Escrito en alemán por Friedrich Engels en Manchester el 27 de junio de 1864 y publicado en la Allgemeine Militär-Zeitung (Darmstadt), núm. 27, del 6 de julio de 1864. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 15 (Berlín, 1961, pp. 581-585), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.

Manchester, 27 de junio de 1864

Sucede lo increíble: ¡Inglaterra amenaza a Alemania con la guerra!1 Según la United Service Gazette, ya han salido las órdenes para que el almacén de Pimlico (Londres) y el arsenal de Woolwich tengan dispuestas para uso inmediato las prendas de uniforme y de equipo necesarias para treinta mil hombres, y dentro de pocos días podemos contar con oír que la flota del Canal ha zarpado hacia el Sund o los Belts. Sobre las fuerzas de que Inglaterra dispone en este momento nos informa la Army and Navy Gazette. En su número del 25 de junio dice:

«Las fuerzas navales que tenemos a mano y a las que podemos hacer levar anclas inmediatamente son las siguientes:

Caballos de fuerzaCañonesTonelajeHombres
Edgar, buque de madera600713.094810
Warrior, acorazado1.250406.109705
Black Prince, acorazado1.250416.109705
Prince Consort, acorazado1.000354.045605
Hector, acorazado800284.089530
Defence, acorazado600163.720457
Aurora, fragata de madera400352.558515
Galatea, fragata de madera800263.227515
Wolverene, corbeta de madera400211.703275
Research, acorazado20041.253135
Enterprise, acorazado1604993121
Geyser, vapor de ruedas de madera28061.054175
Assurance, buque de madera200468190
Salamia, vapor de ruedas de madera2502?65
Trinculo, cañonero de madera60226824

Además, para disponer de buques especiales y de menor calado para las aguas poco profundas y estrechas del Báltico y de las costas danesas, el Almirantazgo ha dado orden de alistar para hacerse a la mar los siguientes buques:

Caballos de fuerzaCañonesTonelajeHombres
Cordelia, corbeta de madera15011579130
Fawn, corbeta de madera10017751175
Racer, corbeta de madera15011579130

Pronto estarán listos, además, los buques de nueva construcción

Caballos de fuerzaCañonesTonelajeHombres
Achilles, acorazado1.250306.121705
Royal Sovereign, acorazado de torres80053.963500
Caledonia, acorazado1.000354.125605
Ocean, acorazado1.000354.047605

A ello se añaden los numerosos buques de la reserva de vapor y, por último, los del servicio de guardacostas, entre ellos 15 cañoneros de 60 caballos de fuerza y dos piezas pesadas.»

Estos últimos, opina la Army and Navy Gazette, molestarían a un enemigo como los moscardones a un caballo: no podría sacudírselos. (¡Como si los prusianos no tuvieran también en el Báltico 22 moscardones de esos!)

Hasta aquí la Army and Navy Gazette sobre la flota. El año pasado estuvimos a bordo de varios buques de la flota acorazada y, además, hemos seguido de cerca sus vicisitudes y sus viajes de prueba. De ello se desprende que ninguno de estos acorazados puede mantenerse en alta mar con tiempo tormentoso; el Prince Consort estuvo a punto de hundirse en invierno en el canal de Irlanda con un temporal que cualquier buque de madera aguantó sin dificultad. Estos buques solo sirven, por tanto, para empresas aisladas fijadas de antemano (batallas navales o ataques contra baterías de tierra), después de las cuales tienen que volver cada vez a puerto. Para bloqueos y cosas semejantes no valen. Su coraza es en general de ½ pulgada,2 de hierro laminado de calidad diversa y aplicada según métodos diversos; en todos los casos con un forro de madera de dos pies de espesor, incluso en los buques por lo demás enteramente de hierro. Ninguna de estas corazas resiste el proyectil macizo de acero de Whitworth de setenta libras, de frente plana, y la mayoría tampoco la granada de acero de setenta libras de Whitworth, de la misma forma que el proyectil macizo. En Prusia se funden ahora cañones rayados con el ánima del antiguo de cuarenta y ocho libras, que equivale aproximadamente a la de la pieza de Whitworth citada. Los proyectiles cilíndricos de acero de frente plana (sin punta cónica) disparados con tales cañones atravesarán estas corazas, aunque su mitad posterior sea hueca y lleve una carga explosiva. Estos proyectiles explosivos no necesitan espoleta (como han demostrado los ensayos de Whitworth) cuando se disparan contra corazas de hierro; al atravesar la coraza se produce un calor tan intenso que los proyectiles se ponen al rojo blanco e inflaman la pólvora del interior.

El armamento de los acorazados consiste en general en piezas lisas de sesenta y ocho libras (calibre de ocho pulgadas) como cañones de banda y en Armstrong de ciento diez libras (calibre de siete pulgadas) como piezas giratorias a proa y popa. Algunos de estos buques llevaban también Armstrong de cuarenta y de setenta libras en las bandas, pero es dudoso que no se sustituyan por piezas de sesenta y ocho. El viejo cañón de sesenta y ocho libras es una pieza muy respetable, sólida y manejable para su calibre, de muy buen efecto hasta al menos dos mil pasos, y sin duda el mejor cañón de toda la flota inglesa. En cambio, los cañones de retrocarga de Armstrong3 son muy poco fiables, porque las estrías se emploman rápidamente a causa de la fijación defectuosa de la camisa de plomo del proyectil y, sobre todo, porque el cierre de la recámara no vale nada. Consiste en una pieza de hierro rectangular, introducida desde arriba hasta algo por debajo del fondo del ánima, que se sujeta desde atrás apretándola con un tornillo. Si se piensa que en el calibre de siete pulgadas el proyectil pesa 110 libras y la pieza de cierre solo 135, se comprende que, al cabo de pocos disparos, esta última, a la que los residuos de la pólvora impiden ajustar bien, tiene que salir disparada y volar por los aires en cuanto los gases de la explosión pueden agarrarla por debajo. Así ocurre, en efecto, con regularidad, y por eso estas piezas Armstrong, pese a su buena precisión en lo demás, están muy mal vistas en la flota.

El Royal Sovereign llevará en sus cuatro cúpulas o torres cinco cañones muy pesados, cuyas características aún no se conocen. Su coraza no tiene forro de madera. Si este buque vale algo en alta mar, está por ver. Los buques más pequeños, y en general los de madera, llevan como cañones de banda sobre todo piezas lisas de treinta y dos libras de 9 pies 6 pulgadas y de 10 pies de longitud, cañones muy buenos, que soportan bien cargas de hasta ⅓ del peso de la bala, cosa que no hacen los de sesenta y ocho, y que por eso tienen también un tiro muy seguro para su calibre. Pero también en algunos buques pesados hay en las bandas algunos cañones-obús ligeros de ocho pulgadas. Las piezas giratorias son o bien lisas de ocho pulgadas, de construcción más ligera o más pesada, o bien piezas Armstrong de 40, 70 o 110 libras de peso de proyectil alargado.

El calado de los grandes acorazados es de al menos 25 pies, de modo que en este aspecto hay que equipararlos a los navíos de línea y a las fragatas más pesadas. Por eso son inútiles en aguas estrechas y poco profundas, salvo en el canal profundo de bahías estrechas y desembocaduras de ríos para combatir baterías de costa y fuertes costeros. Aquí son peligrosos si los cañones del defensor son demasiado ligeros y sus proyectiles no son de acero. Puede dudarse de que el cañón prusiano rayado de veinticuatro libras atravesara su coraza con proyectiles de acero. Pero el rayado de cuarenta y ocho lo hace en todo caso si su proyectil es de acero y de frente plana, si soporta una carga de un sexto a un cuarto del peso del proyectil y si el disparo puede hacerse a seiscientos u ochocientos pasos. Cañones rayados de siete a ocho pulgadas, que tan fácilmente podemos obtener del acero fundido de Krupp, emplazados en puntos adecuados, aunque sea en pequeño número, pronto dejarían inofensivos para nuestras costas a los pesados acorazados ingleses. Solo que el proyectil tiene que ser de acero y cilíndrico, sin ninguna punta cónica o redondeada, para que, aun con impacto oblicuo, muerda la coraza de hierro con su arista viva. Whitworth ha atravesado corazas con tales proyectiles incluso con un ángulo de incidencia de más de cincuenta grados. Además, con piezas tan pesadas lo mejor es prescindir por completo de todos los experimentos de retrocarga; por encima de cierto calibre son sin duda nocivos, y ya no hay tiempo para ensayos prolongados.

Hasta aquí la flota; oigamos lo que la Army and Navy Gazette sabe decirnos del ejército de tierra disponible:

«Caballería. Regimientos 4.º, 5.º y 6.º de Dragones de la Guardia; 1.º y 2.º (de dragones); 3.º, 4.º y 8.º (de húsares); 9.º (de lanceros); 10.º, 11.º, 12.º, 13.º, 14.º, 15.º y 16.º (de húsares). Cada uno de 650 hombres, oficiales incluidos; en total, 10.700 hombres.

Artillería. Diez baterías a caballo (de seis piezas), 26 baterías de campaña (montadas), también de seis piezas, y 25 baterías de plaza. En total, 216 piezas de campaña y 13.700 hombres.

Ingenieros. 20 compañías y dos compañías de tren; en total, 2.700 hombres.

Infantería. Los primeros batallones de los regimientos 2.º, 3.º, 5.º, 6.º, 8.º, 10.º, 11.º, 13.º, 14.º, 24.º, 26.º, 29.º, 31.º, 32.º, 37.º, 41.º, 45.º, 49.º, 53.º, 58.º, 59.º, 60.º, 61.º, 64.º, 69.º, 73.º, 74.º, 75.º, 83.º, 84.º, 85.º, 86.º y 87.º; los segundos batallones de los regimientos 1.º, 12.º y 60.º. A ello se añaden los primeros batallones de los regimientos 21.º, 39.º y 62.º, en camino desde América; en total, 39 batallones. Descontadas las compañías de depósito, quedan por batallón unos 780 hombres disponibles para entrar en campaña, o en total 30.000 hombres instruidos. A ello se añaden los depósitos de todo el ejército, en total unos 18.000 hombres como primer reemplazo, y por último las tropas de la Guardia (1.300 hombres de caballería y 6.000 de infantería).

En total: caballería, 12.000; artillería, 13.700; ingenieros, 2.700; infantería, 54.000 hombres; fuerza total, 82.000 hombres. Pero para establecer las fuerzas que pueden entrar en campaña de inmediato, tenemos que restar primero los depósitos, con 18.000 hombres, y después otro 25 por ciento por los no combatientes y por las tropas de las que no se puede prescindir en el propio país. Entonces nos quedarían todavía unos 48.000 hombres de tropas bien instruidas y acostumbradas a la guerra, dispuestas a ir a cualquier parte y hacer cualquier cosa, siempre que las apoyen debidamente los servicios auxiliares y administrativos. Aproximadamente la mitad de esta cifra formaría una reserva inmediata de reclutas. No sabemos cuál era la fuerza de la milicia reunida en el curso de instrucción de este año, que acaba de terminar, pero se dice que es más numerosa que en 1863, cuando se presentó a las revistas con 10.000 hombres. Los voluntarios, por último, ascienden a unos 160.000 hombres.»

Hasta aquí la Army and Navy Gazette. Esta estadística puede bastar por hoy, ya que de todos modos nos proponemos ofrecer a sus lectores un informe exacto sobre las fuerzas de tierra inglesas. Pero de una cosa pueden estar seguras sus tropas alemanas: si chocan con los ingleses, tendrán que vérselas con un adversario muy distinto de los daneses, valientes, sí, pero mal instruidos y pesados.

  1. Durante la conferencia de Londres sobre la cuestión danesa (abril-junio de 1864), el Gobierno de Palmerston dejó entrever que Inglaterra intervendría en favor de Dinamarca; tras el fracaso de la conferencia, a finales de junio, se limitó a declarar en el Parlamento que no lo haría salvo en caso de amenaza contra Copenhague. La guerra se reanudó el 26 de junio. ↩

  2. Así en nuestra fuente («½zöllig»); probablemente una errata por 4½ pulgadas, que era el espesor de la coraza del Warrior y de los acorazados que le siguieron. ↩

  3. William George Armstrong (1810-1900), industrial inglés, inventor del cañón rayado de retrocarga adoptado por la Armada y el Ejército británicos en 1859. ↩