Carta de Friedrich Engels, de dieciocho años, a su hermana Marie (1824-1901), de catorce, en Barmen, escrita en Bremen el 28 de abril de 1839 (el lugar lo fija la edición). Traducida de Marx/Engels, Gesamtausgabe (MEGA¹), sección I, tomo 2 (Berlín, 1930), pp. 582-586, por la Escuela de marxismo, 2026. Se conserva completa. Las notas son nuestras. Texto original.
28 de abril del 39.
¡Querida Marie!
Tú también recibes hoy poca cosa, para que me dé tiempo a la comedia que os quiero mandar. Que los señores se comieron 6 Maupen1 llenas de almendrados es la pura verdad, te lo creas o no; eran cerca de 600 personas.
Que te haya dado urticaria te está bien empleado: siempre te están picando los dedos por hacer tonterías; pues ahora ya tienes algo que te pique de verdad. Eres y serás siempre una máquina de rascarte.
Y te aconsejo que no me dejes ningún papel en blanco en tu carta, porque ahí siempre pinto caricaturas, para no perder la práctica.
Esto, mi querida Marie, tu hermano
Friedrich.2
Esto que he garabateado se llama taquigrafía.
El disfraz. Comedia en 1 acto, para Marie.3
Escena primera.
(La sala de estar; a la mesa está sentada la madre, ayudando a Emil y a Hedwig. Marie está sentada junto a la estufa, leyendo; Rudolf corretea por todas partes y les da la lata a todos.)
Madre: Marie, deja ya de leer. Ese libro no es para ti. Lees tantas cosas, y no te sirven de nada.
Marie: ¡Ay, madre, esta historia nada más, y luego te devuelvo el libro!
Emil: Madre, ¿qué quié decir la palabra kewatroze?
Madre: ¡Ay!, eso es quatorze, 14; eso ya lo aprendiste hace mucho; no tienes que olvidarte otra vez de todo... ¡Hedwig! Pero si la niña se va corriendo hasta Marie y se pega con Rudolf. ¡Hedwig! ¿Quieres ponerte a trabajar? ¡Hoy estáis todos del revés!
(Entran Anna y Laura Kampermann.)4
Anna: Ya está, madre, ya hemos hecho nuestras cosas; ahora subimos a disfrazarnos, eso es lo que vamos a hacer.
Madre: Sí, pero no hagáis mucho ruido.
Hedwig: ¡Madre, que no me sale la cuenta!
Madre: ¡Ay, piensa un poco! Si ya la hice una vez contigo. ¡No estés tan distraída!
Hedwig (llora): ¡Pero es que no me sale!
Anna: Madre, ¿tú también quieres disfrazarte?
Madre: ¿Qué dices? Anda, déjame en paz. Siempre madre, siempre madre. No hay quien lo aguante.
Anna: Dime, madre, ¿quieres?
Madre: ¡Sí, sí! ¡Largaos de aquí!
(Salen Anna y Laura, gritando de alegría.)
Marie: ¡Ahí tienes el libro, madre! Ya he acabado la historia; yo también quiero disfrazarme. Oye, ¿qué me pongo?
Madre: ¡Ay! Acabo de decirle a Anna que se esté quieta, ¿y ahora empiezas tú?
Rudolf (se cae al suelo): ¡Ay, madre, aaay, madre! (Grita.)
Madre: ¿Qué te pasa? (Va hacia él.)
Emil: Madre, ¿cómo se dice esta frase?
Hedwig: Madre, aquí hay un número muy raro.
Madre: ¿Queréis callaros? Todos a la vez, ¡no lo aguanto!
Emil: Madre, ¿no me ayudas?, dímelo. ¡Ay, madre, madre, tengo que ir al abecé!5
Madre: ¡Pues ve!
Marie: ¿Es verdad, madre, que quieres disfrazarte?
Madre: ¡Tonterías! ¿Todavía te duele, Rudolf?
Hedwig: Sí, madre, tiene un chichón enorme en la cabeza. ¿Cómo se lee este número, madre?
Marie: Pues tienes que disfrazarte.
Anna (entra): Madre, Laura está en el abecé, y Emil está delante berreando sin parar y dando golpes en la puerta.
Madre: ¿Tú también? Ahora no tengo tiempo.
Luise (entra):6 Señora, Wendel va al Gemarke;7 ¿tiene usted algún encargo?
Madre: Sí, sí; primero tengo que pensarlo. A ver si os calláis un poco. ¡Rudolf, deja de lloriquear!
Marie: Anna, ¿no ha dicho madre que ella también quería disfrazarse?
Anna: Sí, madre, eso has dicho.
Madre: ¿Queréis callaros de una vez? ¡Fuera, marchando!
Emil (entra llorando): ¡Ay, madre, Laura... no me dejaba entrar en el retrete, y entonces me he... me he hecho... en los...!
Todos: ¡Se ha hecho algo en los calzones!
Madre: ¿Encima esto? ¿Es que no puede uno tener un momento de tranquilidad? Gritan todos a la vez. (Coge la fusta.) Toma, Emil, una, dos y tres; Anna, Marie, fuera de aquí. ¡Que venga Wendel en persona!
(Entran dos máscaras, un hombre y una mujer.)
Madre: ¿Y esto qué es? ¡Lo que faltaba!
(El hombre se abalanza sobre la madre y le quita suavemente la fusta de la mano. Todos se levantan de un salto y gritan de alegría a la vez. La mujer se pone al lado de la madre y le planta unos quevedos en la nariz.)
Madre: ¡Qué tontería! Pero no hay más remedio que reírse. (Entra Wendel.) Wendel, esta carta, al correo. Esto, a casa de los Cleners. El dinero, al sastre Hühnerbein.8 Eso es todo. (Sale Wendel.) (La madre se sienta con los quevedos puestos.) Emil, tú, lo primero, vas a que te laven. (Las máscaras lo agarran, mientras él está allí plantado con la boca abierta, y lo echan por la puerta a gritos y a golpes.)
Hedwig: ¡Ay, madre, ahora veo que ya he hecho dos cuentas más de las que hacían falta! ¡Hurra!
Marie: Oye, madre, ¿y ahora quieres disfrazarte tú también?
Madre: ¡Ay, tonterías!
Marie: Pues oye, madre, entonces te voy a decir una cosa. (Le dice algo al oído.)
Madre: No, eso no puede ser.
Marie: ¡Que sí puede ser! ¡Ya lo verás! (Salen todos.)
(Dos horas más tarde. Hedwig se ha puesto la ropa de Rudolf, y Rudolf la de Hedwig; los dos llevan careta, y se la desatan el uno al otro. Luego van entrando los demás uno tras otro, todos disfrazados de la manera más curiosa.)
Hermann: ¡Ay, August, la nariz más larga es la mía! Kik es, Jon, ek hew ok en Bat drop äs use Fritz mols het!9
August: Aver ek hew so nette gröne Backen und sonen grisen Bat, un mine Nas es ok völl röader.10
Marie: Kik ens, Laura, ek sie doch gewest en netten Jongen! Du bös somen kotten, ongerhatten, ek sie völl gröter als Du bist.11 ¡Y mi sombrero de Bonaparte también es más grande!
(Entra la madre con un batín viejo y, encima, el batín de pieles del padre, un gorro de dormir puntiagudo sobre la cofia y los quevedos en la nariz.)
Todos gritan: ¡Ay, madre, madre!
Hermann: August, dat es mine Moder nit!12
Madre: Chico, ¿te quieres callar? Y sentaos todos alrededor de la mesa hasta que llegue él.
(Pausa. Entra el padre y mira asombrado a su alrededor, hasta que al fin todos se quitan las caretas y corren de un lado a otro gritando, alborotando y dando voces de alegría. Final: un banquete descomunal.)
Podría haber alargado la cosa, pero me parece que el tiempo no lo va a permitir; dentro de media hora sale el correo, así que acabo.
Tu hermano Friedrich.13
Palabra del habla de Bremen que no hemos podido aclarar; la versión inglesa de las obras de Marx y Engels entiende «cajas». Se refiere a la fiesta de los senadores que cuenta la carta del 10 de abril. ↩
Encima, en el manuscrito, una línea de signos taquigráficos de Engels, que la edición reproduce; estas palabras parecen ser su «traducción». ↩
Los personajes son la familia de Engels en Barmen: la madre, Elise Engels (1797-1873); los hermanos de Friedrich: Hermann (1822-1905), Marie (1824-1901), Anna (1825-1853), Emil (1828-1884), Hedwig (1830-1904) y Rudolf (1831-1903); su primo August Engels (1824-1855), y el padre, Friedrich Engels (1796-1860). Los niños hablan en el alemán familiar del Wupper, y alguno en bajoalemán. ↩
Laura Kampermann (nacida en 1827), hija del fabricante de Barmen Peter Kampermann. ↩
Así llaman los niños, por eufemismo, al retrete (Abtritt), como se ve más abajo. ↩
La criada de la casa. ↩
El barrio del centro de Barmen. Wendel era un empleado de la casa. ↩
Friedrich Wilhelm Hühnerbein, sastre de Barmen, que tomó parte en la revolución de 1848-1849 y fue procesado en 1850 por alta traición por su participación en el levantamiento de Elberfeld. ↩
En bajoalemán: «¡Mira, chico, yo también tengo una barba encima, como la que tuvo una vez nuestro Fritz!». ↩
En bajoalemán: «Pero yo tengo unas mejillas verdes tan bonitas y una barba gris así, y mi nariz también es mucho más colorada». ↩
En bajoalemán: «¡Mira, Laura, qué chico tan guapo estoy hecha! Tú eres tan bajita... debajo del sombrero; yo soy mucho más alta que tú». La lectura de ongerhatten («debajo del sombrero») es dudosa. ↩
En bajoalemán: «¡August, esa no es mi madre!». ↩
En el manuscrito, tras la firma, un dibujo a pluma de Engels: tres caras con careta, una de perfil con sombrero de pico y nariz larguísima, otra con gorro puntiagudo y penacho, y otra con barba; la edición lo reproduce. ↩