Bastilla de los pobres)8 y tuvo que deshilachar estopa con el estómago vacío hasta las cinco y media de la tarde, apiñado con otros 300 obreros en un espacio estrecho de unas 30 yardas. Allí, apretujados unos contra otros en bancos, con el calor más bochornoso del verano, entre vapores y polvo asfixiantes, los «pacientes del labour test» —obreros cualificados, columnas de la riqueza nacional inglesa— tenían que ejecutar las operaciones más bajas que se pueden imponer a un ser humano. Lo mismo se podría pedir a un relojero que forjara herraduras, o a un organista que accionara él mismo los fuelles. Al final de esta operación recibió exactamente 5 chelines, la mitad en pan y la mitad en dinero. Pagado el alquiler, le quedaban, pues, apenas 2 peniques (unos 2 Silbergroschen prusianos) para el consumo diario de 6 personas. Y el miércoles siguiente debía pasar de nuevo la «ordalía», que en general se repite todas las semanas. Pero el «tejedor» declara ahora públicamente que prefiere para él y su familia la muerte por hambre a que vuelva a repetirse semejante oprobio.

  1. La correspondencia de Marx «Un mitin por Garibaldi», escrita el 11 de septiembre de 1862. Garibaldi, que había intentado marchar sobre Roma, fue herido y apresado por las tropas italianas en Aspromonte el 29 de agosto de 1862; en Inglaterra se celebraron numerosos mítines de simpatía. ↩

  2. Desde 1849 una guarnición francesa protegía en Roma el poder temporal del papa. ↩

  3. El 14 de enero de 1858 Felice Orsini atentó en París contra Napoleón III con bombas fabricadas en Inglaterra. Simon François Bernard, emigrado francés en Londres, fue procesado como cómplice y absuelto por un jurado inglés en abril de 1858. ↩

  4. En febrero de 1858 cayó el primer gabinete de Palmerston al ser derrotado en los Comunes su proyecto de ley sobre la conspiración para el asesinato, presentado a petición del Gobierno francés tras el atentado de Orsini. ↩

  5. Los años de crisis y de grandes huelgas y disturbios cartistas en los distritos fabriles (la huelga general de agosto de 1842). ↩

  6. La Poor Law Amendment Act de 1834, que suprimió el socorro a domicilio para los pobres capaces de trabajar y los envió a los workhouses. ↩

  7. Los administradores elegidos de la beneficencia de cada distrito (boards of guardians). ↩

  8. Así llamaban los obreros ingleses a los asilos de trabajo creados por la ley de pobres de 1834. ↩