Escrita por Karl Marx en Londres el 15 de marzo de 1865 y publicada en la Berliner Reform, n.º 67, del 19 de marzo de 1865. Traducida de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 16 (Berlín, 1962, pp. 86-89), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.
En su epílogo a la declaración de baja de los señores Rüstow y Herwegh1 (n.º 31 del Social-Demokrat), el señor von Schweitzer2 incorpora un artículo enviado desde Londres a la N[eue] Frankf[urter] Z[ei]t[un]g3 como prueba de «lo inconsecuente e interiormente inconsistente que es el proceder de los señores Marx y Engels». Intenta falsear los hechos. De ahí lo que sigue, que son hechos.
El 11 de noviembre de 1864, el señor von Schweitzer me anunció por escrito la fundación del Social-Demokrat, órgano de la Asociación General de Trabajadores Alemanes, y me decía en esa ocasión, entre otras cosas:
«Nos hemos dirigido a unos 6 u 8 miembros acreditados del partido, u hombres al menos próximos a él, para ganarlos como colaboradores, y está bastante fuera de duda que estos señores aceptarán. Pero consideramos incomparablemente más importante que usted, el fundador del partido obrero alemán» (estas palabras las subraya el propio señor von Schweitzer) «y su primer campeón, nos dispense su colaboración. Abrigamos la esperanza de que usted asistirá a una Asociación que, aunque solo sea indirectamente, se remonta a su propia actuación, en su dura lucha, después de la gran pérdida que la ha golpeado».
A esta carta de invitación acompañaba un prospecto, «impreso como manuscrito». En lugar de que en ese prospecto, como el señor von Schweitzer repite ahora mintiendo tras la N. Frankf. Ztg., «las palabras de Lassalle figuraran como las determinantes» o estuviera «el nombre de Lassalle escrito en la bandera», Lassalle no aparecía en él ni con palabra ni con nombre. El prospecto contenía solo tres puntos: «solidaridad de los intereses de los pueblos», «toda la poderosa Alemania, un Estado popular libre», «abolición del dominio del capital». Con referencia expresa a este prospecto aceptamos Engels y yo colaborar.
El 19 de noviembre de 1864 me escribió el señor von Schweitzer:
«Si tuviera usted algo que observar respecto de la edición del prospecto, tendría que hacerlo a vuelta de correo».
No observé nada. El señor von Schweitzer preguntaba además si
«nosotros» (la redacción) «podemos esperar de usted un artículo de vez en cuando y si al mismo tiempo se nos permite anunciarlo a nuestros lectores».
Engels y yo pedimos conocer antes la compañía en la que habíamos de figurar públicamente. El señor von Schweitzer la enumeró entonces, añadiendo por escrito:
«Si a usted le molestara alguno de estos señores, eso se resolverá, espero, con la consideración de que entre los colaboradores de un periódico no existe ninguna solidaridad demasiado estricta».
El 28 de noviembre escribió el señor von Schweitzer:
«Su aceptación y la de Engels han producido en el partido, en la medida en que está al corriente, la más alegre sensación».
Los dos primeros números de muestra contenían ya bastantes cosas dudosas. Protesté. Y entre otras cosas expresé mi indignación por que de una carta privada que yo había escrito a la condesa Hatzfeldt4 al conocer la muerte de Lassalle se hubieran arrancado unas pocas palabras de consuelo, se hubieran publicado con mi firma y se hubiera abusado de ellas sin vergüenza para «inaugurar y despedir con repique de campanas» un servil panegírico de Lassalle. Me contestó el 30 de diciembre:
«¡Muy estimado señor! Tenga paciencia con nosotros: la cosa irá mejorando poco a poco, nuestra posición es muy difícil. Las cosas buenas se hacen esperar, y así espero que se tranquilice usted y observe durante un tiempo».
¡Esto, ya el 30 de diciembre de 1864, cuando yo solo tenía en mis manos los primeros números de muestra!
A principios de enero de 1865, después de que se secuestrara uno de los primeros números del Social-Demokrat, felicité al señor von Schweitzer por ese acontecimiento, añadiendo que debía romper abiertamente con el ministerio.
Al recibir la noticia de la muerte de Proudhon, me pidió un artículo sobre Proudhon. Atendí su deseo a vuelta de correo, pero aproveché la ocasión para calificar, ahora en su propio periódico, «incluso todo compromiso aparente con el poder establecido» como una violación «del simple tacto moral», y el coqueteo de Proudhon con L. Bonaparte después del golpe de Estado como una «bajeza»5. Al mismo tiempo Engels le envió la traducción de una antigua canción campesina danesa, para recomendar encarecidamente a los lectores del Social-Demokrat, en una glosa al margen, la necesidad de la lucha contra los hidalgos de aldea6.
Sin embargo, durante ese mismo mes de enero tuve que protestar de nuevo contra la «táctica» del señor von Schweitzer. Me contestó el 4 de febrero:
«En cuanto a nuestra táctica, le ruego que tenga en cuenta lo difícil que es nuestra posición. Antes que nada tenemos que procurar fortalecernos, etc.».
A fines de enero, una insinuación de la correspondencia de París del Social-Demokrat nos movió a Engels y a mí a hacer una declaración en la que decíamos, entre otras cosas, que nos alegraba ver confirmada nuestra opinión de que «el proletariado de París sigue enfrentado irreconciliablemente al bonapartismo en sus dos figuras, la de las Tullerías y la del Palais-Royal7, y no ha pensado ni por un momento en vender su derecho histórico de primogenitura como adalid de la revolución por un plato de lentejas». La declaración terminaba con estas palabras: «Recomendamos este ejemplo a los obreros alemanes».
Entretanto, el corresponsal de París había rectificado su afirmación anterior en el n.º 21 del Social-Demokrat y quitaba así a nuestra declaración su pretexto inmediato. Aceptamos por eso la negativa del señor von Schweitzer a publicarla. Pero al mismo tiempo le escribí que «expondríamos en otro lugar por extenso nuestra opinión sobre la relación de los obreros con el gobierno prus[iano]». Por último, hice un último intento de hacerle ver, con un ejemplo práctico, la cuestión del derecho de coalición8, la miseria de su «táctica», si es que esta tenía un propósito honrado. Me respondió el 15 de febrero:
«Si quiere usted, como en su última carta, ilustrarme sobre cuestiones teóricas (!), recibiré agradecido tal enseñanza de su parte. Pero en lo que atañe a las cuestiones prácticas de la táctica del momento, le ruego que tenga en cuenta que para juzgar estas cosas hay que estar en el centro del movimiento. Por eso nos hace usted una injusticia si en cualquier parte y de cualquier modo expresa su descontento con nuestra táctica. Solo podría hacerlo si conociera con exactitud las circunstancias. No olvide tampoco que la Asociación General de Trabajadores es un cuerpo consolidado y sigue hasta cierto punto atado a sus tradiciones. Las cosas in concreto arrastran siempre consigo algún peso muerto».
A este ultimátum de Schweitzer respondió la declaración pública de baja de Engels y mía9.
Londres, 15 de marzo de 1865
Karl Marx
Wilhelm Rüstow (1821-1878), oficial y escritor militar alemán emigrado en Suiza, y el poeta Georg Herwegh (1817-1875), ambos amigos de Lassalle, habían anunciado también que dejaban de colaborar en el Social-Demokrat. ↩
Johann Baptist von Schweitzer (1833-1875), abogado y periodista lassalleano, director del Social-Demokrat; desde 1867 presidente de la Asociación General de Trabajadores Alemanes, fundada por Ferdinand Lassalle (1825-1864). ↩
La Neue Frankfurter Zeitung, diario democrático de Fráncfort. ↩
La condesa Sophie von Hatzfeldt (1805-1881), amiga y protectora de Lassalle, que había muerto en un duelo el 31 de agosto de 1864. ↩
El artículo «Sobre P. J. Proudhon», carta de Marx a Schweitzer del 24 de enero de 1865, publicada en el Social-Demokrat en febrero de 1865. ↩
La canción popular danesa Herr Tidmann, con una nota de Engels, publicada en el Social-Demokrat en febrero de 1865. ↩
Las Tullerías eran la residencia de Napoleón III; el Palais-Royal, la de su primo el príncipe Napoleón («Plon-Plon»), que cultivaba una imagen liberal y protegía a algunos dirigentes obreros. ↩
El derecho de los obreros a coaligarse para defender sus salarios, prohibido entonces en Prusia por la ordenanza industrial. ↩
La declaración de Marx y Engels del 23 de febrero de 1865, publicada en el Social-Demokrat del 3 de marzo; véase en este archivo «Declaración a la redacción del Social-Demokrat». ↩