Escrito en alemán por Karl Marx en Londres el 16 de julio de 1862 y publicado en Die Presse (Viena), núm. 198, del 20 de julio de 1862. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 15 (Berlín, 1961, pp. 521-523), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.
Londres, 16 de julio de 1862
Uno de los inventos parlamentarios ingleses más singulares es el count out (el recuento). ¿Qué es el count out? Si hay presentes en la Cámara de los Comunes menos de 40 miembros, no forman quorum, es decir, no constituyen una asamblea con capacidad para decidir. Cuando un parlamentario independiente presenta una moción que resulta igual de molesta para ambas fracciones oligárquicas, los Ins y los Outs (los que están en el Gobierno y los que están en la oposición), estos se ponen de acuerdo para que el día del debate los parlamentarios de uno y otro lado se vayan esfumando poco a poco, o sea, se escabullan. Cuando el vaciamiento de los escaños ha alcanzado el máximo necesario, el government whip (el «látigo» del Gobierno), es decir, el parlamentario encargado de la disciplina de partido por el ministerio de turno, hace una seña a un cofrade escogido de antemano con ese fin. El cofrade parlamentario se levanta y pide con toda naturalidad al chairman (presidente) que haga contar la Cámara. Se hace el recuento y, ¡oh sorpresa!, resulta que hay reunidos menos de 40 miembros. Con eso se acaba el procedimiento. La moción incómoda queda liquidada sin que el partido del Gobierno ni el de la oposición se vean en la delicada y comprometedora situación de tener que votar en contra.
En la sesión de ayer se representó el count out de un modo interesante. Lord R. Montagu1 había anunciado para ese día una moción que pedía la presentación de nuevos documentos diplomáticos sobre la intervención en México. Empezó su discurso con estas palabras:
«El sábado pasado se presentó a la Cámara el último libro azul sobre México; la Cámara tiene que estar, pues, en condiciones de debatir ahora el asunto mexicano. Sé que el partido del Gobierno y el de la oposición se han puesto de acuerdo para liquidar mi moción con un count out. Espero del sentido del deber de la Cámara que no tolere semejante maniobra en un asunto tan importante.»
Pero lord R. Montagu había hecho la cuenta sin la huéspeda. Después de que él mismo hubo hablado, de que Layard2 le hubo respondido en nombre del Gobierno y de que Fitzgerald3 hubo charlado algunas cosas oficiales en nombre de los tories, se levantó Kinglake4 (diputado liberal). El exordio de su discurso terminó con estas palabras:
«Toda la serie de negociaciones que revelan los documentos presentados ofrece un ejemplo contundente de la manera en que el Gobierno francés utiliza sus relaciones con este país como medio para sostener el trono imperial.
»Para el Gobierno francés es de importancia decisiva desviar la atención del pueblo francés de los asuntos interiores mostrando que está empeñado en grandes empresas en el extranjero, y todavía más importante es para el Gobierno francés mostrar que hace esas cosas de acuerdo con una de las grandes potencias respetables.»
Apenas había pronunciado Kinglake estas palabras cuando un miembro «honorable» de la Cámara pidió que se «contase» la Cámara. Y, ¡oh sorpresa!, la Cámara había quedado reducida a solo 33 miembros. La moción de lord Montagu había muerto del mismo count out contra el que había protestado al abrirse el debate.
Aparte del discurso interrumpido de Kinglake, solo el de lord Montagu tuvo un interés de fondo. El discurso de lord R. Montagu contiene la siguiente importante exposición de los hechos:
«Sir Charles Wyke5 había concluido un tratado con México. Por servilismo hacia Luis Bonaparte, lord John Russell no ratificó ese tratado. Sir Ch. Wyke concluyó dicho tratado después de que Francia, con su alianza con Almonte,6 jefe del partido reaccionario, hubiese emprendido un camino que anulaba la convención común entre Inglaterra, Francia y España.7 El propio lord John Russell declara en un despacho oficial que aquel tratado satisface todas las reclamaciones justas de Inglaterra. Sin embargo, en su correspondencia con Thouvenel8 prometió, conforme al deseo de Bonaparte, no ratificar por el momento el tratado. Permitió a Thouvenel comunicar esa decisión al Cuerpo Legislativo. Más aún, lord Russell se rebajó hasta el punto de prometer a Thouvenel que interrumpiría toda comunicación con sir Ch. Wyke hasta el 1 de julio de 1862, plazo que daría tiempo a Thouvenel para responder. Thouvenel respondió que Bonaparte no discutía el derecho de Inglaterra a actuar por separado, pero que desaprobaba el tratado anglo-norteamericano9 concluido por sir Ch. Wyke. Acto seguido, Russell ordenó negar a Wyke la ratificación del tratado.»
Inglaterra, siguió diciendo lord Montagu, presta su influencia para cobrar las reclamaciones fraudulentas que Morny10 «y quizá personas de más alto rango en Francia» se han procurado contra el Tesoro mexicano por mediación del estafador de bolsa suizo Jecker.
«Todo el asunto mexicano», prosiguió, «se emprendió sin conocimiento del Parlamento. La primera guerra extraparlamentaria se hizo en 1857.11 Palmerston la disculpó diciendo que se había hecho en Asia. El mismo principio se aplica ahora a América. Acabará aplicándose a Europa. El régimen parlamentario se convierte así en una mera farsa, porque la representación popular, al perder el control sobre las guerras, pierde el control sobre la bolsa.»
Lord Montagu terminó con estas palabras:
«Acuso al ministerio de habernos aliado con el asesino de la libertad en Francia y de permitir ahora a ese aventurero sin escrúpulos implantar el despotismo en un país extranjero. Ata nuestro destino al de un hombre que desafía la abominación de los hombres y la venganza del cielo.»
Lord Robert Montagu (1825-1902), diputado conservador. ↩
Austen Henry Layard (1817-1894), arqueólogo de Nínive y político liberal, subsecretario de Asuntos Exteriores de 1861 a 1866. ↩
William Robert Seymour Vesey-FitzGerald (1818-1885), diputado conservador, subsecretario de Asuntos Exteriores en el Gobierno de Derby de 1858-1859. ↩
Alexander William Kinglake (1809-1891), historiador y diputado liberal, autor de Eothen y de una historia de la guerra de Crimea. ↩
Charles Lennox Wyke (1815-1897), embajador británico en México de 1860 a 1862; firmó con el Gobierno de Juárez, el 28 de abril de 1862, un tratado que arreglaba las reclamaciones británicas. ↩
Juan Nepomuceno Almonte (1803-1869), general y político conservador mexicano, llegado a México con las tropas francesas en 1862; después fue regente del imperio de Maximiliano. ↩
La Convención de Londres del 31 de octubre de 1861, por la que Inglaterra, Francia y España acordaron la intervención conjunta en México para cobrar sus créditos, comprometiéndose a no buscar ventajas territoriales ni influir en la forma de gobierno del país. ↩
Édouard Thouvenel (1818-1866), ministro de Asuntos Exteriores de Francia de 1860 a 1862. ↩
Así en la MEW; se trata, evidentemente, del tratado anglo-mexicano. ↩
Charles de Morny (1811-1865), medio hermano de Napoleón III, presidente del Cuerpo Legislativo y especulador; tenía participación en los bonos Jecker. Véase «1862 Un asunto Mirès internacional». ↩
La segunda guerra del opio contra China, emprendida en 1856-1857 por Palmerston a pesar de un voto de censura de la Cámara de los Comunes. ↩