Carta escrita por Friedrich Engels en Londres el 13 de agosto de 1875; se conserva manuscrita. Traducida del alemán de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 19 (Berlín, 1962, pp. 33-34), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.

Londres, 122 Regent's Park Road, NW, 13 de agosto de 1875

Al Consejo General de la Asociación Internacional de los Trabajadores

¡Ciudadanos!

Las circulares que me envió el secretario Speyer con su carta (4 de junio, recibidas el 21)1 se han puesto en circulación según las instrucciones; en concreto, en interés de la causa he podido hacer lo siguiente:

  1. Como la asociación obrera de aquí (sección alemana),2 por su fusión con los lassalleanos y su excesiva liberalidad en la admisión de miembros —unos 120—, solo serviría para comunicaciones confidenciales si se desea que se publiquen en el acto, he dado circulares a Lessner y a Frankel,3 que estuvieron de acuerdo conmigo en que el contenido no se presta a una comunicación oficial en la asociación, en que hay que limitarse a comunicarlo a personas adecuadas y, por lo demás, trabajar discretamente en interés del asunto propuesto. Como desde aquí no se enviará seguramente a ningún obrero alemán a Filadelfia, esto no cambiará nada en cuanto a las consecuencias prácticas.

  2. Nuestro amigo Mesa, de Madrid, que ahora vive en París,4 estaba precisamente aquí cuando llegó la circular. Acogió el asunto con mucho entusiasmo; le traduje la circular y, como conoce a miembros del comité que administra en París las suscripciones para enviar obreros a Filadelfia, con la actividad que se le conoce seguramente podrá conseguir algo. También la envía a España.

  3. A Bélgica no he podido enviarla, porque toda la Internacional belga está con los aliancistas,5 y no nos interesa, desde luego, comunicarles el plan a ellos. En Portugal y en Italia no tengo direcciones. La Plebe, de Lodi,6 se ha sumado poco más o menos a los aliancistas y sería capaz de publicar el asunto de inmediato.

  4. Como en las instrucciones no se mencionan Alemania, Austria ni Suiza, y el Consejo General tiene allí abundantes relaciones directas, no he dado ningún paso en esos países, para no estorbar los que eventualmente se hayan dado directamente desde allí.

  5. La circular ha sido muy bien acogida por todos los que la han visto, y la justa propuesta de una conferencia se considera en general la única práctica. Pero que se llegue a votarla nos parece aquí imposible. De la asociación de aquí ya he hablado. Las demás secciones de Inglaterra están todas adormecidas, y la mejor gente se ha ido en su mayoría. En Dinamarca, Francia y España, donde la Internacional está expresamente prohibida, no se puede ni hablar de votación. En Alemania nunca se ha votado sobre cosas así, y después de la unión con los lassalleanos se ha roto del todo la relación, ya de por sí floja, con la Internacional. En estas circunstancias, los votos norteamericanos deberían bastar para cubrir al Consejo General si convierte la propuesta en acuerdo, tanto más cuanto que sabemos de buena fuente que los aliancistas tampoco celebrarán congreso este año (y probablemente nunca más).

  6. ¿No sería bueno que, hacia la fecha de la inauguración de la Exposición, se insertara en los periódicos del partido en Europa una breve noticia, más o menos de este tenor: «Se ruega a los obreros socialistas que visiten la Exposición de Filadelfia que se dirijan a ... (dirección), donde se les pondrá en contacto con los compañeros de partido de Filadelfia», o que se fundara un «comité para el alojamiento de obreros socialistas, o bien para protegerlos contra los timos», y se publicara su dirección?

Esto último sobre todo parecería muy inocente, pero un par de cartas privadas bastarían para difundir lo suficiente de qué se trata.

Saludo fraternal,

F. Engels

  1. Carl Speyer, secretario general del Consejo General de la Internacional, con sede en Nueva York desde el Congreso de La Haya (1872). La circular proponía, en lugar de un congreso, una conferencia internacional en Filadelfia en 1876, con motivo de la Exposición del Centenario de la independencia de los Estados Unidos, a la que se esperaba que acudieran delegaciones obreras de Europa. La conferencia se reunió en Filadelfia en julio de 1876 y acordó la disolución de la Internacional. ↩

  2. La Asociación Cultural de los Obreros Alemanes de Londres (Kommunistischer Arbeiterbildungsverein), fundada en 1840, que hacía las veces de sección alemana de la Internacional. ↩

  3. Friedrich Lessner (1825-1910), sastre, miembro de la Liga de los Comunistas y del Consejo General de la Internacional; Leo Frankel (1844-1896), orfebre húngaro, miembro de la Comuna de París, refugiado en Londres. ↩

  4. José Mesa, tipógrafo, dirigente de la Internacional española y de la Nueva Federación Madrileña, adversario de los bakuninistas, emigrado entonces en París. ↩

  5. Los partidarios de Bakunin y de su Alianza de la Democracia Socialista, que tras el Congreso de La Haya formaron una Internacional aparte. ↩

  6. La Plebe, periódico socialista dirigido por Enrico Bignami, publicado en Lodi de 1868 a 1875 y luego en Milán. ↩