Carta de Friedrich Engels, de dieciocho años, a su hermana Marie (1824-1901), de catorce, en Barmen, escrita en Bremen el 23 de mayo de 1839. Traducida de Marx/Engels, Gesamtausgabe (MEGA¹), sección I, tomo 2 (Berlín, 1930), pp. 586-587, por la Escuela de marxismo, 2026. Se conserva completa. Las notas son nuestras. Texto original.
Br[emen], 23 de mayo de 1839.
¡Querida Marie!
Ahora todos los domingos me voy a caballo con R. Roth1 a recorrer el ancho mundo; el lunes pasado estuvimos en Vegesack y en Blumenthal, y justo cuando íbamos a ver la famosa Suiza de Bremen (que es una franja de tierra muy pequeña con unas lomitas de arena), se nos echó encima una calima2 enorme, como una nube, y en 5 minutos estaba casi oscuro del todo, de modo que no pudimos disfrutar nada de la llamada hermosa vista. Pero el segundo día de Pentecostés,3 ¡eso sí que es animación! Todo el mundo sale de la ciudad; en Bremen hay un silencio de muerte, pero delante de las puertas, una fila tras otra de coches, jinetes y caminantes. Y qué polvo, es algo espantoso. Porque las carreteras están cubiertas de arena, hasta media vara de alto, y claro, toda se levanta por el aire. Ahora mismo entra un corredor de comercio que se llama Jan Krusbecker; te lo voy a dibujar.4
Esta es exactamente su pinta: tiene unos ojos como cohetes y siempre un aire de lo más melancólico y sonriente. Adiós.
Tu hermano
Friedrich.
Richard Roth (1821-1858), amigo de juventud de Engels, de Barmen. ↩
En el original, Heerrauch (o Höhenrauch): la humareda que en primavera oscurecía el cielo del noroeste de Alemania, atribuida a la quema de las turberas. ↩
El lunes de Pentecostés; en 1839, el 20 de mayo, el mismo «lunes pasado» de la excursión. ↩
En el manuscrito sigue aquí el retrato a pluma: un hombre de pie, con un largo abrigo abotonado, un bastón en una mano y la chistera en la otra, el pelo de punta y cara de pasmo; la edición lo reproduce con la leyenda «Jan Krusbecker». ↩