Escrita en inglés por Karl Marx y Friedrich Engels el 20 de diciembre de 1872 y publicada en The International Herald (Londres), n.º 38, del 21 de diciembre de 1872. Traducido del original inglés, según la transcripción del periódico hecha por Tony Brown para el Marxists Internet Archive, por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en inglés.

Estimado ciudadano: Hasta ahora hemos considerado superfluo responder a las calumnias y mentiras que el «autónomo» señor John Hales1 no se cansa de propalar sobre nosotros. Pero cuando esas calumnias se lanzan con el nombre y la supuesta autoridad del Consejo Federal Británico, pueden hacer daño a la Internacional en general, y nos vemos obligados a romper nuestro silencio.

Este señor Hales, que de repente aparece como campeón de la «autonomía» de las secciones y federaciones, entiende en la práctica esa autonomía como su propia autocracia personal. Ha hecho que lo nombren, primero, secretario de actas; segundo, secretario de correspondencia (en el interior y en el extranjero); tercero, tesorero del Consejo Federal Británico; pero como no puede cumplir todas esas funciones a la vez, nombra, cuarto, a otros miembros de ese Consejo para que las desempeñen en calidad de criados suyos. Y quinto, escribe cartas a todas partes del mundo en nombre del Consejo Federal Británico, pero sin su conocimiento ni su aprobación.

Así, encontramos en el n.º 23 del Bulletin Jurassien una carta oficial del Comité secesionista del Jura dirigida al Consejo Federal Británico en respuesta a una carta, también publicada, del señor John Hales. La existencia de esa carta, estamos seguros, la ignoraba por completo el Consejo Federal Británico.

En ella afirma:

«Este Congreso» (el de La Haya) «ha […] desenmascarado la hipocresía de los hombres del antiguo Consejo General, que intentaron organizar una vasta sociedad secreta dentro de nuestra asociación, y eso con el pretexto de destruir otra sociedad secreta cuya existencia inventaron para sus propios fines.»

El señor Hales es un lógico admirable. La exclusión de la Alianza de la Internacional por el Congreso le prueba la hipocresía del antiguo Consejo General al desautorizar a esa organización. En cuanto a la Alianza inventada y a la conspiración secreta organizada por el Consejo General, el ciudadano Jung,2 ahora miembro del Consejo Federal, es el más indicado para darle toda la información que necesite. Como antiguo secretario para Suiza conoce las andanzas de la «Alianza», y como miembro del Comité Ejecutivo del antiguo Consejo General […] sabe todo lo que hay que saber sobre la «conspiración» inventada por John Hales. Las actuaciones de la «Alianza» pública ya han sido denunciadas públicamente en la circular del antiguo Consejo General Les prétendues scissions, etc.3 La actuación secreta de esa sociedad saldrá a la luz con la publicación, que ahora se prepara, de los documentos que obran en poder de la comisión investigadora nombrada por el Congreso de La Haya.4

El señor Hales se queja de que

«mientras fui secretario general del Consejo nunca supe, ni nunca pude obtener, las direcciones de las federaciones continentales».

Cuando era secretario del Consejo General, y su único cargo retribuido, el señor Hales no tenía más obligaciones que preparar las actas, enviar un extracto de ellas a la prensa y mantener la correspondencia con las secciones y las trade unions inglesas.

La correspondencia con las demás federaciones, continentales o no, estaba confiada a secretarios no retribuidos, en cuya actuación él no tenía por qué inmiscuirse. Cómo cumplió con su deber de correspondencia dentro de su propio ámbito lo muestra una resolución especial del Consejo General que traspasó esa tarea al ciudadano Milner.5

El señor Hales afirma además:

«Un día, el Consejo Federal Británico recibió una carta muy importante del Consejo Federal español, pero su autor, el ciudadano Anselmo Lorenzo, había olvidado dar su dirección; el Consejo Federal Británico pidió al ciudadano Engels, entonces secretario de correspondencia para España, que le diera la dirección de Lorenzo; el ciudadano Engels se negó formalmente. Hace poco nos ha dado la misma negativa respecto al Consejo Federal de Lisboa.»

Todo lo que el ciudadano Engels sabe del asunto es que la carta española en cuestión se la envió el ciudadano Jung con la simple petición de traducirla, cosa que hizo. De una petición del Consejo Federal Británico para obtener la dirección de Lorenzo no sabe nada, y agradecería un extracto de sus actas en ese sentido.

En cuanto al asunto de Lisboa, el Consejo portugués pidió a Engels su ayuda en una huelga, y lo primero que hizo Engels fue solicitar la cooperación del Consejo Federal Británico, a la vez que tomaba las demás medidas que estaban en su mano. Tras repetidas peticiones verbales, por medio de miembros del Consejo Federal, y tras una petición por escrito, Engels recibió, unos dos meses después, una carta del señor Hales en la que le comunicaba que el Consejo había tomado alguna medida en el asunto y le pedía la dirección de Lisboa. A esa carta Engels no respondió, pues para entonces sabía perfectamente que Hales quería esas direcciones solo para sus propias intrigas personales. Con los demás miembros del Consejo Federal Británico nunca se pensó en semejante reserva. Cuando Jung, en nombre del Consejo Federal, pidió las direcciones de Berlín, Leipzig y Viena, se le enviaron en el acto.

La publicación de extractos de las actas del antiguo Consejo General, escritas en su mayor parte por el propio señor Hales, pondrá al desnudo los motivos de su rencor contra esa corporación. Por decirlo con las palabras de su propia carta al Comité del Jura, entonces se verá que

«quien no haya conocido de cerca al difunto Consejo General no puede hacerse una idea de la manera en que se tergiversan los hechos»

por el señor John Hales.

Fraternalmente,

F. Engels;
Karl Marx

  1. John Hales (nacido en 1839), tejedor, secretario general del Consejo General de la Internacional en 1871-1872 y secretario del Consejo Federal Británico, que tras el Congreso de La Haya encabezó la escisión de una parte de la federación británica. ↩

  2. Hermann Jung (1830-1901), relojero suizo establecido en Londres, secretario corresponsal para Suiza en el Consejo General y tesorero de este; después de La Haya se unió al grupo de Hales. ↩

  3. Les prétendues scissions dans l'Internationale (Las pretendidas escisiones en la Internacional), circular privada del Consejo General redactada por Marx y Engels y publicada en Ginebra en 1872. ↩

  4. La publicación anunciada salió en 1873 con el título L'Alliance de la démocratie socialiste et l'Association internationale des travailleurs. ↩

  5. George Milner, obrero irlandés, miembro de la National Reform League y del Consejo General. ↩