Escrita en inglés por Karl Marx en Londres el 12 de junio de 1878 y publicada en The Daily News (Londres), n.º 10030, 13 de junio de 1878. Traducida del original inglés según la transcripción del texto del periódico hecha por Tony Brown en el Marx-Engels Internet Archive (marxists.org), cotejada con la versión alemana de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 19 (Berlín, 1962, pp. 138-139), por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Véase también la Respuesta a la Declaración de Bucher. Texto original en inglés.
Señor:
Según un telegrama de Reuter,
«el señor Bucher, consejero de legación, ha sido designado para el puesto de secretario y archivero del Congreso».1
¿Será este «señor Bucher» el mismo Lothar Bucher2 que, durante su largo exilio en Londres, brilló como acérrimo partidario del difunto señor David Urquhart,3 cuyas doctrinas antirrusas exponía semana tras semana en la National-Zeitung de Berlín; el mismo Lothar Bucher que, a su regreso a Berlín, se convirtió en un devoto tan ferviente de Ferdinand Lassalle que este lo nombró su albacea testamentario, le legó una renta anual y transfirió a Lothar Bucher los derechos de autor de sus obras? Poco después de la muerte de Lassalle, Lothar Bucher entró en el Ministerio de Asuntos Exteriores prusiano, fue nombrado «consejero de legación» y se convirtió en el hombre de confianza para todo de Bismarck.
Tuvo la ingenuidad de dirigirme una carta en la que me invitaba, naturalmente con la aprobación de su amo, a encargarme de la crónica financiera del Staats-Anzeiger oficial prusiano.4
Las condiciones económicas quedaban a mi discreción, y se me decía expresamente que gozaría de plena libertad para tratar las operaciones y a los operadores del mercado de dinero desde mi propio punto de vista «científico». Después de este curioso incidente, me divirtió no poco ver las contribuciones de Lothar Bucher, como miembro de la «Asociación Internacional de los Trabajadores», registradas día a día y año tras año en las columnas del Vorbote, un órgano de la Internacional que dirigía en Ginebra Johann Philipp Becker.5 Si no se trata de una confusión de personas, y si hay algo de cierto en las noticias según las cuales los gobiernos ruso y alemán, a propósito de los atentados de Hödel y Nobiling,6 se proponen presentar al Congreso medidas internacionales contra la propagación del socialismo, entonces el señor Bucher es justamente el hombre indicado para decir al Congreso con autoridad que la organización, la acción y las doctrinas del partido socialdemócrata alemán no tienen más que ver con esos atentados que con el hundimiento del Grosser Kurfürst7 o con la reunión del Congreso en Berlín; que las detenciones alarmistas en toda Alemania y la polvareda levantada por los reptiles de la prensa8 no sirven más que de consigna electoral para obtener un Reichstag dispuesto a sancionar por fin la solución, elaborada desde hace mucho tiempo por el príncipe Bismarck, del problema paradójico de cómo dotar al gobierno alemán de todos los recursos financieros de un Estado moderno y, al mismo tiempo, volver a imponer al pueblo alemán el viejo régimen político que el huracán de 1848 hizo pedazos.
Quedo de usted, señor, su seguro servidor,
Karl Marx
Londres, 12 de junio
El Congreso de Berlín de las potencias europeas (13 de junio-13 de julio de 1878), reunido bajo la presidencia de Bismarck para revisar el tratado de San Stefano que había puesto fin a la guerra ruso-turca. ↩
Lothar Bucher (1817-1892), diputado de la izquierda en la Asamblea Nacional prusiana de 1848, emigrado en Londres de 1850 a 1861, corresponsal de la National-Zeitung de Berlín; desde 1864 funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores y colaborador íntimo de Bismarck. ↩
David Urquhart (1805-1877), diplomático y publicista británico, conservador, enemigo encarnizado de Rusia y de Palmerston. ↩
La carta de Bucher es del 8 de octubre de 1865. El Königlich Preußischer Staats-Anzeiger era el boletín oficial del gobierno prusiano. ↩
Der Vorbote (Ginebra, 1866-1871), mensual de las secciones de lengua alemana de la Internacional, dirigido por Johann Philipp Becker (1809-1886). ↩
Los atentados contra el emperador Guillermo I del 11 de mayo (Max Hödel) y del 2 de junio de 1878 (Karl Nobiling), que Bismarck aprovechó para disolver el Reichstag y preparar la ley contra los socialistas. ↩
El acorazado alemán Grosser Kurfürst, hundido el 31 de mayo de 1878 frente a Folkestone tras chocar con otro buque de la escuadra, con unos trescientos muertos. ↩
Los periódicos subvencionados por el gobierno con el llamado «fondo de los reptiles», los fondos secretos de Bismarck. ↩