Escrito en inglés por Friedrich Engels y publicado en The Pall Mall Gazette (Londres), núm. 1733, del 2 de septiembre de 1870, como entrega XV de su serie «Notes on the War» («Notas sobre la guerra»). Traducido por la Escuela de marxismo, 2026, del original inglés según la transcripción del periódico hecha por Tony Brown para el Marxists Internet Archive, cotejada con la versión alemana de Marx/Engels, Werke, tomo 17 (Berlín, 1962), pp. 79-82. Las notas son nuestras. Texto original en inglés.

El 26 de agosto, cuando todos nuestros colegas de la prensa, casi sin excepción, estaban demasiado ocupados en disertar sobre la inmensa importancia de la «resuelta» marcha del príncipe heredero sobre París para que les quedara tiempo para MacMahon, nos atrevimos a señalar que el movimiento verdaderamente importante del momento era el que, según las noticias, estaba haciendo este general para liberar Metz. Dijimos que, en caso de derrota, «las tropas de MacMahon tal vez tengan que rendirse en esa pequeña franja de territorio francés que se mete en Bélgica entre Mézières y Charlemont-Givet».

Lo que entonces presumíamos está ahora casi consumado. MacMahon tiene consigo los cuerpos 1.º (el suyo), 5.º (antes de De Failly, ahora de Wimpffen), 7.º (de Douay) y 12.º (de Lebrun)1, con las tropas que pudieron sacarse de París hasta el 29, incluidos hasta aquellos móviles rebeldes de Saint-Maur; y, además, la caballería del cuerpo de Canrobert, que se había quedado en Châlons. El conjunto de estas fuerzas representará quizá 150.000 hombres, apenas la mitad de los cuales son tropas del antiguo ejército; el resto, cuartos batallones y móviles, en proporciones más o menos iguales. Se dice que está bien provisto de artillería, pero gran parte de ella han de ser baterías de nueva formación, y es notorio que anda muy escaso de caballería. Aun cuando este ejército fuera numéricamente más fuerte de lo que calculamos, el exceso tendría que consistir en levas nuevas y no aumentaría su fuerza, que difícilmente podemos considerar equivalente a la de 100.000 buenos soldados.

MacMahon salió de Reims hacia Rethel y el Mosa la tarde del 22, pero el 13.º Cuerpo no se despachó de París hasta el 28 y el 29; y, como para entonces el ferrocarril directo a Rethel por Reims estaba amenazado por el enemigo, hubo que mandar estas tropas dando un rodeo por el ferrocarril del Norte de Francia, por Saint-Quentin, Avesnes e Hirson. No pudieron terminar el viaje antes del 30 o el 31, y para entonces ya había empezado en serio el combate; de modo que, al fin y al cabo, las tropas a las que había esperado MacMahon no estaban allí cuando hacían falta. Porque, mientras él seguía perdiendo el tiempo entre Rethel, Mézières y Stenay, los alemanes venían avanzando desde todas partes. El 27 una brigada de su caballería avanzada fue derrotada en Buzancy. El 28 Vouziers, un importante cruce de caminos en el Argonne, estaba en manos alemanas, y dos de sus escuadrones cargaron sobre Vrizy y tomaron esta aldea, ocupada por infantería, que tuvo que rendirse: una hazaña, dicho sea de paso, de la que solo hay un ejemplo anterior, la toma de Dembe Wielkie, defendido por infantería y caballería rusas, por la caballería polaca en 18312. Del 29 ninguna fuente fidedigna informa de combates. Pero el 30 (martes) los alemanes, después de concentrar fuerzas suficientes, cayeron sobre MacMahon y lo derrotaron. Los partes alemanes hablan de una batalla cerca de Beaumont y de un combate cerca de Nouart (en la carretera de Stenay a Buzancy), pero las noticias belgas se refieren a combates en la orilla derecha del Mosa, entre Mouzon y Carignan. Las dos cosas se concilian fácilmente, y, suponiendo que los telegramas belgas sean en lo sustancial exactos, el IV Ejército alemán (cuerpos IV, XII y de la Guardia) parece haber tenido los cuerpos IV y XII en la orilla izquierda del Mosa3, donde se les unió el I Cuerpo bávaro, la primera avanzada del III Ejército, que llegaba del sur. Se encontraron en Beaumont con las fuerzas principales de MacMahon, que marchaban evidentemente en dirección de Mézières a Stenay; las atacaron, y una parte, probablemente los bávaros, cayó sobre su flanco derecho, lo desbordó y las apartó de su línea directa de retirada empujándolas hacia el Mosa en Mouzon, donde la dificultad y el retraso del paso por el puente explicarían sus grandes pérdidas de prisioneros, artillería y pertrechos. Mientras ocurría esto, la vanguardia del XII Cuerpo alemán, que al parecer se había enviado en otra dirección, se encontró con el 5.º Cuerpo francés (el de Wimpffen), que marchaba, según todas las apariencias, por Le Chesne-Populeux, el valle del Bar y Buzancy hacia el flanco de los alemanes. El encuentro tuvo lugar en Nouart, unas siete millas al sur de Beaumont, y fue favorable a los alemanes; es decir, consiguieron detener el movimiento de flanco de Wimpffen mientras se combatía en Beaumont. Una tercera parte de las fuerzas de MacMahon, según las noticias belgas, debió de avanzar por la orilla derecha del Mosa, donde se dice que había acampado la noche anterior en Vaux, entre Carignan y Mouzon; pero también este cuerpo fue atacado por los alemanes (probablemente la Guardia) y completamente derrotado, con la pérdida, según se afirma, de cuatro ametralladoras4.

El conjunto de estos tres combates (suponiendo siempre que las noticias belgas sean en lo sustancial exactas) constituiría la derrota completa de MacMahon que hemos predicho repetidas veces. Los cuatro cuerpos que tenía enfrente sumarían ahora unos 100.000 hombres, pero es dudoso que entraran todos en combate. Las tropas de MacMahon, como hemos dicho, equivaldrían a más o menos ese número de buenos soldados. Que su resistencia no se pareció en nada a la del antiguo Ejército del Rin lo dan a entender la observación de un telegrama oficial alemán, según el cual «nuestras pérdidas son moderadas», y el número de prisioneros hechos. Es demasiado pronto todavía para intentar criticar las disposiciones tácticas de MacMahon para esta batalla y durante ella, pues no sabemos casi nada de ellas. Pero su estrategia no puede condenarse con bastante dureza. Ha desperdiciado todas las ocasiones razonables de escapar. Su posición entre Rethel y Mézières le permitía combatir de modo que tuviera abierta la retirada hacia Laon y Soissons y, con ella, los medios de volver a alcanzar París o el oeste de Francia. En lugar de eso, combatió como si su única línea de retirada fuera hacia Mézières y como si Bélgica le perteneciera. Se dice que está en Sedán; los alemanes victoriosos habrán ocupado ya la orilla izquierda del Mosa, no solo delante de esa fortaleza, sino también delante de Mézières, desde donde su ala izquierda se extenderá dentro de un día o dos hasta la frontera belga cerca de Rocroi, y entonces MacMahon quedará encerrado en esa pequeña franja de territorio sobre la que pusimos el dedo hace seis días.

Una vez allí, le queda poco donde elegir. Tiene cuatro fortalezas a su alrededor, Sedán, Mézières, Rocroi y Charlemont; pero en doce millas cuadradas de territorio, con un ejército abrumador delante y un país neutral detrás, no puede jugar a los cuadriláteros5. Lo rendirán por hambre o por las armas; se verá obligado a rendirse o a los prusianos o a los belgas. Pero le queda abierto otro camino. Acabamos de decir que había actuado como si Bélgica le perteneciera. ¿Y si de verdad lo creyera? ¿Y si todo el misterio que hay en el fondo de esta estrategia inexplicable fuera la firme resolución de usar el territorio belga como si perteneciera a Francia? Desde Charlemont hay una carretera recta a través de Bélgica, por Philippeville, hasta territorio francés, cerca de Maubeuge. Por esta carretera la distancia es solo la mitad de la que hay de Mézières a Maubeuge por territorio francés. ¿Y si MacMahon se propusiera usar esa carretera para escapar en caso de verse reducido al último extremo? Los belgas, puede pensar, no estarán en condiciones de resistir con eficacia a un ejército tan fuerte como el suyo; y si los alemanes, como es muy probable, siguen a MacMahon a territorio belga en caso de que los belgas no puedan detenerlo, pues entonces surgen nuevas complicaciones políticas que pueden mejorar la situación actual de Francia, pero que difícilmente pueden empeorarla mucho. Además, si MacMahon consiguiera empujar aunque fuera una sola patrulla alemana a suelo belga, la violación de la neutralidad quedaría establecida y le serviría de excusa para violar él después Bélgica. Ideas así pueden haber pasado por la cabeza de este viejo argelino; cuadran con la guerra de África y, en verdad, son casi las únicas con las que puede disculparse una estrategia como la que ha mostrado. Pero hasta esa salida puede quedarle cortada; si el príncipe heredero actúa con su rapidez de costumbre, quizá llegue antes que MacMahon a Monthermé y a la confluencia del Semois con el Mosa, y entonces MacMahon quedaría acorralado entre el Semois y Sedán en un terreno más o menos tan grande como el que sus hombres necesitan para un campamento, y sin ninguna esperanza de atajar por territorio neutral.

  1. Emmanuel Félix de Wimpffen (1811-1884), general francés, llegado de Argelia, tomó el mando del 5.º Cuerpo el 30 de agosto de 1870; Barthélemy Lebrun (1809-1889) mandaba el 12.º Cuerpo, formado en Châlons. ↩

  2. En la insurrección polaca de 1830-1831, en el combate de Dębe Wielkie, cerca de Varsovia (31 de marzo de 1831). ↩

  3. En el periódico se lee «Moselle», evidente lapsus por el Mosa (Meuse); así lo corrige la versión alemana de la MEW. ↩

  4. La mitrailleuse francesa (cañón de Reffye), arma de varios cañones de fusil que disparaban en ráfaga, empleada como una pieza de artillería. ↩

  5. Alusión al Cuadrilátero de fortalezas austríacas del norte de Italia (Mantua, Peschiera, Verona y Legnago), que se apoyaban mutuamente. ↩