Escrita en inglés por Karl Marx en Londres el 19 de agosto de 1871. Publicada en Public Opinion, núm. 518, del 26 de agosto de 1871. Traducido del original inglés, según la transcripción del periódico hecha por Tony Brown para el Marxists Internet Archive, cotejada con la versión alemana de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 17 (Berlín, 1962, p. 398), por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en inglés.
Señor:
En su número de hoy traduce usted de la National-Zeitung de Berlín, órgano notorio de Bismarck,1 una calumnia de lo más atroz contra la Asociación Internacional de los Trabajadores, en la que figura el pasaje siguiente:
«“El capital”, dice Karl Marx, “trafica con la fuerza y la vida del obrero”; pero este nuevo Mesías no ha dado ni un paso más allá: le quita al trabajador el dinero que el capitalista le ha pagado por su trabajo y le da generosamente a cambio una letra contra un Estado que quizá exista de aquí a mil años. Qué historias edificantes se cuentan sobre la vil corrupción de los agitadores socialistas, qué abuso vergonzoso hacen del dinero que se les confía y qué acusaciones se arrojan unos a otros a la cara, son cosas que hemos sabido de sobra por los congresos y por los órganos del partido. Hay aquí un monstruoso volcán de inmundicia, de cuyas erupciones no podía salir nada mejor que una Comuna parisiense».
En respuesta a los plumíferos venales de la National-Zeitung, considero suficiente declarar que nunca he pedido ni recibido un solo céntimo de la clase obrera de este ni de ningún otro país.
Salvo el secretario general, que cobra un salario semanal de diez chelines, todos los miembros del Consejo General de la «Internacional» hacen su trabajo gratuitamente. Las cuentas del Consejo General, presentadas cada año a los congresos generales de la Asociación, siempre se han aprobado por unanimidad sin dar lugar a discusión alguna.
Quedo, señor, su atento servidor,
Karl Marx
Haverstock Hill, 19 de agosto de 1871
La National-Zeitung, diario liberal de Berlín, apoyaba entonces la política de Bismarck. Al enviar esta respuesta, Marx la acompañó de una carta privada al director de Public Opinion, semanario londinense que reproducía artículos de la prensa británica y extranjera. ↩