Carta de Friedrich Engels, de diecisiete años, a Friedrich y Wilhelm Graeber, en Elberfeld, escrita en Bremen el 1 de septiembre de 1838 (el lugar y el año los fija la edición). Traducida de Marx/Engels, Gesamtausgabe (MEGA¹), sección I, tomo 2 (Berlín, 1930), pp. 485-486, por la Escuela de marxismo, 2026. Se conserva completa, salvo unas palabras ilegibles. Las notas son nuestras. Texto original.
1 de septiembre. Señores hermanos Graeber, de Barmen, a la sazón en Elberfeld.1 Acusando recibo de la atenta carta de su señor F. Graeber, me permito dirigirles unas líneas. ¡Que me parta un rayo, esto marcha! Empecemos enseguida por las artes plásticas. A saber: mi compañero de pensión, llamado George (pronúnciese a la inglesa) Gorrissen, el mayor petimetre de Hamburgo que jamás haya existido; tomad el término medio de los dos retratos que ahí veis,2 ponedlo sobre un tronco estrecho y unas piernas largas, dadle a los ojos una mirada bien bobalicona y un habla tan precisa como la de Kirchner, solo que en dialecto de Hamburgo, y tendréis el retrato más completo de este patán que pueda darse. Ojalá pudiera acertarlo tan bien como anoche, cuando lo pinté en una pizarra, y tan exacto que todos lo reconocieron, hasta las criadas. Hasta un pintor que vive en la casa y lo vio, y que por lo general no encuentra nada bien, lo encontró muy bueno. Este G. Gorrissen es el tipo más bobo que pisa la tierra; cada día se le ocurre una tontería nueva, es inagotable en ideas sosas y aburridas. El tipo tiene ya sobre la conciencia por lo menos veinte horas que me ha tenido aburriéndome.
Hace poco me compré el escrito de defensa de Jacob Grimm;3 es extraordinariamente hermoso, y tiene una fuerza como pocas veces se encuentra. En una librería leí el otro día nada menos que siete folletos sobre el asunto de Colonia.4 Nota bene: aquí he leído ya expresiones y cosas, sobre todo en literatura, en la que me estoy ejercitando, que en nuestra tierra nunca se podrían imprimir, ideas del todo liberales, etc., razonamientos sobre el viejo cabrón piojoso de Hannover,5 magníficos.
Aquí hay unas estampas satíricas muy bonitas. Vi una mal pintada, pero con caras muy expresivas. A un sastre montado en un macho cabrío lo detiene su maestro, y los zapateros miran. Lo demás que pasa en ella lo dice la leyenda:
«¡Maestro, no me detenga usted el corcel!»6
Pero eso, la próxima vez, porque ahora no puedo conseguir ese [?],7 porque el principal8 está sentado aquí. Por lo demás es un tipo terriblemente bueno, ay, tan bueno que no te lo puedes ni imaginar.
Perdona que escriba tan mal, tengo tres botellas de cerveza en el cuerpo, ¡hurra!, y tampoco puedo escribir mucho más, porque la carta tiene que ir enseguida al correo. Ya dan las tres y media, y a las cuatro las cartas tienen que estar allí. ¡Rayos y truenos! ¿Notas que tengo cerveza en el cuerpo? […]9
Tened la bondad de garabatearme algo enseguida; mi dirección la sabe Wurm,10 a él también se la podéis dar. ¡Ay, Dios! ¿Qué voy a escribir? ¡Ay, ay, ay, qué miseria y qué desgracia! El viejo, es decir, el principal, sale ahora mismo, y estoy de lo más confuso, no sé lo que escribo, me retumban toda clase de ruidos en los oídos. Saludad a P. Jonghaus y a F. Plümacher,11 que me escriban, y pronto los aburriré también a ellos con mis garabatos. ¿Podéis leer lo que emborrono aquí?
¿Qué me das por la libra de confusión? Ahora mismo tengo existencias de sobra. ¡Ay, Dios!
Tu seguro servidor
De vuestras señorías seguro servidor
F. Engels.
Friedrich (Fritz) Graeber (1818-1895) y Wilhelm Graeber (nacido en 1820), hijos de un pastor de Barmen, fueron compañeros de Engels en el instituto de Elberfeld; los dos estudiaron teología y fueron pastores. En julio de 1838 Engels se había trasladado a Bremen para hacer el aprendizaje comercial en la casa del cónsul Heinrich Leupold; vivía en casa del pastor Georg Gottfried Treviranus. ↩
En el manuscrito, junto a este pasaje, dos cabezas de perfil dibujadas por Engels; más abajo, al margen, una cara con gorro puntiagudo. La edición las reproduce. ↩
Jacob Grimm über seine Entlassung (Basilea, 1838), el escrito en que Grimm justificó su protesta, con otros seis profesores de Gotinga, contra la abolición de la constitución de Hannover por el rey Ernesto Augusto en 1837, que les costó la cátedra. ↩
En noviembre de 1837 el gobierno prusiano mandó detener al arzobispo de Colonia, Clemens August Droste zu Vischering, por el conflicto sobre los matrimonios mixtos entre católicos y protestantes; el caso dio lugar a una avalancha de folletos. ↩
Ernesto Augusto (1771-1851), rey de Hannover desde 1837, el que derogó la constitución (véase la nota 3). ↩
En el original, Altmeister: el maestro más antiguo de un gremio. El sastre montado en un macho cabrío era un motivo burlesco tradicional de las estampas populares. ↩
El editor da dos palabras por ilegibles. ↩
El dueño de la casa de comercio, Heinrich Leupold. ↩
Aquí el editor da una frase por ilegible. ↩
Gustav Wurm (1819-1888), compañero de Engels en el instituto de Elberfeld. ↩
Antiguos compañeros de Engels en el instituto de Elberfeld. ↩