Canción popular inglesa traducida al alemán y comentada por Friedrich Engels a comienzos de septiembre de 1882, y publicada en Der Sozialdemokrat (Zúrich), n.º 37, 7 de septiembre de 1882. Traducido del alemán, según Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 19 (Berlín, 1962, pp. 309-311), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026; vertemos los versos de Engels sin rima, procurando la fidelidad. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.
En tiempos del rey Carlos, cuando aún
podía hallarse lealtad,
serví a la Alta Iglesia en cuerpo y alma,
y así gané prebendas.
El rey lo ha puesto Dios,
así enseñaba a mis ovejas,
y a quien le desafíe, o aun le ofenda,
le alcanza el castigo del infierno.
Pues esto vale y se mantiene,
y hasta mi fin será verdad:
sea quien sea rey en el país,
yo seré vicario en Bray.1
Jacobo ocupó el trono,
el papado volvió a ser honrado:
tocaba entonces dar la vuelta
a la caza de católicos.
También a mí, según vi, me iban bien
la Iglesia de Roma y sus órdenes;
de no llegar la Revolución,
me habría hecho jesuita.
Pues esto vale y se mantiene,
y hasta mi fin será verdad:
sea quien sea rey en el país,
yo seré vicario en Bray.
Cuando llegó el rey Guillermo, el héroe,
y salvó la libertad,
cambié la orientación de mis velas
según la novedad del viento.
La obediencia servil de antaño
pronto quedó despachada:
«¡A la tiranía, resistencia!»,
así se predicaba ahora.
Pues esto vale y se mantiene,
y hasta mi fin será verdad:
sea quien sea rey en el país,
yo seré vicario en Bray.
Cuando Ana se hizo reina,
gloria de la Iglesia oficial,
aquello tenía otro sentido,
y entonces me hice tory.
Por la integridad de nuestra Iglesia
tocaba ahora mostrar celo,
y cubrir de improperios como pecado
la moderación y la laxitud.
Pues esto vale y se mantiene,
y hasta mi fin será verdad:
sea quien sea rey en el país,
yo seré vicario en Bray.
Cuando el rey Jorge trajo al país
una política moderada, señor,
volví otra vez la casaca
y así me hice whig, señor.
Eso fue lo que me dio prebendas
y el favor del soberano;
y abjuraba casi a diario
del papa y del pretendiente.
Pues esto vale y se mantiene,
y hasta mi fin será verdad:
sea quien sea rey en el país,
yo seré vicario en Bray.
A la alta dinastía de Hannover
—con exclusión de los papistas—
le juro fidelidad mientras
pueda sostenerse en el trono.
Pues mi fidelidad no vacila jamás
—salvo que haya cambios—,
y sea Jorge mi príncipe y señor
hasta que vengan otros tiempos.
Pues esto vale y se mantiene,
y hasta mi fin será verdad:
sea quien sea rey en el país,
yo seré vicario en Bray.
La canción de arriba es probablemente la única canción popular política que se ha mantenido en el favor del público en Inglaterra durante más de ciento sesenta años. Lo debe en buena parte también a su espléndida melodía, que todavía hoy canta todo el mundo. Por lo demás, la canción no está en absoluto anticuada, tampoco respecto de nuestra situación alemana de hoy. Solo que nosotros, como es debido, hemos hecho progresos entretanto. Al buen vicario original le bastaba con volver la casaca a cada cambio de trono. Pero nosotros los alemanes tenemos, por encima de nuestros muchos vicarios políticos de Bray, un verdadero papa de Bray, que acredita su infalibilidad trastocando él mismo a fondo, a intervalos cada vez más cortos, toda la doctrina de la fe política. Ayer librecambio, hoy aranceles proteccionistas; ayer libertad de industria, hoy gremios obligatorios; ayer Kulturkampf, hoy a Canosa a banderas desplegadas;2 ¿y por qué no? Omnia in majorem Dei gloriam (todo para mayor gloria de Dios), lo que en alemán quiere decir: todo para sacar más impuestos y más soldados.3 Y los pobres vicarios pequeños tienen que seguirle, tienen que, como ellos mismos dicen, «saltar por encima del palo» una y otra vez, y muchas veces encima sin recompensa.4 ¡Con qué desprecio miraría nuestro viejo y firme vicario a estos minúsculos imitadores suyos, él, que todavía está bien orgulloso del valor con que ha mantenido su posición en todas las tormentas!
Fr. Engels
The Vicar of Bray, canción satírica inglesa del siglo XVIII sobre un clérigo de Bray (Berkshire) que conserva su beneficio adaptando sus convicciones a cada cambio de reinado: Carlos II, Jacobo II, que intentó restaurar el catolicismo y fue derrocado en la «Revolución Gloriosa» de 1688, Guillermo III de Orange, Ana y Jorge I, primer rey de la casa de Hannover (1714). El «pretendiente» de la quinta estrofa es Jacobo Francisco Estuardo, hijo de Jacobo II y aspirante católico al trono. ↩
Alusión al giro de la política de Bismarck: el arancel proteccionista de 1879 tras años de librecambio; la vuelta a los gremios artesanos (ley de gremios de 1881) frente a la libertad de industria proclamada en 1869; y el abandono del Kulturkampf, la ofensiva contra la Iglesia católica de los años setenta, con el acercamiento al papa León XIII. En 1872 Bismarck había declarado en el Reichstag: «No iremos a Canosa». ↩
Divisa de la Compañía de Jesús (en la forma habitual, Ad majorem Dei gloriam). ↩
«Saltar por encima del palo» (über den Stock springen): hacer lo que se le manda a uno, como un perro amaestrado. ↩