Escrito por Karl Marx el 4 de octubre de 1868 y publicado como correspondencia de Londres en el Demokratisches Wochenblatt* (Leipzig), n.º 42, del 17 de octubre de 1868. La nota de Marx va señalada como tal; las demás son nuestras. Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels,* Werke, tomo 16 (Berlín, 1962, pp. 331-333), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. Texto original en alemán.

La extraordinaria seriedad con que la prensa inglesa, y en especial la de Londres, trata a la Asociación Internacional de los Trabajadores y a su Congreso de Bruselas (solo el Times le ha dedicado cuatro editoriales) ha provocado un verdadero baile de San Vito en la prensa burguesa alemana. ¡Ella, la prensa alemana, alecciona a la prensa inglesa sobre su error de creer en la importancia de la Asociación Internacional de los Trabajadores en Inglaterra! ¡Descubre que las trade unions inglesas, que por medio de la Asociación Internacional de los Trabajadores enviaron importantes ayudas en dinero a los obreros de París, de Ginebra y de Bélgica en su lucha contra el capital, no tienen ninguna relación con esa misma Asociación Internacional de los Trabajadores!

«Todo esto se basa, al parecer», nos escriben desde Londres, «en las afirmaciones de un tal M. Hirsch1, al que Schulze-Delitzsch2 envió expresamente a Inglaterra con el fin de provocar semejante escándalo. ¡M. Hirsch lo dice, y M. Hirsch es un hombre honorable!3 El honorable Hirsch despertó la desconfianza de los unionistas (miembros de las trade unions, sociedades gremiales) de Londres porque no traía ninguna carta de presentación de la Asociación Internacional de los Trabajadores. Sencillamente, le tomaron el pelo. ¡No es de extrañar, pues, que el ciervo haya errado el tiro!4 Si se le hubiera tomado mínimamente en serio, se le habría podido comunicar, sin necesidad de especial confianza, lo que todo el mundo sabe en Londres: que el Consejo General de las trade unions, con sede en Londres,5 está formado por seis o siete personas, de las cuales tres, Odger (secretario del Consejo General y delegado de los zapateros), R. Applegarth (delegado de los carpinteros y ebanistas unidos) y Howell (delegado de los albañiles y secretario de la Liga de la Reforma),6 son al mismo tiempo miembros del Consejo General de la Asociación Internacional de los Trabajadores. Se habría enterado además de que las restantes trade unions afiliadas (solo en Londres, unas cincuenta, sin contar las trade unions de provincias) están representadas en el Consejo General de la Asociación Internacional de los Trabajadores por otros cinco miembros, a saber, R. Shaw, Buckley, Cohn, Hales y Maurice, y de que, además, cada union tiene el derecho y la costumbre de enviar delegados al Consejo General para asuntos particulares. Por parte inglesa están representados también en el Consejo General de la Asociación Internacional de los Trabajadores:

las sociedades cooperativas, que enviaron tres delegados al Congreso de Bruselas, por Wlm. Weston y Williams;

la Liga de la Reforma, por Dell, Cowell Stepney y Lucraft, los tres también miembros de la Comisión Ejecutiva de la Liga de la Reforma;

la Asociación para la Reforma Nacional, fundación del difunto agitador Bronterre O'Brien,7 por su presidente, A. E. Walton, y por Milner;

finalmente, la agitación popular atea,8 por su célebre oradora, Mrs. Harriet Law, y por el señor Copeland.

Como se ve, no existe ningún partido del movimiento del proletariado británico con alguna importancia que no esté representado directamente, por sus propios dirigentes, en el seno del Consejo General de la Asociación Internacional de los Trabajadores. Finalmente, el Bee-Hive, dirigido por George Potter, órgano oficial de las trade unions inglesas, es al mismo tiempo el órgano oficial del Consejo General de la Asociación Internacional de los Trabajadores, de cuyas sesiones informa semanalmente.9

Los descubrimientos del honorable Hirsch y los consiguientes desahogos de júbilo de la prensa burguesa alemana suministraron a su vez un pasto bienvenido al corresponsal en Londres de la Weser-Zeitung y al corresponsal en Londres de la Augsburguesa.10 Este personaje —pues los dos oficios los desempeña una misma persona— habita, por razones que él conoce mejor que nadie, en un rincón apartado a varias horas de Londres. Allí apaña sus vergonzantes extractos del Times, del Morning Star y de la Saturday Review con una salsa de pescado estética al gusto de su público. De vez en cuando, como en el presente caso, rumia también las berzas de los periódicos alemanes, con fecha falsa, en la Weser-Zeitung y en la Augsburguesa. Dicho corresponsal de la Weser-Zeitung y de la Augsburguesa no es otro que el famoso lumpenproletario literario Elard Biskamp.11 Excluido desde hace mucho de todo trato decente, el desdichado busca en el aguardiente alivio para las heridas del corazón que le infligió Prusia al anexionarse su patria, el Hesse Electoral, y a su amigo Edgar Bauer.12

  1. (Nota de Marx.) Se trata del doctor Max Hirsch, el «célebre» economista de la Volks-Zeitung de Duncker. En Londres, al parecer, nadie tenía la menor idea, antes de su viaje de descubrimiento por las regiones de Inglaterra que le eran desconocidas, de la existencia de este novísimo salvador de la sociedad. ↩

  2. Hermann Schulze-Delitzsch (1808-1883), político liberal del Partido Progresista, promotor de las cooperativas de crédito y de consumo, con las que pretendía apartar a los obreros de la lucha de clases. Max Hirsch (1832-1905), economista de su escuela, fundó a finales de 1868, con Franz Duncker, los sindicatos liberales llamados Hirsch-Duncker. ↩

  3. Parodia de las palabras de Marco Antonio sobre Bruto en el Julio César de Shakespeare (acto III, escena 2): «Bruto es un hombre honorable». ↩

  4. Juego de palabras intraducible: Hirsch significa «ciervo», y Böcke schießen, literalmente «cazar machos cabríos», es «meter la pata». ↩

  5. El London Trades Council, consejo de las trade unions de Londres, fundado en 1860; George Odger fue su secretario de 1862 a 1872. ↩

  6. George Odger (1813-1877), zapatero, y Robert Applegarth (1834-1924), carpintero, dirigentes sindicales; George Howell (1833-1910), albañil, secretario de la Liga de la Reforma (Reform League), la organización por la reforma electoral fundada en 1865 con participación de miembros del Consejo General de la Internacional. ↩

  7. James Bronterre O'Brien (1804-1864), periodista y dirigente cartista, fundó en 1849 la National Reform League, que defendía la nacionalización de la tierra y la reforma del crédito y de la moneda. ↩

  8. El movimiento librepensador (secularist) inglés, que hacía propaganda pública del ateísmo. ↩

  9. The Bee-Hive («La colmena»), semanario de las trade unions que publicó en esos años las actas del Consejo General; George Potter (1832-1893), dirigente sindical de la construcción, lo dirigía. ↩

  10. La Weser-Zeitung, diario liberal de Bremen, y la Allgemeine Zeitung de Augsburgo. ↩

  11. Elard Biskamp, periodista demócrata de Hesse emigrado en Londres, había colaborado con Marx en 1859 en el semanario Das Volk. ↩

  12. Prusia se anexionó el Hesse Electoral en 1866. Edgar Bauer (1820-1886), publicista joven hegeliano y emigrado en Londres, volvió a Alemania tras la amnistía de 1861; Marx alude a su paso al campo prusiano. ↩