Carta de Friedrich Engels, de dieciocho años, a su hermana Marie (1824-1901), de catorce, en Barmen, escrita en Bremen el 7 de enero de 1839 (el lugar lo fija la edición). Traducida de Marx/Engels, Gesamtausgabe (MEGA¹), sección I, tomo 2 (Berlín, 1930), pp. 577-578, por la Escuela de marxismo, 2026. Se conserva completa. Las notas son nuestras. Texto original.

7 de enero del 39.
¡Querida Marie!

Espero que ya te hayan sacado la muela o que al final no haya hecho falta. La adivinanza del estanque es muy bonita, pero tienes que poder resolverla de cabeza. Oye, eso de componer es cosa difícil: hay que estar atento a tantas cosas, a la armonía de los acordes y al buen encadenamiento, que da mucho trabajo; pero voy a ver si la próxima vez no te mando otra cosa. Ahora estoy componiendo otro coral, en el que la voz cantante va pasando del bajo a la soprano. Fíjate.1

Todavía falta el acompañamiento, y seguramente cambiaré también alguna cosa. Que casi todo, salvo el 4.º verso, está robado del libro de cánticos, salta a la vista. El texto es el conocido Stabat mater dolorosa / Juxta crucem lacrymosa / Dum pendebat filius, en latín.2

Hoy a mediodía el señor pastor ha matado un cerdo, en el lavadero; la señora del pastor al principio no quería saber nada del asunto, pero él dijo que se lo regalaba, y entonces no tuvo más remedio que aceptarlo. Y el cerdo no chilló nada. Cuando estuvo muerto, entró toda la parte femenina de la familia. La abuela,3 eso sí, no consintió que nadie le quitara lo de remover la sangre, y daba risa verla; mañana se hacen los embutidos, y eso es lo que más le gusta en la vida.

Dices que has visto un mono y que eras tú; ¿sabes lo que ponía en la oblea con que habías cerrado tu cartita?

Je dis la vérité?4

Y además tiene pintado un espejo.

Dile a madre que no ponga más «Treviranus»; también puede quitar al señor pastor de las señas: el cartero sabe muy bien dónde vivo, porque todos los días recojo yo las cartas en correos; y si no, puede verse tentado a no traérmelas a la oficina sino a casa de Trev[iranus], y entonces no me llegan hasta un par de horas más tarde, cuando vuelvo a casa.

Strücker me ha escrito que Hermann5 representó toda clase de cosas el domingo antes de Año Nuevo, un camarero, etc.; que me escriba algo de eso. Strücker alababa mucho lo bien que lo hizo; dice que hizo de camarero tan bien como si hubiera pasado 3 años en una taberna. Estará pegando un buen estirón, ¿no?

Que madre no le enseñe la composición a Schornstein,6 que si no vuelve a decir: «¡Esto ya es el acabose!».7 Ya ves que me entero de todo lo que pasa; la próxima vez que esté en Barmen me haré cónsul de Bremen, como el Viejo.8

A dios mi hermana9
Tu Friedrich.

Perdona las muchas faltas en el bajo; no estoy acostumbrado a escribir música. Por si no pudieras leer el penúltimo renglón, te lo vuelvo a escribir aquí.10

  1. En el manuscrito sigue aquí la partitura del coral, escrita por Engels, con el texto latino debajo de las notas; la edición la reproduce. ↩

  2. «Estaba la madre dolorosa / junto a la cruz, llorosa, / mientras pendía el hijo»: comienzo de la secuencia medieval atribuida a Jacopone da Todi. ↩

  3. La madre del pastor Treviranus. ↩

  4. En francés: «¿Digo la verdad?». ↩

  5. Hermann Engels (1822-1905), hermano de Friedrich. Strücker era un amigo de juventud de Engels en Barmen. ↩

  6. Johannes Schornstein, director de música en Elberfeld, que de 1824 a 1844 dio las clases de canto en el instituto en que había estudiado Engels. ↩

  7. En el original, en dialecto: Nu hört Allens uf. ↩

  8. Heinrich Leupold, el principal de Engels, era cónsul de Sajonia en Bremen. ↩

  9. En español en el original. ↩

  10. Sigue en el manuscrito el renglón de música en clave de bajo, con las palabras Cuius animam gementem («cuya alma gimiente»); la edición lo reproduce. ↩