Escrito en italiano por Friedrich Engels el 12 de enero de 1878 y publicado en La Plebe, n.º 3, 22 de enero de 1878. El original italiano no está disponible en una edición libre; traducimos de la versión alemana de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 19 (Berlín, 1962, pp. 113-115), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. El título es de la MEW. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.
El movimiento socialista en Alemania avanza de manera admirable. Hay actualmente 62 periódicos socialistas, de los cuales 46 son periódicos propiamente dichos, 1 es una revista y 15 son órganos de federaciones sindicales. Además, en lengua alemana se publican 4 periódicos y 1 revista en Suiza, 3 en Austria, 1 en Hungría y 6 periódicos en América. El número total de publicaciones periódicas socialistas en lengua alemana es:
| Alemania | 62 |
| Austria | 3 |
| Hungría | 1 |
| Suiza | 3 |
| América | 6 |
| total | 75 |
Así pues, la literatura periódica del socialismo en lengua alemana cuenta con más órganos que en todas las demás lenguas juntas. En esta cifra no cuento los periódicos más o menos socialistas de los profesores universitarios (socialistas de cátedra),1 sino solo los órganos reconocidos por el partido.
Cuando se produjo el atentado contra Bismarck,2 un burgués me escribió: «Toda Alemania (la burguesa) está llena de alegría porque Bismarck no ha muerto», y yo le contesté: «También nosotros estamos contentos, porque trabaja para nosotros como si le pagaran por ello». Ya sabéis cuánta razón tenía, porque sin las persecuciones y los sufrimientos, sin el militarismo y los impuestos en aumento constante, no habríamos llegado tan lejos.
Aunque la crisis en Francia ha dado un resultado bastante poco satisfactorio,3 creo que de ella saldrá una situación que permitirá a los socialistas franceses actuar mediante la prensa, las reuniones públicas y las asociaciones, y organizarse como partido obrero, que es todo lo que podemos conseguir ahora, después de la matanza de 1871. Además, es un hecho seguro que Francia ha dado dos grandes pasos adelante: el paso de los campesinos al lado de la república y la formación de un ejército republicano. El golpe de Estado de Ducrot, Batbie y compañía4 fracasó porque los soldados se negaron resueltamente a marchar contra el pueblo.
En América, la cuestión obrera se ha puesto al orden del día con la sangrienta huelga del personal de las grandes líneas ferroviarias.5 Es un acontecimiento que hará época en la historia norteamericana; así avanza a grandes pasos la formación de un partido obrero en los Estados Unidos. En aquel país las cosas van deprisa, y tenemos que seguir el movimiento para que no nos sorprenda algún gran éxito que no tardará en producirse.
Rusia es, creo yo, el país que desempeñará el papel más importante en un futuro próximo. La situación creada por la llamada emancipación de los siervos era ya insoportable antes de la guerra. Esta gran reforma se llevó a cabo tan bien que acabó por arruinar a nobles y campesinos. La siguió otra reforma, supuestamente destinada a dar a las provincias o distritos una administración elegida, relativamente libre de la injerencia del gobierno central,6 pero que no trajo otra cosa que el aumento de unos impuestos ya de por sí insoportables.
Simplemente se cargaron a las provincias los gastos de su administración, de modo que el Estado pagaba menos, pero seguía cobrando los mismos impuestos; de ahí que hubiera nuevos impuestos para cubrir los gastos de las provincias y de los municipios. Luego vino además el servicio militar obligatorio,7 que equivale a un nuevo impuesto, más gravoso que los demás, y a un ejército nuevo y más numeroso.
Así se acercaba a grandes pasos el hundimiento de las finanzas. El país estaba ya en bancarrota antes de la guerra. La alta finanza rusa, que había participado en gran medida en las especulaciones fraudulentas de 1871 a 1873, metió al país en la crisis financiera que estalló en 1874 en Viena y en Berlín8 y que arruinó por años la industria y el comercio de Rusia. En esta situación empezó la guerra santa contra los turcos,9 y como no se podía obtener ningún empréstito en el extranjero y los empréstitos interiores no daban lo que se necesitaba, hubo que recurrir a los millones del Banco (los fondos de reserva) y a la emisión de asignados;10 en consecuencia, el valor del papel moneda disminuye de día en día y pronto, dentro de uno o dos años, habrá tocado fondo. En resumen, tenemos todos los elementos de un 1789 ruso, al que seguirá necesariamente un 1793. Sea cual sea el desenlace de la guerra, la revolución rusa está a las puertas; estallará pronto, quizá este mismo año; empezará, contra lo que suponía Bakunin, por arriba, en el palacio, en el seno de la nobleza empobrecida y levantisca. Pero una vez en marcha, arrastrará a los campesinos, y entonces veréis escenas ante las que palidecerán las de 1793. Una vez que Rusia se vea empujada a la revolución, cambiará el rostro de toda Europa. La vieja Rusia ha sido hasta ahora el gran ejército de reserva de la reacción europea; así actuó en 1789, 1805, 1815, 1830 y 1848. Cuando ese ejército de reserva haya sido destruido... ¡entonces veremos!
Los economistas universitarios alemanes partidarios de reformas sociales desde arriba (Schmoller, Wagner, Brentano y otros), agrupados desde 1872 en la Verein für Socialpolitik. ↩
El atentado del tonelero Eduard Kullmann contra Bismarck en Bad Kissingen, el 13 de julio de 1874. ↩
La crisis abierta el 16 de mayo de 1877, cuando el presidente Mac-Mahon destituyó al gobierno republicano de Jules Simon y disolvió la Cámara. Las elecciones de octubre dieron de nuevo mayoría a los republicanos, y en diciembre Mac-Mahon tuvo que aceptar un gobierno republicano. ↩
El general Auguste Ducrot (1817-1882) y el jurista y senador monárquico Anselme Batbie (1828-1887) figuraban entre los partidarios de un golpe de fuerza contra la Cámara republicana a finales de 1877. ↩
La gran huelga ferroviaria de julio de 1877, que se extendió desde Baltimore y Pittsburgh a buena parte de los Estados Unidos y fue reprimida por las milicias y el ejército federal con decenas de muertos. ↩
La reforma de 1864, que creó los zemstvos, asambleas electivas de provincia y de distrito. ↩
Introducido en Rusia en 1874. ↩
En realidad la crisis estalló en la bolsa de Viena en mayo de 1873 y se extendió a Berlín en el otoño de ese mismo año. ↩
La guerra ruso-turca de 1877-1878, presentada por el zarismo como cruzada en defensa de los cristianos de los Balcanes. ↩
Billetes de papel moneda; el término alemán (Assignaten) recuerda el papel moneda de la Revolución francesa. ↩