Escrito por Friedrich Engels en francés el 17 de marzo de 1892 y publicado en Le Socialiste (París), n.º 79, 26 de marzo de 1892. El original francés no está disponible en una edición libre: traducimos de la versión alemana de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 22 (Berlín, 1963, pp. 284-285), sin su aparato editorial, por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original en alemán.
Londres, 17 de marzo de 1892
Ciudadanas y ciudadanos:
Hoy hace veintiún años que el pueblo de París enarboló la bandera roja, un desafío lanzado a la vez a la bandera tricolor francesa que ondeaba en Versalles y a la bandera tricolor alemana que ondeaba sobre los fuertes ocupados por los prusianos.
Con la bandera roja el proletariado de París se elevó a una altura desde la cual vencedores y vencidos desaparecían por igual.
Lo que constituye la grandeza histórica de la Comuna es su carácter eminentemente internacional, su audaz desafío a todo impulso de chovinismo burgués. El proletariado de todos los países no se ha engañado al respecto. Que los burgueses celebren su 14 de Julio o su 22 de Septiembre.1 La fiesta del proletariado será siempre y en todas partes el 18 de Marzo.
De ahí las sucias calumnias que la sucia burguesía ha amontonado sobre la tumba de la Comuna. Pero de ahí también el hecho de que la Asociación Internacional de los Trabajadores fuese la única en atreverse a identificarse con los insurrectos de París desde el primer día, y con los proletarios vencidos hasta el último día y más allá. Es cierto que, cuando la Comuna sucumbió, la Internacional ya no podía seguir viviendo; al grito de «¡A por los comuneros!» fue aplastada en toda Europa.
Pues bien, han pasado veintiún años desde que se recuperaron los cañones de la colina de Montmartre.2 Los niños nacidos en 1871 son hoy mayores de edad y, gracias a la estupidez de las clases dominantes, son soldados, aprenden el manejo de las armas, el arte de organizarse y de defenderse fusil en mano. La Comuna, a la que se declaró muerta, la Internacional, a la que se creyó destruida para siempre, están entre nosotros, vivas y veinte veces más poderosas que en 1871. Los cientos se han hecho miles, y los miles millones, que responden a nuestro llamamiento. La unión del proletariado mundial, que la Primera Internacional pudo prever y preparar, es hoy una realidad. Y más aún: los hijos de los soldados prusianos que en 1871 tenían ocupados los fuertes alrededor del París de la Comuna luchan hoy por millones en primera fila, codo con codo con los hijos de los comuneros de París, por la emancipación completa y definitiva de la clase obrera.
¡Viva la Comuna!
¡Viva la revolución social internacional!
Fréd. Engels
El 14 de julio de 1789, toma de la Bastilla, y el 22 de septiembre de 1792, primer día de la Primera República y de su calendario: las fiestas de la Francia burguesa. ↩
El 18 de marzo de 1871 el gobierno de Thiers intentó llevarse los cañones de la Guardia Nacional emplazados en Montmartre; el pueblo de París lo impidió, y ese fue el comienzo de la Comuna. ↩