Escrita por Karl Marx en Londres el 28 de julio de 1872. Publicada en Der Volksstaat (Leipzig), n.º 63, 7 de agosto de 1872. Traducimos del texto de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 18 (Berlín, 1962, pp. 108-115), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. El título es de los editores de la MEW. El cotejo entre el informe de The Times y el de Hansard, que en el original va a dos columnas, se da aquí uno tras otro. Las notas de Marx van señaladas; las demás son nuestras. Texto original en alemán.

A la redacción de Der Volksstaat

En la Concordia del 4 de julio la Liga de Fabricantes Alemanes intenta demostrarme que sus «sabios» no entienden menos de examinar mercancía literaria que ella misma de falsificar mercancías.1

Respecto al pasaje del discurso de Gladstone sobre el presupuesto del 16 de abril de 1863 citado en el Manifiesto inaugural de la Internacional, el órgano de los fabricantes (n.º 10) había dicho: «Marx ha añadido mintiendo la frase, en la forma y en el fondo».2

Declaraba, pues, que la frase era, en la forma y en el contenido, con pelos y señales, fabricación mía. Más aún. Sabía con toda exactitud cómo la había fabricado yo. «El hecho de que Gladstone», explicaba, «cite esto, etc., lo aprovecha Marx para hacer decir a Gladstone, etc.».

Citando la misma frase de un escrito publicado antes del Manifiesto inaugural, The Theory of Exchanges, puse al desnudo la burda mentira del órgano de los fabricantes. Este pidió entonces a Londres, según él mismo cuenta, el escrito que no conocía y se convenció de los hechos. ¿Cómo salir ahora del paso con mentiras? Escuchen:

«Al decir que Marx había añadido mintiendo la frase en cuestión al discurso de Gladstone, no hemos afirmado ni en la forma ni en el fondo que la hubiera fabricado él mismo».

Aquí se produce evidentemente una confusión de conceptos propia del entendimiento de fabricante. Si un fabricante tramposo, por ejemplo, de acuerdo con sus amigos de negocios, pone en circulación rollos de cinta que dicen contener tres docenas de varas, pero en realidad solo contienen dos docenas, ha añadido mintiendo, en efecto, una docena de varas, precisamente porque «no las ha fabricado él mismo». ¿Y por qué no habría de ocurrir con las frases añadidas mintiendo lo mismo que con las varas añadidas mintiendo? «El espíritu de la gran mayoría de los hombres», dice Adam Smith, «se forma necesariamente a partir de sus ocupaciones diarias y en ellas»; y, por tanto, también el espíritu del fabricante.3

Por medio de Der Volksstaat yo había ampliado el material erudito del órgano de los fabricantes, no solo con la cita de The Theory of Exchanges, sino también con la de las páginas de mi obra El capital que tratan de los discursos de Gladstone sobre el presupuesto. Ahora intenta probar con el material que yo mismo le he suministrado que no cité el pasaje discutido de un «periódico de Londres», sino de The Theory of Exchanges. La argumentación es otra muestra de lógica de fabricante.

Yo conté al periódico de los fabricantes que The Theory of Exchanges, en su página 134, cita exactamente como cito yo, y él descubre… que yo cito exactamente como cita The Theory of Exchanges en su página 134.

¡Sigamos!

«También las glosas que Marx añade a su reproducción sobre la contradicción que contiene esta versión se encuentran ya en ese libro».

Esto es sencillamente mentira. En la página 639 de El capital añado mis glosas a las palabras del discurso de Gladstone: «Mientras los ricos se han hecho más ricos, los pobres, en todo caso, se han hecho menos pobres. No me atrevo a decir que los extremos de la pobreza hayan disminuido». Lo que observo a este respecto es: «¡Qué anticlímax tan cojo! Si la clase obrera ha seguido siendo “pobre”, solo “menos pobre” en la proporción en que producía “un embriagador aumento de riqueza y de poder” para la clase de los propietarios, ha seguido siendo relativamente igual de pobre. Si los extremos de la pobreza no han disminuido, han aumentado, porque han aumentado los extremos de la riqueza». Y estas «glosas» no están en ningún sitio en The Theory of Exchanges.

«También las glosas… se encuentran ya en ese libro, en particular también la cita de Molière dada en la nota 105 de la p. 640 de El capital».

¡Así que «en particular también» cito a Molière y dejo a los «sabios» de la Concordia que husmeen y revelen al público que esa cita procede de The Theory of Exchanges! En realidad, en la nota 105 de la p. 640 de El capital digo expresamente que el autor de The Theory of Exchanges «caracteriza con la siguiente cita de Molière» «las continuas y escandalosas contradicciones de los discursos de Gladstone sobre el presupuesto».

Por último:

«… asimismo, los datos del London Orphan Asylum citados por Marx sobre el encarecimiento de los víveres se encuentran en la p. 135 de ese libro, aunque Marx, para su exactitud, no se remite a él, sino a sus fuentes (véase El capital, p. 640, nota 104)».4

La Concordia se guarda muy bien de decir a sus lectores que «ese libro» no indica ninguna fuente. ¿Qué quería probar? Que yo tomo del «libro» un pasaje del discurso de Gladstone sin conocer su fuente. ¿Y cómo lo prueba? ¡Por el hecho de que compruebo en las fuentes originales, independientemente de él, una cita real de ese libro!

Sobre mi cita del artículo del profesor Beesly en la Fortnightly Review (número de noviembre de 1870), la Concordia observa:

«Ese artículo del profesor Beesly trata, en efecto, de la historia de la Internacional y está escrito, como el propio autor dice a quien se lo pregunta, a partir de material que le suministró el mismo Marx».

El profesor Beesly dice:

«A nadie se debe tanto el éxito de la Asociación como al doctor Karl Marx, que en su conocimiento de la historia y de la estadística del movimiento industrial en todas las partes de Europa no tiene, a mi juicio, rival. Le estoy obligado en gran medida (largely) por la información contenida en este artículo».

Todo el material que suministré al profesor Beesly se refería exclusivamente a la historia de la Internacional y ni con una palabra al contenido del Manifiesto inaugural, que él conocía desde su publicación. El contexto en que figura su observación anterior dejaba tan poco lugar a la menor duda a este respecto que la Saturday Review, en una crítica de su artículo, da a entender casi abiertamente que él mismo era el autor del Manifiesto inaugural.5

La Concordia afirma que el profesor Beesly no cita el pasaje en cuestión del discurso de Gladstone, sino que se limita a señalar «que el Manifiesto inaugural contiene esa cita». Veamos.

El profesor Beesly dice:

«El Manifiesto es probablemente la exposición más contundente y poderosa de la causa del obrero frente a la clase media que jamás se haya comprimido en una docena de paginitas. Quisiera tener espacio para extractos abundantes».

Después de mencionar la «terrible estadística de los libros azules» en que se apoya el Manifiesto,6 prosigue:

«De esta espantosa estadística el Manifiesto pasa a los datos oficiales sobre el impuesto sobre la renta, de los que resultaba que la renta imponible del país aumentó en ocho años un 20 por ciento, “un embriagador aumento de riqueza y de poder”, como observó el señor Gladstone, “limitado por completo a las clases poseedoras”».

El profesor Beesly pone las palabras como observó el señor Gladstone fuera de las comillas, las dice en su propio nombre, ¡y con ello mismo demuestra a la Concordia con toda precisión que conoce el discurso de Gladstone sobre el presupuesto… solo por la cita del Manifiesto inaugural! El amigo de negocios londinense de la Liga de Fabricantes Alemanes es el único que conoce los discursos de Gladstone sobre el presupuesto, como es también el único que sabe que «las personas con una renta inferior a 150 libras esterlinas no pagan, en efecto, impuesto sobre la renta en Inglaterra». (Véanse los números 10 y 27 de la Concordia.) En cambio, los recaudadores de impuestos ingleses padecen la idea fija de que dicho impuesto no cesa hasta las rentas inferiores a 100 libras esterlinas.

Sobre el pasaje discutido del Manifiesto inaugural, el periódico de los fabricantes había dicho:

«Pero esta frase no se encuentra en ninguna parte del discurso de Gladstone». Demostré lo contrario citando la crónica de The Times del 17 de abril de 1863. Di la cita en Der Volksstaat en inglés y en alemán, porque la protesta de Gladstone de que «miraría casi con aprensión y con pena este embriagador aumento de riqueza y de poder si creyera que se limita a las classes who are in easy circumstances» necesitaba comentario. Remitiéndome a Wakefield, expliqué que las «classes who are in easy circumstances» —expresión a la que no corresponde exactamente ninguna palabra alemana— significan la parte «propiamente rica», la «parte realmente acomodada» de las clases poseedoras. Wakefield llega a llamar directamente a la clase media propiamente dicha «the uneasy class», aproximadamente: «la clase incómoda».7

El honrado órgano de los fabricantes no solo escamotea mi explicación. Al introducir el pasaje que yo cité con las palabras: «Hasta aquí cita Marx a The Times», da a entender a sus lectores que cita según mi traducción, cuando en realidad traduce «classes who are in easy circumstances», apartándose de mí, no por «clases acomodadas», sino por «clases que se encuentran en circunstancias agradables». Todavía atribuye a sus lectores entendimiento suficiente para comprender que no todos los componentes de la clase poseedora son «acomodados», mientras que para ellos siempre es una «circunstancia agradable» poseer propiedad. Pero incluso en la traducción de mi cita que da la Concordia, Gladstone califica el progreso de la riqueza capitalista que ha descrito de «este embriagador aumento de riqueza y de poder», observa que con ello «no ha tenido en cuenta para nada la situación de la población trabajadora» y concluye que ese «aumento se limita únicamente a las clases que poseen propiedad». Después de que el «sabio» de la Liga de Fabricantes Alemanes ha hecho decir así a Gladstone, en la crónica de The Times del 17 de abril de 1863, «en la forma y en el fondo» lo mismo que yo le hice decir en el Manifiesto inaugural, se golpea el pecho henchido de convicciones y truena:

«Y sin embargo… Marx tiene el descaro de escribir en Der Volksstaat del 1 de junio: “En la forma y en el fondo, pues, declaró el señor Gladstone el 16 de abril de 1863 en la Cámara de los Comunes, según la crónica de su propio órgano, The Times del 17 de abril de 1863, que este embriagador aumento de riqueza y de poder se limita por completo a las clases poseedoras”».

¡El «sabio» de la Liga de Fabricantes Alemanes sabe evidentemente muy bien lo que puede ofrecer a su público lector!

Señalé en Der Volksstaat del 1 de junio que la Concordia intenta hacer creer a sus lectores que yo escamoteo en el Manifiesto inaugural las frases de Gladstone sobre la elevación de la clase obrera británica, cuando, al contrario, pongo allí precisamente el mayor énfasis en la contradicción escandalosa de esa declamación con los hechos establecidos oficialmente. En su respuesta del 4 de julio el periódico de los fabricantes repite la misma maniobra. «Hasta aquí», dice, «cita Marx a The Times; nosotros seguimos citándolo». Frente a él, en efecto, yo solo tenía que citar el pasaje discutido. Pero echemos un vistazo por un momento a «lo que sigue».

Después de entonar su himno al aumento de la riqueza capitalista, Gladstone se vuelve hacia la clase obrera. No dice en modo alguno que esta haya participado en el «embriagador aumento de riqueza y de poder». Según la crónica de The Times, prosigue más bien inmediatamente con estas palabras: «El aumento del capital es, sin embargo, de ventaja indirecta para el obrero, etc.». Se consuela además con que, «mientras los ricos se han hecho más ricos, los pobres se han hecho menos pobres». Asegura por último que él y sus enriquecidos amigos del Parlamento «tienen la dicha de saber» lo que las investigaciones parlamentarias y los datos estadísticos saben al revés, a saber,

«que la situación media del obrero británico ha mejorado durante los últimos veinte años en un grado que sabemos que es extraordinario, y que casi podemos declarar sin precedentes en la historia de todos los países y de todos los tiempos».

Antes del señor Gladstone, todos sus predecesores en el cargo tuvieron «la dicha» de completar en sus discursos sobre el presupuesto la descripción del aumento de la riqueza capitalista con frases satisfechas sobre la mejora de la situación de la clase obrera. Él, sin embargo, los desmiente a todos ellos, ya que el reino milenario no habría amanecido hasta la introducción de la legislación librecambista.8 Pero no se trata aquí de la exactitud o inexactitud de las razones de consuelo y de congratulación de Gladstone. Se trata simplemente de que, desde su punto de vista, la supuesta mejora «extraordinaria» de la situación de la clase obrera no está en absoluto en contradicción con el «embriagador aumento de riqueza y de poder, limitado por completo a las clases poseedoras». Al contrario. Es doctrina ortodoxa de los portavoces del capital —y uno de sus portavoces mejor pagados es el señor Gladstone— que el medio más probado para que los obreros se hagan bien a sí mismos consiste en… enriquecer a sus explotadores.

La desvergonzada necedad o necia desvergüenza del órgano de los fabricantes culmina en la afirmación: «La crónica de The Times no hace más que dar, en una forma más resumida, lo que la crónica taquigráfica de Hansard da literalmente».9 Contemplen ahora este cuadro y aquel:

I

Del discurso de Gladstone del 16 de abril de 1863, impreso en The Times del 17 de abril de 1863.

«Así están las cosas en cuanto a la riqueza de este país. Yo, por mi parte, debo decir que miraría casi con aprensión y con pena este embriagador aumento de riqueza y de poder si creyera que se limita a las clases realmente acomodadas (classes who are in easy circumstances). Aquí no se tiene en cuenta para nada la situación de la población trabajadora. El aumento que he descrito… es un aumento limitado por completo a las clases poseedoras. Pero el aumento del capital es una ventaja indirecta para el obrero, etc.».

II

Del discurso de Gladstone del 16 de abril de 1863, impreso en Hansard, tomo 170, debates parlamentarios del 27 de marzo al 28 de mayo de 1863.

«Así están las cosas en cuanto al progreso general de la acumulación; pero yo, por mi parte, debo decir que miraría con cierto grado de pena y con mucha aprensión este extraordinario y casi embriagador crecimiento si creyera que se limita a la categoría de personas que pueden describirse como en circunstancias desahogadas (the class of persons who may be described as in easy circumstances). Las cifras que he citado tienen poco o nada en cuenta la situación de quienes no pagan impuesto sobre la renta, o, en otras palabras, con suficiente exactitud para la verdad en general (!), no tienen en cuenta la propiedad (!) de la población trabajadora ni (!) el aumento de sus ingresos. Indirectamente, en efecto, el mero aumento del capital es de la mayor ventaja para la clase obrera, etc.».

Dejo al lector que compare él mismo el estilo rebuscado, lleno de cláusulas y de enredos, de Circumlocution Office (oficina de dar rodeos al asunto),10 de la edición de Hansard con la crónica de The Times.

Aquí basta con dejar sentado el hecho de que las palabras de la crónica de The Times «Este embriagador aumento de riqueza y de poder…, el aumento que he descrito… es un aumento limitado por completo a las clases poseedoras» están en Hansard en parte mutiladas y en parte suprimidas del todo. Su enfático «texto literal» no se le escapó a ningún testigo de oídas. Por ejemplo:

Morning Star, 17 de abril de 1863. (Discurso de Gladstone sobre el presupuesto del 16 de abril de 1863.)11

«Yo, por mi parte, debo decir que miraría con aprensión y con pena este embriagador aumento de riqueza y de poder si creyera que se limita a las clases realmente acomodadas (classes who are in easy circumstances). Este gran incremento de riqueza (this great increase of wealth) no tiene en cuenta para nada la situación de la población trabajadora. El aumento es un aumento (the augmentation is an augmentation) limitado por completo a las clases que poseen propiedad (entirely confined to the classes possessed of property). Pero este aumento (But that augmentation) tiene que ser de ventaja indirecta para la población trabajadora, etc.».

Morning Advertiser, 17 de abril de 1863. (Discurso de Gladstone sobre el presupuesto del 16 de abril de 1863.)

«Yo, por mi parte, debo decir que miraría casi con aprensión y con espanto (alarm) este embriagador aumento de riqueza y de poder si creyera que se limita a las clases realmente acomodadas (classes who are in easy circumstances). Este gran incremento de riqueza no tiene en cuenta para nada la situación de la población trabajadora. El aumento mencionado (The augmentation stated) es un aumento limitado por completo a clases que poseen propiedad (classes possessed of property). Este aumento (This augmentation) tiene que ser de ventaja indirecta para la clase obrera, etc.».

Así pues, Gladstone escamoteó a posteriori de la edición semioficial de Hansard de su discurso las palabras que había dicho en la Cámara de los Comunes el 16 de abril de 1863: «Este embriagador aumento de riqueza y de poder… es un aumento limitado por completo a las clases poseedoras». Por eso la Concordia no las encontró en el extracto que le mandó su amigo de negocios de Londres, y tocó la trompeta:

«Pero esta frase no se encuentra en ninguna parte del discurso de Gladstone. Marx ha añadido mintiendo la frase, en la forma y en el fondo.»

No es de extrañar que ahora me venga lloriqueando que es «costumbre» crítica citar los discursos parlamentarios tal como han sido falsificados oficialmente y no tal como se pronunciaron realmente. Esa «costumbre» corresponde, en efecto, a la «cultura» «general» berlinesa y al limitado entendimiento de súbdito prusiano de la Liga de Fabricantes Alemanes. La falta de tiempo me obliga a romper de una vez para siempre mi agradable trato con ella; pero, como despedida, todavía una nuez para que la casquen sus «sabios». ¿En qué artículo, y cómo se llamaba el hombre que lanzó a un adversario por lo menos a la altura de la Concordia estas palabras llenas de sentido: «Asinus manebis in secula seculorum»?12

Karl Marx

Londres, 28 de julio de 1872

  1. Concordia, semanario de la Liga de Fabricantes Alemanes (Berlín, 1871-1876). El autor anónimo de sus artículos contra Marx era el economista Lujo Brentano (1844-1931). Véase la Respuesta al primer artículo de Brentano. ↩

  2. Véase el Manifiesto inaugural de la Asociación Internacional de los Trabajadores. ↩

  3. Adam Smith, La riqueza de las naciones, libro V, capítulo I. ↩

  4. El London Orphan Asylum, orfanato de Londres cuyas cifras sobre el encarecimiento de los víveres cita Marx en El capital. Las páginas citadas de El capital son las de la primera edición (Hamburgo, 1867). ↩

  5. (Nota de Marx.) El profesor Beesly me llamó la atención por escrito sobre este quid pro quo. ↩

  6. Los «libros azules» (Blue Books), publicaciones oficiales de documentos e informes del Parlamento británico, así llamadas por el color de sus cubiertas. ↩

  7. (Nota de Marx.) «The middle or uneasy class» (England and America, Londres, 1833, t. I, p. 185). ↩

  8. La derogación de las leyes de cereales en 1846 y la legislación librecambista que la siguió. ↩

  9. (Nota de Marx.) El periódico de los fabricantes parece creer de verdad que los grandes periódicos de Londres no emplean taquígrafos para sus crónicas parlamentarias. ↩

  10. Circumlocution Office, la oficina de la burocracia inútil satirizada por Dickens en La pequeña Dorrit (1855-1857). ↩

  11. The Morning Star, diario de Londres (1856-1869), órgano de los librecambistas; The Morning Advertiser, diario de Londres, órgano de los taberneros y cerveceros. ↩

  12. (Nota de Marx.) «Asno seguirás siendo por los siglos de los siglos». ↩