Apunte escrito por Friedrich Engels el 12 de septiembre de 1892 (manuscrito; el título es de los editores). Traducido de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 22 (Berlín, 1963, p. 331), que lo da según el manuscrito, sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.

El desarrollo político gradual y pacífico, como en Inglaterra, produce por los eternos compromisos una situación contradictoria que, dentro de ciertos límites, se puede soportar en la práctica en gracia a las ventajas que predominan, pero cuyas incompatibilidades lógicas atormentan de mala manera al entendimiento que piensa. De ahí la necesidad, en todos los partidos «defensores del Estado», de un disfraz teórico, e incluso de una justificación, que naturalmente solo puede lograrse con sofismas, tergiversaciones, enfin, con malas artes. Así se cultiva en el terreno político una literatura que repite toda la mísera hipocresía y la falsedad de la apologética teológica y trasplanta a suelo profano los vicios intelectuales de la teología. Así son los propios conservadores quienes abonan, siembran y cultivan el terreno de la hipocresía específicamente liberal. Y así se le abre también a la apologética teológica, en la conciencia común, un argumento que en otras partes le falta: ¿qué importa que los hechos narrados en los Evangelios y los dogmas predicados en general en el Nuevo Testamento se contradigan unos a otros abiertamente? ¿Han de ser por eso falsos? La Constitución inglesa tiene muchas más contradicciones todavía, se contradice a sí misma a cada paso y, sin embargo, existe; ¡luego también es verdadera!


La ausencia de crisis desde 1868 se debe también a la expansión del mercado mundial, que reparte el capital inglés o europeo sobrante en inversiones de transportes, etc., por todo el mundo, e igualmente por toda una masa de ramas de inversión. De ahí que se haya hecho imposible una crisis por exceso de especulación en ferrocarriles, en bancos, etc., o en inversiones específicamente americanas o en el negocio de la India, aunque sí son posibles pequeñas crisis como la argentina, desde hace tres años.1 Pero todo esto demuestra que se está preparando una crisis gigantesca.

  1. La crisis de 1890, desencadenada por la quiebra del gobierno argentino y por la de la casa Baring de Londres, muy comprometida en los empréstitos argentinos. ↩